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Jesús Oñate Moreno*
Miércoles 21 de noviembre de 2018
La acción de bailar es tan antigua como el hombre. Fue sin duda una de las primeras y más puras formas de expresión humana.
En las sociedades primitivas, el baile en sus primeras manifestaciones constituyó uno de los signos iniciales de cohesión en la vida de los grupos o comunidades.
Su origen documentado nos conduce a los albores de la prehistoria. Este ritual solía ser simbólico o mítico, son muchos los ejemplos que a través de la historia han quedado registrados en la iconografía de las grandes culturas del mundo.
De un baile casi gimnástico, sin música, sólo con el palmear de las manos, el ruido de tamborines o del golpear de maderas o piedras, se pasó al acompañamiento de otros instrumentos de cuerda y viento, más tarde agrupados en conjuntos armónicos hasta formar una orquesta.
Durante la edad media el baile perdió su carácter popular, quedando únicamente como ejercicio de juglares. En el siglo XV el baile vuelve a adquirir su importancia social, con danzas y bailes de aldeanos en plazas y parques públicos.
La evolución de estos bailes adquiere sus características clásicas a partir del genio de músicos que siguieron su cadencia con melodías inmortales, como Minué, Pavana, Gavota, entre otras. En el siglo XVIII se establecen las cinco posiciones famosas de las que nacen todos los pasos del bailarín escénico, “y a las que se ha devolver en los momentos de reposo”.
El aprendizaje y adiestramiento de un bailarín del llamado baile clásico, que es basado en las anteriores reglas, supone muchos años de trabajo incansable y debe comenzar a muy temprana edad.
La danza contemporánea iniciada durante la primera década del siglo pasado, fue recibida al principio con asombro y desagrado. Bailarines de talento desecharon las técnicas clásicas, buscando nuevos caminos. La danza moderna trata de ser un concepto, antes que una escuela, y no sigue ningún canon tradicional y ha logrado imponer sus métodos y principios en todo el mundo.
El arte del baile en Celaya es practicado por numerosos grupos de jóvenes, en diferentes disciplinas de instituciones oficiales y particulares.
En el año de 1974, el profesor Gustavo Gaucín fundó el Ballet Folclórico del Instituto Tecnológico de Celaya. Esta agrupación es reconocida como una de las mejores de la entidad. Su actuación ha trascendido a otros estados de la república y a regiones de nuestro vecino país del norte. Su más reciente presentación internacional fue en Europa, en Inglaterra.
Su origen motivó la creación de otro grupo similar: el Ballet Folklórico de la Casa de la Cultura de Celaya. Celaya ha sido sede de ocho encuentros estatales de grupos de danza de diferentes disciplinas, promovidos por la maestra bailarina y coreógrafa Angélica Fuentes.
México ha dado al mundo extraordinarios bailarines: Amalia Hernández, Sonia Amelio e Isaac Hernández.
En el año de 1952, la bailarina y coreógrafa Amalia Hernández funda el ballet folclórico que lleva su nombre. Sus famosas coreografías fueron desarrolladas con base en una investigación de bailes populares de diferentes regiones del país. Su actuación trascendió las fronteras a todas partes del planeta. En el año de 1969 recibe en Roma, Italia, el Premio Internacional del Espectáculo y en 1992 el Premio Nacional de Ciencias y Arte. Muere el 5 de noviembre del año 2000, a la edad de 83 años, dejando un enorme legado a los mexicanos y al mundo.
Sonia Amelio, otra artista mexicana de fama mundial, concertista de piano, bailarina de ballet y coreógrafa. A la edad de 6 años presentó su primer concierto como solista de piano en el Palacio de Bellas Artes y seis meses después en el Teatro de la Ciudad, como bailarina de ballet, donde se le catalogó como niña prodigio. Es reconocida como la mejor crotalista del mundo, ha actuado en los mejores teatros de los cinco continentes y obtenido 260 premios por sus actuaciones de ballet con crótalos y coreografías con música de los grandes maestros: Bach, Beethoven, Liszt, entre otros. Sin duda alguna un orgullo nacional.
Isaac Hernández, nace el 30 de abril de 1990 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Descendiente de padres bailarines de ballet, que contribuyeron en su formación. A la edad de 12 años viaja invitado a un festival de ballet a la ciudad de Nueva York, donde es premiado por su actuación con una medalla de oro. Continuó sus estudios en Filadelfia y en una escuela de ballet en Ámsterdam, Holanda. Posteriormente estudió en Inglaterra donde en poco tiempo logra el puesto de primer bailarín del Ballet Nacional Inglés.
En el año de 2018 recibió el premio Benois de la Danse 2018, el galardón más importante de este género a nivel mundial, y en México fue premiado con la Medalla Bellas Artes. Al recibirla expresó: deseo ser inspiración para los jóvenes como un ejemplo de que los más grandes anhelos se pueden lograr.
Como integrante del Colectivo Miguel Hidalgo envío un cordial saludo a todos los jóvenes, niñas y niñas que tienen como disciplina la práctica del baile en todas sus modalidades. Les deseo mucho éxito.
Foto de portada: Ballet Folklorico de Celaya / Facebook.
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