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Alfonso Díaz Rey*
Viernes 18 de enero de 2019
La lucha contra la corrupción en nuestro país no será una tarea fácil de llevar a cabo; es un vicio que se practica desde hace mucho tiempo, tanto en el ámbito público como el privado, al que el sistema económico, político y social imperante ofrece y propicia las condiciones y oportunidades para su aparición y desarrollo.
Cualquier cambio, sobre todo en la sociedad, requiere de enfrentar a las fuerzas que sostienen y se benefician del orden imperante hasta ese momento y vencerlas; si se permite la presencia y continuación de alguna de ellas, seguramente se reorganizará y buscará la manera de recuperar y restablecer el antiguo estado de cosas.
Las medidas que el nuevo gobierno ha emprendido contra la corrupción, en las que la lucha contra el robo de combustibles ha adquirido en estos días gran importancia y de cuyo resultado depende en buena medida la, llamémosle así, buena marcha de la presente administración, nos muestran que los defensores del estado de cosas que pretende cambiarse emplearán todo tipo de argucias y acciones para evitar la pérdida de sus ganancias y privilegios.
Para empezar, la catástrofe y la debacle anunciada, inventada y difundida por las fuerzas que se oponen a una transformación en nuestro país, quedó en un fallido intento de crear en el grueso de la población un ambiente adverso al nuevo gobierno federal.
Afortunadamente, en el caso del robo de combustible existen ya investigaciones con grados de avance que permiten inferir un desenlace favorable, no solamente para el gobierno sino para el país, lo que daría impulso y crearía un ambiente propicio para acciones en otros rubros de la lucha contra la corrupción.
La principal dificultad que enfrentará el nuevo gobierno en la lucha que ha emprendido contra la corrupción es el hecho de que se dirimirá en un contexto económico y político, el capitalismo, en el que continuamente surgen y se reproducen las condiciones para su práctica, lo que no significa necesariamente el fracaso de tal lucha, sino la magnitud del esfuerzo a desarrollar para lograr sus objetivos.
Pecaríamos de ingenuos si creyéramos que en las actuales condiciones del país pueda erradicarse ese flagelo, pero, con voluntad política, es posible reducirlo a manifestaciones aisladas que puedan ser detectadas a tiempo y, sin mayor dificultad, corregirlas. Ello representaría un gran avance en la búsqueda de una transformación de la sociedad mexicana.
La corrupción no es el único obstáculo que existe y que frena seriamente el desarrollo de nuestro país. Están, además, el subdesarrollo y las múltiples desigualdades e inequidades que caracterizan al sistema en que vivimos; sin embargo, los avances significativos que en esta lucha se obtengan serán una referencia para emprender otros esfuerzos por tener un país cada vez más libre, unido y soberano.
Sin ánimo de descalificación alguna: el actual gobierno no es anticapitalista. Sin embargo, empezando por el presidente de la República y no pocos de sus colaboradores, han dado muestra de honestidad y por sus posiciones de carácter nacionalista en favor de la mayoría de la población merecen, junto al mar de pueblo que votó por él y los activistas honestos de su partido, el respeto de quienes desde otras visiones y concepciones políticas, teóricas e ideológicas mantengamos algunas diferencias.
Creemos que la lucha por un mejor país triunfará en la medida en que el pueblo, consciente y organizadamente, participe. Creer que es tarea de una persona o un partido y vivir con la esperanza de un cambio favorable sin realizar el menor esfuerzo es condenarse a repetir la historia de las casi ocho décadas anteriores.
Es por ello que, sin renunciar a nuestras ideas, no pocas personas impulsamos la candidatura, votamos por quien hoy ocupa la presidencia de México y apoyamos las acciones y políticas que beneficien a la nación, como una acción y posición estratégica en busca de mejores condiciones para el país y para el pueblo, sin abandonar nuestro objetivo ni dejar de ejercer nuestro derecho a la crítica.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Ciudadano Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Sitio oficial de Andrés Manuel López Obrador.
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