SOMOSMASS99
María Canahuí* / Nómada
Guatemala / Viernes 8 de febrero de 2019
La masturbación es aún un tabú. Pero la verdad es que cada vez más mujeres dejamos de lado la culpa y abrimos nuestra vida (y nuestras piernas) al placer.
La masturbación femenina es un domingo, sola en casa. Te levantás, vas al refrigerador, lo abrís y (sonido de estrellas y música angelical, una luz resplandeciente contra tu cara), aparece un delicioso helado frente a vos. Lo agarrás, vas a la cama, te sentás en la orilla, piernas abiertas y el gran recipiente de helado en medio, cuchara en mano y a disfrutar. ¿Placer que después nos hace sentir culpables?
Pues sí, en esta sociedad patriarcal y conservadora en la que vivimos nos han arrebatado nuestra tajada de pastel en el diagrama de riquezas naturales, haciéndonos sentir culpables por el placer. Gran error. Han capitalizado, comercializado, hecho propiedad prohibida cualquier forma de empoderamiento que la mujer pueda tener. Pero de esto ya han hablado mis compañeras en notas anteriores, así que yo mejor voy a contarles una historia de masturbación.
Creo que tenía 10 o quizás 8 años. Mi mamá me dejaba jugar un rato más en una gran cubeta de agua, mientras me bañaba. Lo que ella no sabía, es que yo me exploraba. Pasaba mis manos por mi cuerpo y sentía “raro”, “extraño”, ¿bonito? Supongo que sí, porque cada vez que ella me dejaba sola, yo volvía a hacerlo.
Recuerdo que escuché más de una vez a mi papá y mamá tener sexo, aunque en ese momento yo no sabía lo que estaba pasando exactamente. Sentía “cosas” en mi cuerpo cuando escuchaba a mi madre gemir. En realidad, algo que muchas y muchos de nosotros experimentamos, ¿no es así? Les dejaré a ustedes y su momento de reflexión. Recordar y decir ¡sí, es cierto!
Me excité de niña con seguridad más de una vez. Al tocarme cuando me bañaba, al imaginar que besaba a mi almohada, al jugar que Ken besaba a Barbie o incluso Barbie besaba a otra Barbie ¡Era toda una orgía Mattel! (bueno, no. No llegué a ese grado, pero en realidad recuerdo que colocaba a mis muñecas en posiciones de encuentro sexual).
Una vez, a los 17 años tuve una llamada húmeda con mi novio de ese entonces. En ese momento fue iluminador darme cuenta que eso me excitaba. Me hacía sentir placer e incluso tener un orgasmo, sin tener a la otra persona al lado. Sólo usando mi IMAGINACIÓN. Los cielos se abrieron…
Después, entre en un limbo de vida y pérdida de memoria, probablemente hasta que cumplí más de 20 años. Cuando además de una vida sexual activa, comencé a retomar la práctica (que ya había adquirido desde niña, claramente) de la masturbación. Mayormente me frotaba contra y/o con una almohada, un peluche (grande por supuesto) y con la mano, aunque me costó más trabajo permitirme ese encuentro propio entre dos partes de mi cuerpo.

Usaba música, sensual (la que para mí era sensual) y así fui creando una serie de herramientas, hasta sumar la pornografía. Aunque esta última muy pronto se convirtió en una herramienta desagradable y poco satisfactoria al encontrar tanta violencia y ser consciente de lo que implicaba consumir pornografía. Así que con el tiempo, tuve la brillante idea de googlear “pornografía feminista” y me encontré con material más amigable a la vista y muy placentero. (Nota: no es gratuito, es muy limitado, pero pueden probar con algún preview o contenido libre que se encuentra en redes sociales. Y si quieren placer total: paguen).
El caso es que masturbarme se convirtió para mí en una especia de “mantra”. Aunque para ser realista, tengo poco o casi nada de experimentarlo a plenitud, porque mi cuerpo, mi mente, mi espíritu como el de miles de millones de mujeres alrededor del mundo ha estado lleno de “no”, de prohibiciones. Tenemos complejos, dudas e incertidumbres que no nos permiten vivir una vida con libertad, con amor, con afecto y encuentro antes que todo, con nosotras mismas. Porque así, con conocimiento de nuestro poder, autonomía sobre nuestro cuerpo, felices, satisfechas, PLENAS, no le servimos a este sistema, ¿cierto?
Cuando cuento estas historias, no me imagino como el personaje. Imagino que a través de cada palabra escrita le paso la voz a otra mujer más. A miles más que hemos callado por siglos lo que sentimos y vibramos. Y esta es parte de mi historia ¿Cuál es la tuya?
Las realidades de las mujeres, incluso en el mismo país y más aún, en los distintos continentes, son completamente diferentes. A pesar de que todas deberíamos tener los mismos derechos humanos. Muchas mujeres aún no han podido experimentar el placer, los orgasmos, la masturbación (sin mencionar los innumerables derechos que, como decía, todas deberíamos tener).
Y aunque, en efecto, cabe mencionar también que hay personas asexuales, también hay un gran porcentaje que desearía por cuenta propia comenzar a experimentar un verdadero encuentro sexual consigo mismas. Si vos querés comenzar a disfrutarte, pero los tabúes a tu alrededor no te lo permiten, tranquila. No hay prisa y es así como tenés que empezar, pensando que el orgasmo no es la meta única por alcanzar. Disfrutá del recorrido lentamente. Vos sola vas a conocerte y saber qué es lo que más te gusta, sólo dejáte llevar.
Encuesté a 30 conocidas y la mayoría de ellas (aunque dos dijeron usar sexting y tres de ellas se apoyan de consolador y porno), usan tan sólo la IMAGINACIÓN y los dedos, para dejarse llevar en ese camino. Sos vos y tu cuerpo, exploráte.
En tus manos (literal y metafóricamente hablando) está el poder de desaprender lo bueno, lo malo, lo placentero, lo prohibido, lo que despierta tus deseos más oscuros o las reacciones naturales de tu cuerpo.
¡Qué tengas bonitas vibraciones!
Anécdotas de mujeres que se han masturbado:
“Delis, como una explosión, electricidad en mi interior aunque la verdad prefiero que mi pareja me lo haga. Lo disfruto más”.
“Al inicio no me sentía cómoda, pues tenía pena de que alguien me escuchara. Poco a poco lo practicaba más seguido, entonces me iba gustando más y me daba cuenta de que yo misma me excitaba con mis propios gemidos, lo cual me parece bien. O sea que iba conociéndome más a fondo, descubriendo mis gustos, la reacción de mi cuerpo.
Se siente bien el poder tener esa conexión conmigo misma”.
“Más que todo lo utilizó como un método de relajación, me siento bastante bien luego de una masturbación. Que normalmente suele ser por las noches y en días fértiles, antes de mi período menstrual”.
“Un acto de conexión con mi sexualidad”.
“Delicioso. Como que una no puede más”.
Datos extras:
En esta pequeña encuesta, 54% practican la masturbación una vez por semana, 24% una vez cada mes, 20% un par de veces al año.
32% admitió haber comenzado a sentir “sensaciones” en la etapa de la niñez.
36% tiene más orgasmos cuando se masturba, que cuando tiene un encuentro sexual con una pareja.
La mujeres encuestadas tienen entre 20 y 30 años.
85% de las mujeres encuestadas se masturban. El otro 14% no lo hace aún, pero admiten que desearían hacerlo con libertad y sin culpas.
* María Canahuí: Life is what happens while you’re busy making other plans. Actriz de teatro / Gestión Cultural.
Foto de portada: Yuliya Kosolapova (@yuli_superson) / Unsplash
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