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Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 27 de febrero de 2019
La participación de ilustres guanajuatenses en los principales procesos a través de los cuales se sentaron las bases jurídicas, políticas, sociales y culturales de nuestra nación, ha sido vasta, muy rica y trascendente.
En la guerra de independencia destacan la intervención decidida de Hidalgo, Allende, los hermanos Aldama, Abasolo y Tomasa Esteves, en una primera etapa, y más adelante Albino García y Andrés Delgado. En el pensamiento liberal que nutrió al movimiento de Reforma en México a mediados del siglo XIX son fundamentales las ideas de Ignacio Ramírez y José María Luis Mora. A lo largo del proceso revolucionario iniciado en 1910 es nutrida la contribución de los guanajuatenses, varios de ellos teniendo una intervención importante en el Congreso Constituyente de 1917, mientras que otros realizaron ricas aportaciones tanto en el campo de las ideas como en el plano militar al incorporarse activamente en la lucha armada, tal es el caso del profesor Cándido Navarro y el de Práxedis Guerrero.
Esta nota tiene la intención de recordar la participación de Práxedis Guerrero en el proceso revolucionario, tomando como base el libro escrito por el historiador chihuahuense Jesús Vargas [1]. Para comenzar, respecto a sus datos biográficos, Vargas nos dice:
“José Práxedis Gilberto Guerrero nació en Ciudad González, Guanajuato, el 28 de agosto de 1882. Fue hijo legítimo de José de la Luz Guerrero y de la señora Fructuosa Hurtado. A los veinticinco años se convirtió en uno de los principales dirigentes del Partido Liberal Mexicano, y al mismo tiempo en editor del periódico Revolución y responsable de la organización de los levantamientos armados en Coahuila y Chihuahua en el año 1908. Murió el 30 de diciembre de 1910, combatiendo en el pueblo de Janos, Chihuahua, a la edad de veintiocho años”.
Los primero que resalta en el párrafo anterior es lo breve que fue la existencia de Práxedis en esta vida. Más adelante, en cuanto a su origen de clase y antecedentes políticos familiares, Jesús Vargas nos recuerda:
“…su familia fue de las más ricas del estado de Guanajuato, propietaria de la hacienda Los Altos de Ibarra, ubicada en el antiguo distrito de San Felipe. Ahí se establecieron sus padres en 1875, al poco tiempo de haber contraído matrimonio. Tuvieron ocho hijos; Práxedis fue el sexto.
«No obstante que sus padres pertenecieron a una familia aristocrática porfiriana y de ideas conservadoras, también entre sus ascendientes hubo guerrilleros liberales que participaron en apoyo a la República y al gobierno del presidente Juárez. Precisamente lo bautizaron con el nombre de Práxedis para honrar la memoria de un hermano de su padre que así se llamaba, y que gracias a sus ideas y actividades liberales había ocupado una curul de diputado en el congreso constituyente de 1857, representando a uno de los distritos de la capital del estado de Guanajuato”.
Citando a Eugenio Martínez Núñez, según él uno de los principales biógrafos de Práxedis, Jesús Vagas nos dice que Guerrero sólo estudio hasta la secundaria, mostrando siempre un intenso interés por la lectura y decidida inclinación por la escritura, de modo que a los diecisiete años comenzó a enviar colaboraciones a El Heraldo del Comercio, de la ciudad de León, y El Despertador, de San Felipe. Más adelante, en 1901, a los diecinueve, se convirtió en corresponsal del Diario del Hogar, del famoso periodista Filomeno Mata.
Esto acontecía en León, donde residió los primeros años de su juventud. De su temperamento, nos cuenta Jesús Vargas:
“El atractivo que su personalidad ejercía lo llevó a convertirse en un líder natural entre sus amigos, casi todos pertenecientes a las familias acomodadas de la ciudad de León, quienes lo seguían por una especie de admiración a su talento y subyugados por la simpatía que irradiaba su persona”.
Su vida transcurre entre 1901 y 1904 dedicado a atender la hacienda familiar y a cuidar de su padre enfermo. En 1904 sale definitivamente de su casa y se dirige a los Estados Unidos, donde desempeña varios oficios en diversas ciudades, a través de los cuales madura su espíritu revolucionario, como nos lo cuenta Jesús Vargas:
“En Morenci [Arizona], Práxedis encontró finalmente su destino en las ideas del socialismo; ahí permaneció dos años trabajando en las duras faenas y defendiendo a los obreros por medio de un periódico que él mismo editaba. Más adelante fundó una agrupación obrera bajo principios socialistas, y se relacionó con otros obreros mexicanos que en el destierro luchaban por la revolución”.
En 1906 Práxedis se afilia al Partido Liberal Mexicano, meses antes de la insurrección revolucionaria iniciada en Ciudad Juárez que culminó con el encarcelamiento de los integrantes de la junta de organización del partido, a excepción de Ricardo Flores Magón que se internó en los Estados Unidos para evitar ser capturado.
Descabezado sensiblemente el partido, Práxedis G. Guerrero se convirtió en uno de sus más destacados dirigentes en los siguientes años y le dio continuidad al proyecto insurreccional del Partido Liberal hasta 1910, cuando estalló la revolución maderista.
En ese periodo, en la actividad revolucionaria de Práxedis destaca su labor periodística como principal redactor y editor del periódico Revolución que vino a sustituir a Regeneración.
De ello da cuenta Jesús Vargas cuando escribe:
«Tanto se distinguió Guerrero en su campaña periodística de esa época, y tan inteligentemente trabajaron sus colaboradores, que Ricardo Flores Magón, en una carta que con fecha 19 de diciembre [de 1907] envió a Manuel Sarabia desde la cárcel, le decía lleno de entusiasmo: ‘Revolución está hermosísimo. Los felicito a todos y especialmente a Práxedis. ¡Qué brillante pluma!’”.
Pronto Práxedis es nombrado segundo secretario de la junta organizadora del Partido Liberal. Viene entonces una época en la que los dirigentes del partido son perseguidos y apresados la mayoría de ellos, tanto de este lado de la frontera como en los Estados Unidos. Práxedis y Enrique Flores Magón permanecen a salvo, primero juntos y luego cada uno por su cuenta, realizando diversos oficios y manteniéndose en la clandestinidad usando identidades falsas, aunque siempre organizando grupos proclives a la revolución.
Una vez liberado su principal dirigente, Ricardo Flores Magón, el 1º. de Agosto de 1910, el Partido Liberal Mexicano se apresta a participar en el levantamiento del 20 de Noviembre enarbolando sus propias demandas, al margen de las de Madero.
Práxedis, considerando que existen condiciones favorables en Chihuahua para impulsar de manera determinante el movimiento revolucionario desde el norte del país, se incorpora activamente a la lucha armada, poniendo por delante el programa del Partido Liberal, de lo cual queda constancia en la carta que él envía a Cándido Donato Padua, uno de los jefes rebeldes del estado de Veracruz, el 13 de diciembre:
“… Aprieten ustedes por el sur mientras enciendo la frontera para dar oportunidad y medios a los grupos del interior de lanzarse a la lucha. Hagan constar por cuantos medios sea posible, que se levantan para sostener el programa del Partido Liberal y procurarán atraerse a todos los maderistas de buena fe, convenciéndolos de lo absurdo que es luchar por personalismos, pudiendo hacerse verdaderamente libertarios”.
El 23 de ese mes, a la cabeza de unos 40 combatientes, Práxedis avanza con la intención de capturar varios pueblos y ciudades de mediana importancia para ir acrecentando el contingente y así estar en posibilidades de tomar la ciudad de Chihuahua.
En la madrugada del 30 de diciembre de 1910 Práxedis pierde la vida al ser alcanzado por una bala que le destroza la cabeza en la batalla que terminó con la toma del pueblo de Janos, Chihuahua.
El 14 de enero de 1911 Ricardo Flores Magón publicó un extenso artículo titulado “Práxedis G. Guerrero ha muerto”, en el que en uno de sus párrafos dice:
“Práxedis era el alma del movimiento libertario. Sin vacilaciones puedo decir que Práxedis era el hombre más puro, más inteligente, más abnegado, más valiente con que contaba la causa de los desheredados, y el vacío que deja tal vez no se llene nunca. ¿Dónde encontrar un hombre sin ambición de ninguna clase, todo cerebro y corazón, valiente y activo como él?”.
La idea que hoy se tiene, tanto por parte de quienes viven fuera de nuestra entidad como de muchos que habitamos en ella, en cuanto a que Guanajuato es un estado conservador, no es correcta. El pensamiento rebelde, libertario y revolucionario de los guanajuatenses puesto de manifiesto en los momentos más álgidos y trascendentes de la historia está allí y habrá de expresarse en esta época en la que el país necesita una profunda transformación. El ejemplo de Práxedis Guerrero nos recuerda esa tradición de lucha que siempre nos ha caracterizado.
[1] Jesús Vargas Valdés; Práxedis Guerrero y la otra revolución posible; Brigada para leer en libertad, Chihuahua, México, 2014.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Imagen de portada: Praxedis G. Guerrero. | Foto: Cuadernos Mexicanos. Episodios Mexicanos.
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