Comunicador, no; menos diputado
Raúl Muñiz Torres / SomosMass99
León, Gto. / 12 de agosto de 2014
Es una paradoja extraña: en este país, la institución en quien más confía la ciudadanía es el Ejército. Lejos de esa confianza y esa fe, están los comunicadores, los periodistas, los medios de comunicación en general.
Es extraño porque el Ejército es precisamente, la dependencia de gobierno que más recomendaciones recibe por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Hasta 2012, por ejemplo, de 78 recomendaciones emitidas por la CNDH, 15 fueron en contra del Ejército mexicano.
Asesinato de civiles que no se detuvieron en un retén, el uso arbitrario de la fuerza, inhumación ilegal de cadáveres, desapariciones forzadas y cateos ilegales, han puesto en entredicho la imagen de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Por el contrario, según el Índice de Impunidad del Comité para la Protección de Periodistas, México ocupa el séptimo lugar de naciones con más casos no resueltos de asesinatos de periodistas.
Según el “Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México”, realizado por el Instituto Federal Electoral en colaboración con el Colegio de México, sólo tres instituciones tienen un nivel de confianza mayor a nivel país: el Ejército (62%), las iglesias (55%) y los maestros (56%).
Y entre las instituciones con un nivel medio de confianza, se encuentran los medios de comunicación que muestran un 32 por ciento de confianza a nivel nacional, muy lejos sí, de la fe que se le tiene al Ejército pero no muy alejado de los partidos políticos que se encuentran entre las organizaciones con una medida muy baja de confianza con un nivel del 19 por ciento.
En último lugar, según el “Informe País”, con un punto porcentual menos que los partidos a nivel nacional (18%) están los diputados.
“El ordenamiento de las regiones es igual al de los partidos, pero con los porcentajes un poco más bajos; excepto en la Norte, donde hay un nivel de confianza de casi 25% en los diputados (frente a 23% en los partidos). El nivel de confianza en las regiones Sur y Centro, con 11%, es el más bajo de cualquier región y en todas las categorías. En otras palabras, sólo uno de cada 10 residentes del sur y del centro tiene algo o mucha confianza en los diputados, mientras que uno de cada cuatro encuestados en el norte la tienen”, apunta el IFE y el Colegio de México.
Las razones
Una de las razones que pudiera explicar la desconfianza que la ciudadanía manifiesta en los medios de comunicación, es lo que la periodista del diario La Jornada, Mireya Cuéllar, dijo en la presentación de SomosMass99 el pasado 8 de agosto: “los medios se están alejando de la gente y obedecen más a los intereses de la publicidad”.
Tal aseveración de Cuéllar es apuntalada por la Unesco en el documento de Tendencias Mundiales de Expresión y Desarrollo de Medios en su capítulo para América Latina:
“En varias partes de la región los periodistas gozan de autonomía profesional, siempre y cuando eviten las cuestiones “delicadas”: en este caso los directores suelen tener la última palabra. Se ha observado que las presiones sobre la independencia editorial suelen emanar de la prevalencia de publicidad de origen estatal, así como del sector privado y comercial.
“El predominio de la concentración de la propiedad de los medios privados y comerciales ha generado un entorno organizado sobre la base de principios empresariales, donde las prácticas periodísticas se adaptan a las necesidades de lucro”
En el mismo documento, la Unesco asegura que en ese contexto, “la presión por la eficiencia compromete la independencia periodística, dado que se desalienta la investigación costosa en términos de tiempo y/o de dinero”.
La misma Tendencia Mundial de Expresión y Medios, coincide con el “Informe País” del IFE y el Colegio de México en el tema de confianza, cuando señala que “La cobertura mediática de calidad y exactitud aun es un desafío, y los individuos con nivel educativo universitario que viven en áreas urbanas suelen presentar menores niveles de confianza en los medios que el resto de la población”.
Y asegura también que “se ha criticado lo poco adecuado de la cobertura de situaciones de crisis, y la mayor parte de la información sobre políticas públicas tiende a generalizar, sin una base sólida ni algún tipo de verificación de los datos”.
Es entonces difícil confiar en los medios de comunicación cuando la Unesco agrega con contundencia un factor más que pone en entredicho la capacidad de los periodistas para poder llamarlos precisamente así:
“El ejercicio del periodismo en la región enfrenta desafíos estructurales que son la consecuencia de la combinación de las limitaciones de tiempo y de recursos, las deficiencias en los sistemas educativos y la escasa calidad de los cursos de periodismo. Así, los periodistas suelen estar poco capacitados para el periodismo de investigación, el mapeo y la descripción de contextos, además de mostrar limitaciones en la comprensión de las estructuras de poder”
Visto así, podrían quedar más claras las razones del porqué la ciudadanía mexicana empieza a dejar de confiar, de manera preocupante, en los medios de comunicación y a tenerle mayor consideración al Ejército, a los maestros, a las iglesias.
Las revelaciones del “Informe País”, parecieran ser entonces, una invitación a ser mejor un soldado, un maestro, un sacerdote, pero nunca, un diputado.
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