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De vigas y pizarra

Diálogo País / Top News / 22/04/2019

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 22 de abril de 2019

 

En la casa que hemos estado arreglando, vamos pieza por pieza, en orden aleatorio.

Estoy ahorita trabajando en la que fue recámara de mi papá, luego mía, luego de nadie aunque la haya usado uno de mis hijos.

Yo le digo el cuarto grande de hasta arriba, así no hay pierde y puede ser de quien lo quiera.

Los muros tiene revestimiento nuevo, el otro murió a manos de la humedad.

Lo miro al pintar, volteo a la ventana y pienso en quienes trabajaron para levantar esta casa. Estoy, de alguna manera, tomando el relevo, imprimiendo la palma de mi mano en la estructura misma del cuarto, dejando mi huella. Pensando mi trabajo así como pienso mis días, minuciosamente.

Me siento de alguna manera en comunión espiritual con generaciones pasadas, habitantes de la casa, trabajadores, visitantes tal vez, huéspedes. Les pedí permiso para retomar su trabajo, transformar, agregar, quitar. Todo con respeto.

Cuando se retiró el revestimiento de los muros, apareció la piedra original, granito.

Aquí, las casas se hacían de granito, piedra poderosa.

Aparecieron vigas también, de roble.

Aquí las casas se sostenían con vigas de roble, madera noble.

Y apareció el techo, por dentro, largas barras de madera en las que se clava cada una de las pizarras que lo componen.

Los techos se siguen haciendo así, de pizarra, roca gris azulada, limpia y brillante.

Materiales pesados, fuertes. Algunos muros de la casa, no te miento, miden casi medio metro.

Entendí de repente por qué, de un cuarto vecino a otro, no se oye nada, estés gritando de ira o de gozo.

Vimos también que entre piso y piso, no hay nada, nada más que madera. Vigas sosteniendo piso, madera cubriendo vigas, tablas engarzadas, vigas regresando y clavos ausentes.

Entendí de repente por qué de un cuarto a otro se oye todo, siempre y cuando estén en pisos diferentes. Puedes oír a tu hermana reír o a tu madre quitarse los zapatos.

No hay nada entre los pisos, más que trozos de madera puestos como si todo fuera juego.

 

Así como es mi casa, así soy yo. Fuerte por fuera, pero tan frágil por dentro.

Un incendio repentino se llevaría todo y no quedaría más que la piel.

Bretaña francesa. Abril de 2019.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Fotos de portada e interiores: Gwenn-Aëlle Folange Téry.






Luis López




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2 Comentarios

el 22/04/2019

Gwenn qué cosa más linda. Estoy aprendiendo a querer a esa casa q través de ti y a honrar mi pasado a través de la manera en la que honras el tuyo y a tus antepasados. Quiero oír historias, actuales y pasadas de ese lugar al que me transporto cada que hablas de él. Me encanta que el /&-“1” inquilino ocupe cada vez menos espacio.

el 23/04/2019

Amo tus relatos, tan llenos de vida. Como de lo cotidiano haces letras maravillosas.
Gracias Gwen, muchas gracias❤



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