SOMOSMASS99
Laura Cuevas*
Miércoles 8 de mayo de 2019
Incontables son las personas que por su sabiduría y su humanismo se vuelven faros de luz que guían y son referente imprescindible para la comprensión de nuestro mundo, la elevación de la condición humana y la preservación de nuestro planeta. Es el caso de Leonardo Boff, quien a lo largo de su vida ha dado una lucha ejemplar y sin tregua por los marginados de este mundo: en un primer momento los pobres, a través del movimiento de la Teología de la Liberación del que forma parte desde su origen, y, más reciente, por la Madre Tierra, la casa común de todos.
Su voz clama en distintas latitudes como en un desierto para denunciar el despojo irracional e inconsciente que los seres humanos le estamos haciendo día con día a la Tierra. La Tierra, la que está indefensa y es víctima de todos en menor o mayor medida, la Tierra de la que todo recibimos y a la que no retribuimos sino que descuidamos y agredimos. La Tierra a la que en una conducta ignorante y dañina sobreexplotamos como si fuera un ente eterno, que siempre estará para satisfacer las necesidades de la humanidad actual y las de su descendencia.
Leonardo Boff desde distintos foros, programas de televisión, conferencias en universidades, a través de sus libros, que suman más de cien, con su imagen de sabio bíblico, denuncia e informa, con datos precisos y conocimientos fundados la situación ecológica actual de nuestro planeta.
Nos habla de la Amazonia y por qué ya no es el pulmón del mundo que muchos creen, de ríos volantes, y de cómo la Tierra necesita un año y medio para recuperar lo que nos da durante un año, de que si todos los países lograran tener el nivel de vida de los países desarrollados, necesitaríamos cuatro planetas como éste. Ha venido a México en varias ocasiones y responde con su palabra moderada pero sabia, clara y firme en un español con notas de acento brasileño, sobre asuntos religiosos y sobre todo ecológicos.
Su compromiso con los marginados data de muy lejos. Fue un sacerdote franciscano que no se conformó con predicar la Buena Nueva desde el púlpito sino volverla vida en las comunidades, fue uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, en los años sesentas. En 1985 fue suspendido de todas sus actividades académicas al ser sometido a un juicio por la Congregación de la Doctrina de la Fe, acusado de ideas marxistas, y críticas a la iglesia en su libro Iglesia, carisma y poder. Boff ha defendido hasta el cansancio que la Teología de la Liberación no es marxista, sino que busca la justicia social y la liberación integral del ser humano, no sólo la del alma. Aun así, acató el castigo del Vaticano.
Teólogo, filósofo, escritor y ecologista comprometido, nació en Concordia, Brasil en el año 1938, es nieto de inmigrantes italianos, creció en una familia católica, su padre, quien era el médico del pueblo, fue su mejor ejemplo.
En su formación religiosa estudió teología en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, Río de Janeiro; ha sido profesor de ética y filosofía en diversas universidades. Se doctoró en teología y filosofía en Múnich en 1972 bajo la dirección de K. Rahner.
Dejó el sacerdocio en 1992, a los 54 años porque, dice, no le dejaron opción, tuvo que ir por su lado en la lucha por los pobres y por la Tierra. En dos ocasiones las autoridades religiosas le acosaron para que dejara de predicar el evangelio de la forma en que lo hacía. Fue juzgado por el Santo Oficio, sentado en la misma silla donde juzgaron a Galileo (experiencia de la que se siente honrado: pasar la misma prueba, sentarse en la misma silla que el astrónomo italiano) y recibió acusaciones de las que se declaró inocente. En ese juicio pudo conservar su título de teólogo y continuar ejerciendo como profesor y con ello seguir con su quehacer, de manera intensa desde el mundo secular. Relata que la primera vez obedeció el mandato por humildad religiosa. Pero en la segunda ocasión tuvo que elegir, pues ya era humillante el trato y el castigo que se pretendía darle.
En 2015 ayudó a la redacción de la carta encíclica del actual papa: Laudato si: sobre el cuidado de la casa común. Ha expresado en múltiples ocasiones y es una máxima fundamental en su mensaje: “la esencia del humano reside en el cuidado”[1]. Como escritor, además de su amplia producción bibliográfica, nos ofrece su columna semanal en el sitio electrónico Kainonía (http://www.servicioskoinonio.org/boff/), en la que de manera sencilla pero con la magia de su conocimiento profundo habla de tópicos actuales.
Los dos temas que le ocupan y que se han convertido en el motivo principal de su quehacer y que analiza y estudia desde su visión de teólogo, filósofo, ecologista y escritor son el cuidado de la Tierra y los pobres, pero su mirada es amplia y no se ha quedado en los pobres, se extiende a todos los seres vivos que habitan la casa común, en congruencia con su formación franciscana y en contra de la política depredadora y explotadora que impera en el mundo y a la que no duda en criticar. Antes eran los pobres, ahora son los pobres, los seres vivos todos y la Tierra, los grandes descuidados del mundo.
Leonardo Boff sabio de nuestro tiempo, conocerle es aprender en alguna medida que somos junto con la Tierra una sola entidad viva, y que el cuidado de ella es parte de nuestra responsabilidad ética, que todo está relacionado y entrelazado y que es urgente que los seres humanos actuemos en consecuencia.
[1] Leonardo Boff, El cuidado necesario, Editorial Trotta, 2012.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Imagen de portada: Leonardo Boff. | Foto: Diego Simón / Cuartoscuro / Archivo.
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