O cómo no quitar el dedo del renglón… por los exbraceros
Emma Aguado / SomosMass99
Acámbaro, Gto. / 14 de agosto de 2014
Seguramente sus padres ya andaban presintiendo que su tercera hija no iba a ser como sus otros once hermanos y por eso le pusieron Alma: mujer de fortaleza desmedida, de voluntad indomable quien desde hace 16 años tomó la lucha de los exbraceros como propia y desde entonces no hay día que no trabaje para ellos.
“Me preguntan si vale la pena arriesgar la vida por los viejitos, yo les digo que sí”, comenta la activista de Braceroproa quien apenas el pasado 4 de febrero fue detenida dos horas en Morelia por elementos de la fuerza pública en Michoacán, momentos antes del arribo a ese estado, de Enrique Peña Nieto, presidente de la República; “me manifesté con la gente para exigirle que pagara de forma pacífica y al contrario ellos me mandaron a los granaderos, jalonearon las lonas, golpearon a los abuelitos y me detuvieron. Yo no soy dejada, cuando llegó el comandante con mucha prepotencia tratándome como si fuera una asesina, se me puso de pechito y le aventé un rodillazo en donde te platiqué y gritó muy feo. Fue cuando me jalaron y me aventaron a una ambulancia”. Experimentada, Alma Delia logró escabullirse ese día para regresar a tiempo a la manifestación justo en el momento del arribo de Peña Nieto para ondear las mantas que exigen el pago a exbraceros, ello a pesar de los reclamos de las autoridades quienes le pedían se retirara con la promesa de recibirla para entablar un diálogo con autoridades federales y estatales, “puras mentiras, hasta hoy estamos esperando la respuesta de una carta que entregamos al mismo secretario de Gobernación Osorio Chong con quien nos entrevistamos para darle a conocer nuestras demandas”.
Desde que inició Alianza Binacional Braceroproa en 1998, Guanajuato ha sido uno de los estados en los que ha trabajado continuamente y Acámbaro se ha convertido poco a poco en punto de reunión de exbraceros de comunidades y municipios cercanos que fueron a trabajar a Estados Unidos entre 1942 y 1964. A estos trabajadores, la mayoría campesinos, les descontaron 10 por ciento de su salario con la promesa de que al término de sus contratos, el gobierno mexicano recibiría de las empresas norteamericanas el dinero que les sería devuelto, lo que nunca sucedió. Hoy sabemos que eran aproximadamente 4.6 millones de braceros quienes durante la Segunda Guerra Mundial echaron a andar la economía norteamericana. En la actualidad, de acuerdo con los datos que presenta la misma organización, diariamente mueren 14, la mayoría de ellos rondan por lo menos los 70 años de edad y presentan graves complicaciones de salud. La representante de Braceroproa en la región que incluye el estado guanajuatense es Alma Delia Frayle Barosio, quien visita Acámbaro regularmente para informar a los exbraceros de su situación y ayuda con los trámites para recibir los raquíticos 38 mil pesos que pudieron arrancar al gobierno federal luego de muchos años de presión, para quienes lograron acreditar su estancia en Estados Unidos durante los años del programa.
Y aunque Alma ya no es tan delgada como dice que era hace muchos años, sigue caminando tanto como antes, casi siempre carga una maleta repleta de papeles que contienen las últimas minutas de los senadores, los dictámenes más recientes de los diputados, los nuevos reclamos de los exbraceros, las ganancias, los errores. Es tan natural encontrarla en la plaza de algún pueblo rodeada de hombres con sombreros anchos, mujeres con rebozos y bolsas de mercado, la buscan campesinos que la miran atentamente con esos ojos profundos que parecen mar oscurecido y también muchas mujeres, la mayoría abuelas, madres, hijas de exbraceros: ¡Alma yo sólo traigo mi hoja rosa!, ¡Alma me falta mi acta de nacimiento!, ¿Alma y cuándo me pagan mis 34 mil?, ¿Alma todavía puedo registrarme? ¡Alma se acaba de morir mi papá! Alma, es bombardeada por cientos de preguntas durante las reuniones con los exbraceros, la tocan, le tiran de la playera, la abrazan, le aprietan las manos, mientras ella dueña de una paciencia admirable pese a su carácter impetuoso, va atendiendo cada una de las demandas de esta gente que ha sido víctima de un fraude multimillonario.
En 2005, Fox igual que todos los gobiernos priistas que le antecedieron, creó el Fideicomiso 2106 y otorgó, no 100 mil pesos como había prometido en un principio, sino apenas 38 mil pesos a cada exbracero, tratando de evadir el pago del Fondo de Ahorro, siempre y cuando comprobaran que habían participado en el programa Bracero, evadiendo la responsabilidad de acudir a sus propios registros. A partir de allí inicia una etapa intensa de trabajo para organizaciones como Braceroproa que acudían con los interesados a revisar papeles para acreditarlos en dichos pagos y las jornadas fueron arduas para estas personas la mayoría pobres, enfermos, incluso hubo quien murió en la fila de espera para entregar sus papeles en las mesas de recepción de documentos que se colocaron en diversos puntos del país.
Las raíces de la lucha
Originaria de un pueblo muy pobre fundado por Lázaro Cárdenas del Río en Antúnez en el municipio de Parácuaro Michoacán, recuerda que su extrema delgadez nunca le impidió hacerse valer frente a las injusticias, “mis compañeras se burlaban porque siempre iba con la misma ropa, yo les decía que lo que tenía lo traía de ganancia porque había nacido encuerada, y al maestro le daba risa y me decía ya cállate licenciada, porque ya me conocía cómo era”. Alma tiene la piel morena curtida de sol, con breves grietas como surcos de campo, carga unos ojos tristes llenos de largos andares; va y viene de las humildes plazas de las comunidades a las lujosas oficinas gubernamentales en la ciudad de México; organiza marchas y plantones, grita consignas, toma el megáfono con fluidez, lidera ejércitos que están conformados por hombres y mujeres de cabellos blancos cubiertos con sombreros de alas anchas, gorras gringas, manos campesinas, arrugas en la cara. Al verla irremediablemente surge una pregunta, ¿de dónde salió esta mujer que no le teme a nada?
Cuenta que se formó como trabajadora social hace algunos años en Uruapan, Michoacán, pero desde pequeña carece de algo que hoy la sociedad tanto vanagloria: egoísmo. Con su cualidad natural para organizar, logró reunir los recursos necesarios para dignificar el preescolar donde estudiaron sus hijas, movilizando a padres y maestras sin importarle las burlas, las largas jornadas de boteo y las kermeses que tuvieron que organizar para reunir fondos. En esa misma ciudad logró movilizar a decenas de madres de familia para cambiar la cara al lugar donde vivía cercano a una barranca en medio de la pobreza y la basura en los tiempos en los que lideró un movimiento de paracaidistas. Hubo pavimentaciones, agua entubada, limpieza, “siempre me decían ahí viene Alma con su ejército de mujeres. Yo me metía mucho, se molestaban pero yo así era, una vez a una señora su esposo tomado la andaba golpeando con una pala, llamé a la policía y se lo llevaron. Después de que pasó el tiempo el señor me agradeció y me dijo que si no hubiera sido por mí hubiera matado a su esposa. Es cuando dije entonces está bien lo que estoy haciendo. También había jóvenes que se drogaban delante de los niños, yo les decía que se fueran y decían que me iban a matar. Una vez tenían una botella de gasolina para quemar mi casa, pero no se animaron a hacerlo. Luego uno de ellos se cayó y se rompió la espalda, entonces acudieron conmigo, lo ayudé. Cuando salió me dijo: señora Alma le vamos a hacer caso, nos vamos a retirar de aquí. Fue otro logro para mí”.
Tiempo después se le veía denunciando en medios de comunicación en Michoacán las condiciones infrahumanas en las que viven las migrantes ilegales en las cárceles de Estados Unidos, quienes son obligadas a abandonar a sus hijos e incluso a abortarlos, eran los primeros encuentros de Alma con los medios de comunicación. Tiempo antes ella misma había sido detenida y encarcelada en aquel país por trabajar como ilegal, allí conoció la realidad de las mujeres tras las rejas y al salir prometió que iba a ayudarlas. A partir de allí es invitada por el gobierno municipal de Pátzcuaro para formar el primer despacho en todo el estado, enfocado a las mujeres en donde aprendió a trabajar a contracorriente y tocó de cerca la realidad de muchas mujeres, “un día me metí a rescatar a una joven de 15 años a un albergue de niñas que está en Pátzcuaro, es un convento a donde llevaba provisionalmente a las mujeres golpeadas que llegaban a mi oficina. Sus padres la habían vendido con contrato y todo a un señor de casi 70 años que estaba casado y cada fin de semana iba por ella para violarla. El señor tenía como abogado al contralor del municipio, quien me amenazó. Al final le entregaron a la joven arriba de 100 mil pesos de daños y perjuicios, pero todo extrajudicial, porque estaban involucrados todos: el contralor, el albergue, el Ministerio Público y el hombre que era muy poderoso en Pátzcuaro”.
Alma Delia empieza a darse cuenta de la situación de los braceros cuando trabajaba en la dirección de la mujer, desde allí se empieza a comprometer en la lucha que hoy lidera Ventura Gutiérrez Méndez y al salir de su puesto comienza a recorrer los caminos de los abuelos. Se volvió coordinadora a fuerza de ir al frente en las marchas, de volverse foco de atención en las reuniones multitudinarias, y porque no hay nadie que grite como ella en los plantones, “yo nací para la lucha social”, dice la michoacana que ya se volvió dolor de cabeza hasta para el estado mayor presidencial. Cuando empezaron a organizar los Mueretones captaron la atención de los medios de comunicación en el país poniendo en el mapa la cruda realidad de los exbraceros: se están muriendo, por eso se tiraban al suelo afuera de las oficinas gubernamentales simulando una muerte en masa, “eso si les pega a los políticos porque les quita votos”, comenta divertida Alma Delia.
Una canción por los braceros
Don Nacho acostumbraba tomar los camiones para ir a visitar a los braceros en sus casas con sus propios recursos económicos, era un hombre de impresionante fortaleza física y con muchos años encima, tantos, que aseguraba haber participado en la guerra de Corea y haber visto muchas desgracias. Fue representante de Braceroproa en Acámbaro con Alma Delia Frayle y en los trayectos a los ranchos solía platicar de las vejaciones que padecieron al cruzar la frontera en aquellos años de la Segunda Guerra Mundial y de lo indignado que se sentía con los gobiernos de México y Estados Unidos. Pero sobre todo don Nacho platicaba de Philip David Ochs, un cantante estadounidense de música folk, cuyas letras se hicieron famosas por sus críticas al estado norteamericano. Antes de entregarse voluntariamente a la muerte en 1976, Philip tuvo la sensibilidad de escribir una magnífica canción titulada Bracero, cuya letra da cuenta del camino arduo del trabajador mexicano en ese entonces, que llegó cruzando la frontera desde México para pizcar en los campos californianos donde los esperaban granjeros de supuesta amabilidad, “welcome to california… bracero”, con tu cuerpo hambriento, cruzando la sedienta frontera, en la sombra de tu sombrero, cantaba Ochs con suma melancolía.
Han pasado muchos años de lucha para recuperar lo que les arrebataron y para algunos apenas están rindiendo frutos. Apenas este año y gracias a un dictamen del tercer tribunal colegiado en materia administrativa del primer circuito de Distrito Federal en el amparo concedido a la Coordinadora Binacional de ex Braceros (Cobieb), el gobierno federal anunció que tendría que destinar mil 523 millones de pesos para pagar 38 mil pesos a 40 mil 87 ex braceros beneficiados. El amparo sienta precedente jurídico para que las autoridades paguen los ahorros a los exbraceros. Dicha sentencia ejecutoria significa que el Ejecutivo Federal y la Cámara de Diputados tendrán que adicionar al Presupuesto de Egresos de la Federación 2014 en vigor lo que tenía que haber asignado en 2013. Habría que hacérselos saber a todos los que quedan vivos.
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