SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 14 de junio de 2019
¿Te molesta mi amor?, mi amor sin antifaz…
– Silvio Rodríguez.
Por quien merece amor
Tras sesenta años de fracasos en sus intentos por someter al pueblo, derrotar a la Revolución y recuperar su dominio sobre Cuba, el imperio norteamericano retorna a prácticas violatorias del derecho internacional y, particularmente, de los derechos humanos, dirigidas a castigar al hermano pueblo cubano para que renuncie a su proyecto de construcción de una nueva sociedad.
Tales prácticas comprenden medidas que recrudecen el inhumano y criminal bloqueo que padece la mayor de Las Antillas desde prácticamente el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959; también son violatorias de elementales derechos del pueblo norteamericano, razón por la cual son repudiadas hasta en Estados Unidos.
En el fondo, el imperio está dolido por el hecho de que un pueblo haya recuperado su dignidad y con el ejercicio de su soberanía recuperó también su independencia y rompió con las cadenas que lo subordinaban en prácticamente todos los órdenes de la vida al revuelto y brutal vecino del norte.
El objetivo de Martí, de « […] impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América», se cumplió cabalmente con el triunfo de la Revolución comandada por Fidel. El ejemplo de ese hecho histórico influyó en los pueblos de Nuestra América y es aliento de múltiples esfuerzos emancipadores que han dificultado el dominio imperial.
Es ese ejemplo de dignidad, soberanía, independencia, integridad y solidaridad, lo que el imperio intenta desaparecer. Con amenazas, agresiones de todo tipo y mediante la asfixia económica al pueblo, intenta obtener concesiones políticas para que Cuba traicione sus principios y la solidaridad que brinda a otros pueblos; la aplicación del Título III de la ley Helms-Burton, el retorno a la oprobiosa Doctrina Monroe y otras medidas para afectar la economía y la salud del pueblo cubano, con el burdo, endeble y falaz argumento de la presencia de tropas cubanas en Venezuela, son muestras de la táctica imperial.
El imperio, en franca decadencia y con una crisis estructural presente desde finales de la década de los sesenta del pasado siglo, ha perdido hegemonía y trata de recuperarla; lo que, aunado al personaje emocionalmente inestable, racista y xenófobo que tiene como presidente y su camarilla de guerreristas, lo hace aún más agresivo y peligroso; intenta controlar y subordinar a pueblos y territorios al sur del río Bravo y someterlos a mayor explotación y despojo de sus riquezas naturales para reforzar su poderío económico y militar.
En esta parte del mundo el imperialismo norteamericano ha encontrado un obstáculo insuperable: Cuba. El pueblo cubano cuenta con armas que los imperialistas no pueden neutralizar: dignidad, conciencia y solidaridad; ellas le han permitido resistir las agresiones y superar las dificultades con que han pretendido doblegarlos.
Y aún en medio de las carencias y dificultades impuestas por la potencia del norte, ese pueblo brinda a otros pueblos su solidaridad, que es la expresión más elevada de amor por la humanidad.[1]
Al imperio le molesta esa solidaridad, ese amor de humanidad que Cuba brinda a los pobres de la Tierra, porque le impide avanzar en su obsesiva pretensión por dominar el mundo; por ello la feroz ofensiva comercial, financiera y mediática contra el pueblo cubano, para que traicione y abandone sus principios humanistas.
Por ello, en momentos en que los sectores guerreristas de Estados Unidos refuerzan su inmoral y genocida bloqueo contra Cuba, es hora de que, en reciprocidad, como un deber de bien nacidos, brindemos a Cuba nuestra solidaridad, nuestro amor de humanidad.
[1] Como muestra de ello: En la última década del pasado siglo se atendieron en Cuba, de forma totalmente gratuita, más de 26 mil personas afectadas por el accidente nuclear de Chernobyl (26 de abril de 1986), de ellos 23 mil niños. En esa época la isla pasaba por su peor crisis económica, ocasionada por la caída de la Unión Soviética y el campo socialista de Europa oriental y agudizada por el endurecimiento del bloqueo norteamericano.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Auca en Cayo Hueso.
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