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El Zapotillo: el gobernador de Guanajuato y su política «protofascista» contra defensores del agua

Sociedad País / Top News / 08/08/2019

SOMOSMASS99

 

Redacción / SomosMass99

Guanajuato, Gto. / Miércoles 7 de agosto de 2019

 

Organizaciones civiles y colectivos guanajuatenses dcenunciaron las políticas protofascistas y neoliberales de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, gobernador de Guanajuato, en su propósito de impulsar a toda costa la conclusión de las obras de la presa El Zapotillo, en Jalisco, y por  descalificar a activistas que se oponen al embalse y al secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Manuel Toledo Manzur, que días atrás apuntó que hay argumentos para señalar que el megaproyecto es inviable.

A través de una carta pública, 25 organizaciones civiles y colectivos reprochan a al gobernador que haya optado por la descalificación contra quienes defienden los derechos humanos, el territorio y el medio ambiente, a los que además no reconoce como guanajuatenses, y que «sin pudor» haga lo mismo con los habitantes de las comunidades de los Altos de Jalisco que se niegan a desaparecer bajo las aguas de El Zapotillo.

Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, gobernador de Guanajuato. | Foto: Twitter.

Lo criticaron, también, por sus contradicciones. Porque mientras afirma que el debate sobre El Zapotillo debe ser sólo de carácter técnico y no político, de inmediato apela al Acuerdo de Entendimiento Relativo al Aprovechamiento de las Aguas del Río Verde que firmó recientemente con el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, el cual no es otra cosa que un «acuerdo político» en el que finca sus expectativas.

Hicieron énfasis en que colocar el derecho humano al agua de un millón 800 mil leoneses por encima del derecho a la vida y a no ser desplazados de 500 alteños, como lo ha hecho Diego Sinhué Rodríguez en recientes declaraciones, «es una enorme falta de ética» y que sin ética «no se puede gobernar con decencia.

«Consideramos que el pensamiento que anima sus declaraciones en torno al conflicto sobre la presa El Zapotillo entraña una posición protofacista que nos preocupa: beneficiarios vs afectados, muchos vs pocos, grupos de poder económico como aliados vs el interés general como oponente».

La lucha de los defensores del agua y de la vida, y las respuestas de Diego Sinhué

Habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, algunos políticos, académicos, expertos y defensores del medio ambiente de Jalisco se han opuesto durante casi tres lustros a la construcción de la presa El Zapotillo, que supuestamente dotará de agua durante 25 años a Los Altos, a la Zona Metropolitana de Guadalajara y la ciudad de León, Guanajuato. En principio, porque las aguas del embalse harían desaparecer a los tres pueblos. Luego, porque si en un inicio costaría casi ocho mil millones de pesos -incluidos acueducto, tuberías, estaciones de bombeo, tanque de almacenamiento, planta de tratamiento de agua potable y sistema de distribución-, el proyecto se elevó en 35 mil millones de pesos. Eso con una cortina de 80 metros de altura, pero que si se eleva a 105 actualmente llegaría hasta los 71 mil millones. Y, además, porque en todos estos años se han acumulado una serie de irregularidades que han derivado en pérdidas millonarias, sobre todo en lo que toca a la asignación de recursos públicos (y hasta regalados) a la empresa española Abengoa para la construcción del acueducto, pero que finalmente se declaró en quiebra y abandonó. Por todo ello los opositores han recurrido a argumentos técnicos, políticos y jurídicos para echar atrás el proyecto, hoy detenido por orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Nunca como antes en los periodos de los presidentes del PAN Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012), y del priista Enrique Peña Nieto (2012-2018), habían sido escucchados directamente por autoridades federales. Lo lograron el martes 30 de julio, cuando Víctor Manuel Toledo Manzur, titular de la Semarnat, visitó Temacapulín. Ahí, después de escuchar a pobladores, activistas y expertos, el funcionario dijo que «todo apunta a que hay una multitud de argumentos que muestran la inviabilidad del proyecto». Y sostuvo: «El acto más irracional que yo pudiera registrar es que este pueblo desapareciera».

Tales declaraciones, precisamente, fue las que censuró el gobernador Diego Sinhué Rodríguez Vallejo. El viernes de la semana pasada las calificó de «desafortunadas (…) porque le faltan datos técnicos del proyecto», para luego apuntar hacia las y los defensores del agua opositores a la obra: «Es importante acelerar el paso (…) porque la agenda la están ocupando los activistas».

Gabriel Espinoza, del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, dialoga con el titular de la Semarnat, Víctor Manuel Toledo Manzur, el pasado 30 de julio en Temacapulín. | Foto: Semarnat.

Equivocación colosal

En la carta dirigida a Rodríguez Vallejo, los colectivos y organizaciones civiles de derechos humanos Acción Colectiva Socioambiental, Colectivo 2 de Enero de León, Red Alebrije, Agenda Ambiental Irapuato, Asociación Ganadera Local – Especializada en Apicultura de Dolores Hidalgo, El Charco del Ingenio de San Miguel de Allende, Observatorio Ambiental Ciudadano Biosfera de Salamanca y Hermandad de la Cuenca de la Independencia (que agrupa a organizaciones de al menos diez municipios del Norte de Guanajuato), entre otras, le hacen ver al gobernador lo inapropiado de su discurso en un Estado democrático de derecho como el que supuestamente priva en Guanajuato, donde «usted presume gobernar» y donde la seguridad, corrupción e impunidad contrastan con cualquier idea en ese sentido.

Le señalan que la visita del titular de la Semarnat a Temacapulín fue un hecho histórico, pues nunca en más de diez años ningún funcionario de tan alto nivel había acudido al lugar. Hecho nada menor si se toma en cuenta que los gobiernos de los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, así como los de Guanajuato y Jalisco han pretendido llevar a cabo un proyecto que tendría profundas implicaciones para las poblaciones de Temacapulín, Acasico y Palmarejo y para el equilibrio ecológico de la región.

Pero «usted ha pretendido descalificar. Ha descalificado lo mismo a Toledo que a quienes defendemos los derechos humanos, el territorio y el medio ambiente, y sin pudor descalifica también a las comunidades de Los Altos de Jalisco que se niegan a desaparecer (…) Desaprobamos sus comentarios hacia Víctor Toledo, probablemente uno de los secretarios mejor formados que ha tenido la Semarnat en las últimas décadas».

La cuestión es fundamentalmente política. pues tiene «que ver con la supervivencia de nuestros hermanos de los Altos de Jalisco, con nuestros bienes naturales y con la viabilidad de la ciudad de León a largo plazo». Aunado a eso, «está usted muy mal informado o no nos reconoce como ciudadanos guanajuatenses, pues habla sólo de un ‘grupo reducido’ de Jalisco. Como si fuéramos despreciables enemigos de Guanajuato cuando nuestra pretensión es ser el equilibrio y la contención que no existe hoy en las instituciones de nuestro estado frente al poder desbocado que usted representa (…) Se equivoca de manera colosal, pues quienes acudimos al llamado de Temacapulín, Acasico y Palmarejo el pasado 30 de julio, representamos pueblos, comunidades y organizaciones del Bajío guanajuatense y del territorio de la Cuenca de la Independencia».

Le reclaman al gobernador guanajuatense que «con una lógica maquiavélica», opone y minimiza los derechos de los pobladores de esas tres comunidades porque son menos en número que quienes residen en León.

«Consideramos que el pensamiento que anima sus declaraciones en torno al conflicto sobre la Presa El Zapotillo entraña una posición política protofascista que nos preocupa: beneficiarios vs afectados, muchos vs pocos, grupos de poder económico como aliados vs el interés general como oponente. Con sus declaraciones y el rol que su gobierno juega en la gestión de este conflicto por el agua, usted valida las relaciones de poder entre los diferentes grupos en nuestra sociedad, justificando, legitimando y priorizando –de manera soterrada- los valores e intereses de las «élites económicas» cuyas empresas despilfarran y contaminan impunemente el agua de todas y todos».

De ello, le dieron dos ejemplos: el Proyecto City Center, que «en un contexto de escasez de agua, como el que usted y su gobierno aseguran que existe en León, el SAPAL otorgó una factibilidad de servicio de agua a este proyecto inmobiliario por un total de 9.61 litros por segundo, es decir, 303 millones 60 mil 960 de litros de agua al año. Agua que usted y el gobierno municipal de León aseguran que no tenemos. Y la conformación del Consejo Directivo de SAPAL, que compuesto de 17 consejeros, salvo los tres representantes del Ayuntamiento, uno de la Federación de Trabajadores del Estado de Guanajuato, uno del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, otro de la Universidad Tecnológica de León y uno más del Colegio de Ingenieros Civiles de León, el resto de sus miembros (diez) representan los intereses de los organismos empresariales CANACO–SERVYTUR, CICUR, CMIC, COPARMEX, CANADEVI, AMEXME, IMEF, CANACINTRA, CICEG y APIMEX. «En este consejo directivo la industria está sobrerrepresentada, en contraste con los usuarios domésticos quienes no tienen una sola representación».

Mujeres de Temacapulín reciben a Víctor Manuel Toledo, titular de la Semarnat, el 30 de julio en su localidad. | Foto: Semarnat.

«Lo que usted no parece comprender es que la crisis del agua en León es una crisis de gestión y no una crisis de escasez. Este panorama, que se reproduce en el resto del Estado de Guanajuato, es la causa principal de la crisis del agua: la relación entre capital y poder político que, como en ninguna otra parte de la República, ha prosperado al amparo del modelo económico neoliberal que en este contexto entendemos como la promoción y protección desde las instituciones del Estado (su gobierno principalmente) de la lógica de reproducción, acumulación y centralización del capital. Desde este punto de vista, su agenda no es la del pueblo de Guanajuato y su gobierno no actúa en función de las demandas de la sociedad, sino de acuerdo a la imposición de influyentes grupos de interés no sometidos al examen crítico de los ciudadanos».

Al final, le plantean al gobernador Diego Sinhué Rodríguez que apoyar la construcción de la presa El Zapotillo es un grave error que su gobierno no puede darse el lujo de cometer. «Las advertencias de los grandes expertos mundiales señalan que nos queda poco tiempo para reaccionar frente al gravísimo fenómeno del cambio climático. En este contexto, los trasvases de agua de una cuenca a otra, como el que usted apoya con el proyecto presa El Zapotillo, están desaconsejados pues sólo profundizarían la crisis ambiental en curso. Aún estamos a tiempo de recomponer el camino. La gestión del agua no puede ser una cuestión que sólo se discuta desde el punto de vista técnico y entre pequeños pero poderosos grupos de poder. El agua es un bien común y su gestión requiere de decisiones colectivas».


Imagen de portada (ilustrativa): Construcción de la presa El Zapotillo. | Foto: UdeG Tv.






Luis López




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