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2 de octubre

Diálogo Estado / Top News / 09/10/2019

SOMOSMASS99

 

Agustín Ramírez Agundis*

Miércoles 9 de octubre de 2019

 

Fecha emblemática para muchos mexicanos, de manera destacada para quienes cursábamos en 1968 los estudios de nivel medio o superior, pero también para la gran mayoría de quienes como profesores o estudiantes hemos sido integrantes de los centros de educación superior, las escuelas de bachilleres y las vocacionales después de aquella tarde-noche en la que un gobernante asesino dio la orden de masacrar a jóvenes que no reclamaban más que democracia y libertad.

Como coincidencia, la fecha del 2 de octubre de 2019 quedará marcada también en la memoria de la ciudad de Celaya por haber sido el día en el que los jóvenes pusieron al descubierto una realidad que los gobernantes y directivos escolares se obstinan en negar como consecuencia de las anteojeras que les impiden ver lo que ocurre más allá de sus narices.

Ese día decenas de miles de jóvenes «algunos estiman en quince mil» salieron a las calles para expresar su malestar y desesperación por la situación de inseguridad que se vive en el municipio. Como no se veía desde hace mucho tiempo, los estudiantes demostraron una gran capacidad para organizar y llevar a efecto una marcha en la que predominó el orden y la actitud pacífica por parte de los manifestantes, pero, a la vez, el coraje y la firmeza para exigir al gobierno municipal que cumpla con su encargo de garantizar la integridad física de los estudiantes celayenses en lo particular, sin dejar de tomar en cuenta, desde luego, la de todos los ciudadanos.

Las autoridades del Instituto Tecnológico de Celaya «al que le han cambiado el nombre por el de TecNM en Celaya, pero no el espíritu, que sigue siendo Lince» y los dirigentes del Consejo Estudiantil «organismo que agrupa a sus estudiantes» pretendían que las manifestaciones por el asesinato de Gabriel Luna Ibarra estuvieran confinadas al interior de las instalaciones del Tecno. La base estudiantil sólo les dio el avión o, como dice la canción, les dijo que sí pero no les dijo cuándo.

El martes 1 de octubre los estudiantes acudieron al llamado de los dirigentes del Consejo y se concentraron en el lugar indicado, la Plaza Cívica del Campus 1. La intención de directivos y dirigentes era que los estudiantes realizarán ese día y el siguiente diversos actos de protesta reunidos en ese lugar, “para evitar la intromisión de personas ajenas”, preocupados, así lo expresaron, sobre todo por ser la víspera del 2 de Octubre. La repercusión de la protesta hacia el exterior sería únicamente a través de la prensa, a la que se había convocado para estar presente.

La historia es ahora bien conocida: los estudiantes simplemente ignoraron esas indicaciones, se dividieron en dos numerosos grupos y salieron a la calle a manifestar ante la población de Celaya ese sentimiento de indignación que habían venido acumulando desde mucho tiempo atrás como consecuencia de estar sometidos al temor constante de ser asaltados con o sin alarde de violencia.

El sentimiento de impotencia quedó atrás. El dolor y la pena por el compañero caído significaron la gota que derramó el vaso. Los estudiantes ni siquiera pusieron a discusión el plan definido por sus dirigentes y por las autoridades educativas, simplemente lo ignoraron. De manera decidida salieron a la calle con el propósito explícito de hacer escuchar sus demandas de seguridad y justicia, para ello decidieron obstruir el tránsito en dos de las principales arterias de la ciudad, El Bule y el crucero de la corona.

Eso fue el día primero, al mediodía. Surgió y se concretó al mismo tiempo la propuesta de convocar a los estudiantes de varias instituciones de nivel superior del municipio para sumarse a las protestas. También una invitación abierta a la población de Celaya para participar en una marcha al día siguiente.

La mañana del día dos, en la Plaza Cívica se llevaban a cabo las tareas de organización: diseño y elaboración de pancartas y mantas, poniendo de manifiesto gran creatividad para sintetizar sus pensamientos en unas cuantas palabras; distribución de brazaletes de identificación; integración de los contingentes por carrera y por departamento; cuerdas para delimitar a las agrupaciones; instrucciones de comportamiento ante posibles actos de provocación; explicación del significado de señales gestuales con las manos …

En la Plaza Cívica se escuchaban cada vez con mayor intensidad las consignas que desde el exterior expresaban los contingentes de la Pedagógica Nacional, el Tec de Roque, la Politécnica de Guanajuato, la Universidad de Guanajuato, el Cetmeja y, desde luego, cientos de ciudadanos que se habían reunido a las puertas del Tecno en espera de que se éstas se abrieran para dar paso a los Linces que se habían puesto en pie de lucha sin más armas que la organización y la palabra.

¡Ah, como es efectiva la palabra cuando se percute desde el corazón y su principal proyectil es el de la razón!

La arenga, el cántico festivo propio de la juventud, el grito firme y enérgico en el momento oportuno, a veces el paso corto y en otras la carrera, un ojo al gato y el otro al garabato para cuidarse en todo momento unos a otros, consignas construidas sobre la marcha con la creatividad y agilidad mental que hoy caracteriza a los jóvenes, eso predominó entre los participantes a lo largo de los aproximadamente cuatro mil metros que recorrió la marcha, a la que se fueron sumando estudiantes de la prepa oficial, de la Universidad de Celaya, de la Latina y de la UdeL.

En todo ese trayecto la gente muy atenta, muchos aplaudiendo, algunos mostrando sus propias pancartas, otros cantando o gritando al ritmo y letra de los manifestantes, el maquinista del tren haciendo sonar desde el paso a desnivel su estrepitoso silbato como muestra de apoyo, los campaneros de San Antonio y de La Merced repicando las enormes campanas a todo vuelo y sin parar, comerciantes con sus garrafones y vasos ofreciendo agua para mitigar el intenso calor, un grupo de estudiantes del Conservatorio participando con ese canto bien entonado fruto de su formación musical… Pero lo más impresionante fue el recibimiento a los estudiantes en las afueras de la presidencia municipal por parte de miles de ciudadanos con el grito incesante de “el Tecno no está solo”.

El Jardín Principal fue insuficiente para albergar a todos los manifestantes. Muchos de ellos se resguardaron del sol en los cuatro portales. En el interior del edificio que ocupan las oficinas

municipales transcurría el diálogo entre la presidenta y su asesor del gobierno del estado, por una parte, y los directivos del Tecno y los dirigentes estudiantiles por la otra.

Ojalá que los directivos del Tecnológico, los representantes estudiantiles y la autoridad municipal hayan aprendido, a partir de esta manifestación, que los estudiantes celayenses tienen un alto nivel de conciencia social, son poseedores de una gran capacidad de organización, actúan con presteza ante circunstancias adversas sin esperar más línea que la que les dictan la razón y el corazón, y, quizás lo más trascendente, tienen un amplio y decidido apoyo de la población en tanto que su motivación y demanda es común: seguridad, paz y justicia.

Hablando coloquialmente, como tanto le gusta hablar a la presidenta. El balón está en su cancha. No es el momento de triquiñuelas, ni del atole con el dedo. Hoy todos estamos atentos para analizar su próxima jugada. Esta no puede ser otra que darle una severa sacudida al sistema municipal de seguridad, hoy profundamente enfermo y totalmente disfuncional.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Foto de portada: ASEII ITCelaya / Twitter.






Luis López




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1 Comentario

el 09/10/2019

Qué buen ejemplo de organización y protesta pacífica. Felicidades a la juventud y a los ciudadanos de Celaya.



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