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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Lunes 20 de enero de 2020
- Ofrece temporada hasta el 22 de marzo en el Teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque
- Una obra de títeres y objetos de la compañía Arrecife Teatro para niñas, niños y jóvenes en la cual se genera un universo móvil
La obra Huellas de manglar, producción de la compañía Arrecife Teatro para niñas, niños y jóvenes, escrita por Frida Tovar, bajo dirección de Leslie Jardón Rosas, ofrece temporada desde este sábado 18 de enero y hasta el 22 de marzo, los sábados y domingos a las 12:30 horas en el Teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque. Cuenta con las actuaciones de Montserrat Molotla, Alejandro Rubalcava, Bárbara Delfín, Montse Estrada, Cecilia Domínguez, Mariana Esquivel y Carla Loredo.
Este proyecto surge con la intención de dar voz a un fenómeno social de gran importancia en la actualidad: la migración. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), datos del año 2017 muestran que alrededor de 258 millones de personas se encontraban en situación de movilidad en todo el mundo, y México en específico, en el contexto de los últimos dos años, se ha convertido en un país tanto de salida, como de retorno, tránsito y destino para migrantes.
Una familia como ejemplo
La obra cuenta las andanzas de una familia de tortugas habitantes de la península de Yucatán, Los Manglarez, que ante la contingencia de la temporada de lluvias, se ven obligados a mudarse junto con toda su comunidad, hasta que un evento inesperado les ayudará a darse cuenta de que el verdadero hogar es en donde la familia se encuentra.
Alejandro Rubalcava, actor participante en la puesta en escena, explica que “las tortugas por sí solas siempre nos significaron ternura y protección, y al enterarnos de que llevan su casa a cuestas, nos dimos cuenta de que eran las mejores candidatas para protagonizar una obra sobre migración y mudanzas. Aunado a esto, existen varias especies de tortugas que son endémicas de México y nos atrajo la idea de representar en escena áreas protegidas, como Yum Balam y Nichupté en la península de Yucatán”.

Aspecto de la conferencia en que informó de la temporada de Huellas de manglar.
Metáfora de la mudanza
Esta familia, mediante sus interacciones, refleja relaciones idealmente sanas dentro de un sistema familiar e ilustrará situaciones complejas, como el reconocimiento de otros grupos (o familias) y la búsqueda de convivencia y aceptación con éstos, además de valores universales, entre ellos el respeto, la unión, la empatía y la solidaridad.
“Sabemos que nuestro público directo quizá no esté muy familiarizado con la migración, por lo que buscamos acercarnos a las niñas y niños a través de la metáfora de la mudanza, ya que es una experiencia reconocible que puede ayudarlos a contactar con los migrantes”, enfatizó Alejandro.
Movilidad escénica y experiencia sensorial
La obra, en su propuesta escénica, está conformada por seis teatrinos que echan mano de diversas técnicas de teatro de títeres: teatro de sombras, técnica pop-up, títeres de varilla y de manipulación directa, y que a su vez cumplen la tarea de distintos escenarios distribuidos en el espacio, pues cada uno representa una fase de la historia. Asimismo, el personaje de la anfitriona se encarga de guiar al público de un teatrino a otro para representar el recorrido de Los Manglarez.
Esta pieza teatral también es una experiencia sensorial para las pequeñas audiencias, pues su olfato es estimulado mediante un aroma fresco representativo de zonas tropicales, enriquecido por colores, acompañados de juegos de luz y texturas, además de otros elementos que construyen el universo de la familia, como las burbujas, telas y cuerdas.
Con información y fotos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
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