SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez*
Jueves 30 de enero de 2020
Apenas han pasado unos cuantos días y ya comienza a dejar de ser noticia el suceso letal en un colegio de la ciudad de Torreón, Coahuila. ¿Que por qué no he dicho algo específico sobre este suceso yo que me dedico a promover los buenos tratos a la infancia? Porque todo el año estoy diciendo pero sobre todo haciendo —de la mano de personas, instituciones y colectivos— cosas para que la niñez viva en paz, señalando que estamos llegando tarde, muy tarde, denunciando que las manifestaciones destructivas y letales infantiles sólo son efectores de causas previas donde sociedad y Estado no cumplen con sus obligaciones para con la niñez, recordando que nunca como ahora en la historia de la humanidad las niñas y los niños habían crecido tan solos…
En México cada día son asesinados, en promedio, cerca de cuatro menores de edad en dinámicas de violencia familiar, más de la mitad reciben castigos corporales, crueles y humillantes como medida disciplinaria, tenemos niveles de abuso sexual muy altos, lo mismo que de pobreza (violencia estructural)… Así no se puede garantizar la salud mental infantil, así no se pueden construir cerebros plenos e integrados que permitan un adecuado funcionamiento, así no se pueden construir personalidades y caracteres sensibles, equilibrados, solidarios, responsables y libres, así no se puede construir ciudadanía, así no podemos pensar en sociedades de paz.
Las crías se han de humanizar entre humanos. Al cerebro del niño con las estructuras que le otorgan las múltiples habilidades lo construye el cerebro de los adultos que le cuidan y educan. Pero están muy solos. Las dinámicas de vida contemporáneas no tienen en el centro al «interés superior del niño» (principio que es obligación jurídica), sino a la producción del capital, y en esta dinámica las niñas y niños no pueden recibir los cuidados suficientes para garantizar su sano desarrollo ni la adecuada protección en un país con niveles de violencia propios de los países en guerra.
Desafortunadamente la noticia de Torreón está dejando de serlo y en unos días más se esfumará, probablemente otra ocupará su lugar. Para entonces la sociedad volverá a lo suyo (tal y como sucedió con el de Monterrey hace tres años). Pero la gente y los colectivos que nos ocupamos del tema seguiremos trabajando día a día, ahora con la esperanza de que este suceso de Torreón deje a un puñado de personas sumadas a la causa preventiva, para que estas muertes no sean en vano. Honrémoslas trabajando día a día en pro de los buenos tratos, los buenos tratos que, comprobado está, son la vacuna contra la violencia. Porque hoy ocurrió en Torreón una manifestación de violencia infantil extrema, pero no perdamos de vista que todos los días en todo México las niñas y los niños la están padeciendo (casi siempre como víctimas y diario como testigos).
A raíz de estos sucesos, gente sensible y consciente me pregunta: ¿Ahora qué podemos hacer cada quien desde nuestro lugar en la sociedad, además de atender a nuestros hijos suficientemente bien? ¿Cómo ayudar para que ya no sucedan? Hay mucho por hacer desde el lugar que cada quien ocupa. Aquí sólo unas alternativas con base a Cero golpes (Rodríguez, 2017):
– No dejar de exigir al Estado para que cree las condiciones para que los padres/madres y cuidadores puedan ejercer eficientemente su rol. Los niños y las niñas para crecer, necesitan cuidadores disponibles, dispuestos, competentes, con recursos suficientes de todo tipo para poder ejercer su rol.
– Crear los mecanismos que faciliten que los niños y las niñas que hayan sido víctimas de violencia, sean escuchados y puedan presentar denuncias.
– Hacer campañas para concientizar a la sociedad sobre las consecuencias del abuso, negligencia y cualquier otro tipo de maltrato e invitar a su erradicación.
– Hacer red con las familias que están criando sobre todo niños pequeños. Ayudarles con esa ardua tarea.
– Proteger, cuidar y acompañar a cualquier niño que lo necesite. Recuerda que nuestra inacción y pasividad ante los hechos nos convierten en cómplices. Recuerda que los niños no son propiedad de nadie y sí responsabilidad de todos.
– Apoyar, apoyar y apoyar a los padres, a las madres, a las y los docentes y a toda persona a cargo de niñas y niñas. No olvidemos nunca que donde hay un niño hay unos adultos que necesitan apoyo.
En una sociedad como la nuestra donde no se hace lo suficiente para garantizar una vida plena para la niñez, una acción de cualquier persona u organización es un precioso lucero en la oscuridad. Llenemos el cielo de este tipo de estrellas para la infancia.
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Jeremy Bishop (@jeremybishop) / Unsplash.
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