SOMOSMASS99
Laura Cuevas Rodríguez*
Miércoles 26 de febrero de 2020
Los conservadores militantes y exmilitantes del PAN no tienen cara, ni autoridad moral para reclamar, ni pedir, mucho menos para exigir nada al presidente Andrés Manuel López Obrador, en materia de seguridad. Les debería bastar, para replantear sus acciones, recordar el genocidio del sexenio de Calderón −240 mil muertos y 40 mil desaparecidos, según cifras oficiales− resultado de su guerra contra el pueblo de México cuyas consecuencias seguimos padeciendo. Y por si eso no bastara, agreguemos la reciente detención por las autoridades norteamericanas del nefasto secretario de Seguridad de Calderón, Genaro García Luna, acusado de delitos relacionados con el narcotráfico.
Como ya es bien sabido −pero hay que repetirlo porque a ellos se les olvida− el PAN tuvo la oportunidad de cambiar este país durante dos sexenios, del año 2000 al 2012, con los impresentables de Fox y Calderón. Doce años perdidos, tirados a la basura, como nos lo ha hecho ver Lorenzo Meyer, desde sus lúcidos análisis.
Sin embargo como lo suyo, lo suyo es la sinvergüencería, la falsedad y el egoísmo, insisten en una campañita de calumnias y denostaciones contra el gobierno actual, y para muestra de ello basta ver las declaraciones de su líder Marko Cortés que en cada videíto que pública se dedica a arremeter contra el gobierno, y para colmo se ha dedicado a llevar como eslogan −sin eco, por fortuna− esa frase de que el gobierno actual “no se deja ayudar”. Como que no, si los gobernadores panistas −por ejemplo el de Guanajuato− hicieran su trabajo en lo referente a la seguridad en los estados que gobiernan, mucho ayudarían; se les agradecería y hasta se les reconocería, como ya lo ha hecho el presidente López Obrador en el caso de Yucatán, por sus bajos índices de violencia y que es gobernado por el PAN. Pero el PAN y su líder son malos hasta como oposición.
Una gran mayoría de los militantes del PAN no conformes con el daño que hicieron a la nación con sus pésimos gobiernos federales y muchos estatales, ahora tienen como labor principal el seguir atentando contra el avance de este país, y poner por delante su beneficio como partido. Oponerse a todo de manera irracional, será porque ellos no hicieron una sola obra trascendente en sus dos sexenios de desperdicio. Su principal interés, al parecer, se encuentra en permanecer, en continuar agarrados de esa cosa llamada el PAN, para obtener beneficios del erario público y volver al poder. No acaban de entender que fracasaron, que ya tuvieron su oportunidad, que defraudaron la confianza que millones de mexicanos les dieron en el año 2000, que ya no los queremos en cargos públicos porque sólo gobiernan para sus intereses −que son desde sus orígenes opuestos a los del pueblo−, para los de su clase, clan o allegados, que ya basta.
Pero hablemos del caso de Guanajuato. En este estado de la República el mencionado partido gobierna desde el año 1991. Vamos a mencionar a algunos de los más ilustres panistas que han gobernado esta tierra. Tuvimos la poca fortuna de que nos gobernara un personaje como Vicente Fox, del cual ya es por demás hablar, es una vergüenza mundial, no sólo para los guanajuatenses, sino para todos los mexicanos; él, su Centro Fox, su Martita, sus hijos y sus entenados, quienes hasta la fecha siguen siendo objeto de investigaciones por sus corruptelas. Guanajuato con Fox siguió igual, posisionado como uno de los primeros exportadores de migrantes a EEUU, debido a sus niveles de pobreza.
Otro de nuestros insignes gobernadores fue Juan Carlos Romero Hicks, que hasta la fecha sigue muy activo, cuidando desde la Cámara de Diputados los negocios hoteleros de su clan, y que se dice humilde porque también tiene un vocho, pero que tiene una mansión no declarada en EEUU, en Wisconsin, para mayor precisión, que dice que es de su esposa −socia de Kimberly Clark− y que tuvo la sinvergüenza de manifestar que no la declaraba dentro de sus bienes, como por ley corresponde a todo servidor público, por las condiciones de inseguridad del país. No lo vayan a secuestrar. Tal vez, por las mismas razones de inseguridad se mueve en el vocho.
También una de sus más recientes hazañas fue la de haber participado de manera vergonzosa como porro, ultrajando la Puerta Mariana de Palacio Nacional, azuzando a los presidentes municipales panistas, para que pidieran más presupuesto con el fin de llevar a cabo obras trascendentales para el panismo, como el cristo más grande del mundo, del planeta o de la galaxia toda, que quiere construir el presidente violento de Yuriria. Pero no acaban ahí las andanzas de Romero Hicks. Además se le identificó como uno de los dueños de cuentas generadoras de bots en las redes sociales, en el análisis realizado por la presidencia de la República. Su nombre fue mencionado en la conferencia mañanera donde se publicó dicho análisis en reciente fecha. Al final resultó ser su hijo el coordinador de bots, junto con el hijo de Calderón, o el tumba burros o… vaya usted a saber. No cabe duda, su Dios los hace y ellos se juntan. Pura fina y decente persona de Guanajuato, Don Juan Carlos Romero Hicks. Con la misma política expulsora de guanajuatenses a EEUU durante su gubernatura.
Otro célebre gobernador panista fue Juan Manuel Oliva, una persona sin muchas luces, sin preparación para ser gobernador, como se lo demostró Pablo Gómez en los debates en el Congreso −puede usted ver el video en youtube para que se deleite− con motivo de la privatización de PEMEX, en el sexenio de Calderón.
Su talento no era gobernar sino tranzar, como se comprobó cuando las cuentas no le cuadraban. Resulta que se descubrió que Don Juan Manuel Oliva poseía una mansión valorada en una millonada y la suma de su salario, por más que lo inflaba, no alcanzaba para esa compra, todo quedó ahí. Igual que la adquisición opaca de unos terrenos allá por Salamanca dizque para una refinería que iba a construir Calderón.
Oliva se procuró, tranzó, robó como el político de baja monta que es. Y… ¿el estado de Guanajuato, y los pobres de Guanajuato? Pues ahí, con rumbo fijo, con salarios de hambre en empresas que se asentaron en el estado, alentadas por los panistas. Empresas que han tenido todas las prerrogativas posibles a su favor, para que puedan explotar recursos humanos y naturales de esta región a sus anchas. Y, también por desgracia, muchos guanajuatenses integrándose a negocios ilícitos del crimen organizado como el huachicol, entre otros, a falta de alternativas para obtener ingresos, además de padecer la guerra del genocida y briago de Calderón.
En 2012 inició el gobierno de Miguel Márquez Márquez, y la historia de los guanajuatenses no cambió. Los negocios del gobierno en favor de un grupo siguieron, por ejemplo en la compra de terrenos a un precio muy bajo a ejidatarios. Como fue el caso de Amexhe, por parte de gente conectada con su administración, quienes después los vendieron a empresas extranjeras que se instalaron en dicho lugar a precios muy por encima de lo que ellos habían pagado gracias a sus relaciones con el gobierno. Los ejidatarios se quejaron, hubo reportajes de esa estafa, pero ahí quedó todo. El gobernador no movió un dedo para hacer justicia en favor de los desposeídos, con todo y la formación clerical que recibió en el seminario en sus años mozos.
Ese ha sido el modus operandi de estos gobiernos corruptos panistas en Guanajuato, usar el poder que les dio el voto popular para beneficiarse.
Mientras tanto, el pueblo guanajuatense, necio en sobrevivir, seguía a la cabeza de los estados exportadores de migrantes, ensanchando las filas del crimen organizado, que a través de carteles chicos y grandes echó raíces profundas por estos suelos fértiles a las ofertas de lo ilícito, explotado en las empresas maquiladoras que también cundieron en esta tierra.
Y es así que llegamos al momento actual, con una situación de violencia alimentada por 28 años de gobiernos panistas en el estado. El PAN ha tenido la oportunidad de gobernar todo el estado durante ese tiempo, a veces le han aparecido algunos amarillitos o rojitos en el azul, pero en general ha imperado el panismo durante largos 28 años. Lapso en el que tuvo 12 años de gobierno federal, y al mismo tiempo casi todos los municipios del estado gobernados por ese partido, además de un control hegemónico del Congreso del Estado.
Entonces, con ese panorama, nos preguntamos: ¿cuál es el pretexto o la causa para que el gobierno panista no haya construido un estado próspero y seguro para todos los guanajuatenses? ¿Cuál es la razón para que estos gobiernos panistas no hayan formado policías municipales y estatales, así como ministerios públicos profesionales y sin corrupción? ¿Qué les ha faltado? La respuesta es sencilla: no lo han querido, ni lo quieren hacer, no está dentro de sus intereses. El pueblo y sus necesidades no les importan, el progreso de la justicia y el bienestar en los municipios ni les va ni les viene, por eso ellos viven en zonas exclusivas o en otros estados donde se sienten más seguros, o en el extranjero, para eso llegaron al poder, por eso van a misa los domingos.
En consecuencia, en el momento actual Guanajuato con su gobierno panista y su gobernador en turno, en quien no nos detendremos pues es lo peor de lo mismo −además ya se habló aquí de Márquez quien es el que le da el visto bueno para que incremente o no la deuda del estado, entre otras cosas−, su ineptitud y su falta de talento político no merecen más líneas.
Guanajuato ahora ya no sólo es de los primeros en la exportación de migrantes, ahora también es de los primeros en los índices de violencia en el país.
Y el gobierno panista no resuelve como autoridad local los delitos que le corresponden dentro de su competencia. El fiscal estatal después de diez años en el cargo ha sido señalado en televisión abierta nacional de corrupción, en relación con el crimen organizado que impera en el estado, y el responsable de seguridad anda en las mismas. La policía estatal tiene la peor fama de mordelona y corrupta. Casi ningún delito se castiga en Guanajuato, la corrupción impera en los ministerios públicos. Y después de 28 años de que el PAN ha estado en el poder en el estado, culpan de este desastre al gobierno federal. Eso es falso y es injusto, los delitos del fuero común le corresponden al gobierno estatal y sus municipios. Y los delitos de carácter federal, relacionados con el crimen organizado han cundido en nuestra geografía, no por el ataque al huachicol llevado a cabo por el presidente Obrador, como se justifica el gobernador, sino gracias a las políticas alejadas del bienestar social durante 28 años de panismo, que han mantenido a los municipios en la carencia y la pobreza. Quien no quiera ver lo anterior es panista, se la pasa viendo la rosa de Guadalupe o le falta conocer la historia reciente del estado.
Culpan al gobierno federal de esta violencia y cuando a alguien se le ocurrió en el Senado de la República proponer la desaparición de poderes en Guanajuato, debido a la ineptitud del gobierno para atacar la problemática de la inseguridad y violencia, los panistas se pusieron de uñas contra el gobierno federal tachando al presidente de México de dictador y cosas peores. Quién los entiende, sólo ellos como hipócritas que son.
Guanajuato vive en la violencia, no sabemos hasta cuándo seguirá así. El gobierno del estado usa esa violencia para atacar al presidente López Obrador, lo acusa de que su estrategia de seguridad no funciona. Es más, los panistas desde el inicio del gobierno obradorista iniciaron una campaña acusando a López Obrador de que la violencia ya había aumentado a causa de su llegada. Una acusación fuera de lugar dado el poco tiempo que tenía el nuevo gobierno de haber iniciado. A la fecha mantienen la misma campañita.
Hasta Calderón, en el colmo del cinismo, la sinvergüencería y la maldad, se ha atrevido a acusar al gobierno actual de violento. No es novedad, si ha tenido el atrevimiento de querer reelegirse a través de su esposa y ahora intenta formar un partido político, qué podemos esperar de este expanista genocida.
Los panistas y expanistas han aprovechado todos los eventos violentos, trágicos y lamentables que han ocurrido en el país durante 2019, como el operativo fallido de Sinaloa, la matanza de los miembros de la familia Lebarón, la muerte dolorosa de mujeres y niñas, con el fin de intentar derrocar a Obrador, han hablado de golpe de Estado, hasta allá han llegado, no nos sorprende, sinvergüenzas.
Ante este panorama Guanajuato está, pues, en situación de crisis, cuyos principales responsables son los gobernadores panistas que lo han llevado durante lustros a dicho caos. Y aunque duela tenemos que admitirlo, el otro responsable es el pueblo que con su apatía y conformismo, por dejarse manipular, le ha permitido a este partido seguir haciendo malas administraciones, para beneficio de unos cuantos.
El pueblo paga caro sus errores, le ha tocado poner el miedo, el dolor, los muertos… las y los estudiantes muertos, la zozobra de cada día. El pueblo es también quien puede rectificar ese camino, nadie lo hará por él. Su destino está en sus manos; es el pueblo guanajuatense quien le puede poner un alto al cinismo y desgobierno del PAN.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Foto de portada: Public Radio International.
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