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El auto increíble

Para Ver, Oír y Comer / Top News / 27/02/2020

SOMOSMASS99

 

Leticia Safed Acuña Guadarrama / SomosMass99

León, Gto. / Jueves 27 de febrero de 2020

 

Juan León, mejor conocido como Juan Pesos por haberse enriquecido durante el tiempo de la Revolución, estando al servicio de Pancho Villa, fue el bisabuelo de Jerry y todo un personaje en el León del primer cuarto del siglo XX. Fabricaba rebosos y otros artículos necesarios para la época.

Francisco Javier Hernández, el abuelo, gozó la fortuna, viajó y saboreó la vida; pero Gerardo Hernández, el papá de Jerry, ya no recibió mucho de aquella fortuna y tuvo que esforzarse para establecer un negocio que se adecuara al estilo de vida de la ciudad industrial.

Gerardo Hernández comenzó comprando y vendiendo cajas de cartón para zapatos en una bodega pequeña, pero fue tanto el esfuerzo y tanta la entrega puestos en el negocio que pronto creció y tuvieron que mudarse a una bodega más amplia, llena de luz, con máquinas que les permitieron ser los fabricantes de las cajas que suministran.

Sin embargo esa simple, vieja y vacía bodega representa el fundamento de la vida misma de Gerardo Hernández, por tal motivo la sigue conservando y se aferra como si en ella le fuera la vida.

Ahí, a mitad de la bodega, en la que despegó el negocio de su padre que ahora les permite tener un respaldo económico para las carreras, se encuentra Jerry -sentado sobre el cofre de su Mini Cooper- y cuenta que le gusta el rally por ser un deporte incluyente, que llega a los zócalos de las ciudades y cualquiera puede acercarse.

Jerry Hernández.

El amor por la pista, la adrenalina, el olor a llantas y las carreras fue heredado por su papá, pues tenían como actividad familiar ir a los autódromos, manejar go carts; corrían por diversión y hacían campeonatos.

Jerry presenció su primer Rally Internacional de Guanajuato a los ocho años. Al paso de algunos rallies, acompañado de su cámara, se aventuraba en los tramos para capturar los mejores momentos de los pilotos. De regreso a casa editaba las fotografías y las enviaba a los pilotos a través de Facebook, Twitter y correo electrónico. Se sentía feliz cuando alguno de ellos publicaba en sus redes sociales el material que les mandaba.

“Me fui informando sobre qué era eso del rally y cómo me podía involucrar. Conocí a un piloto, Pancho Name, él me invitó a un rally en Guadalajara. Por primera vez estaba a solas con uno de los mejores pilotos, reconocido a nivel nacional; hicimos amistad, yo todavía no era su fotógrafo. Me comentó de unos rallies que se hacían con cierta regularidad, son conocidos como navigation rally, en donde el copiloto tiene el control de todo. En estos rallies no importa quién es el más rápido, sino el más preciso y es un rally que se puede hacer con tu coche de calle”.

En ese tiempo Jerry tenía un Mini Cooper, de uso personal, y no dudó ni un segundo en hacer las modificaciones necesarias para competir, fue un proceso muy complicado porque los lugares especializados no son muy conocidos y varias de las piezas sólo las encontraron por internet, muchas de ellas fueron compradas bajo riesgo de que no le quedaran. De alguna forma el auto estuvo listo y en 2016 Jerry empezó como navegante y su padre fue el piloto.

Para el año siguiente Jerry dio el brinco a rally de velocidad. Se puso a buscar patrocinadores y a vender un sueño. Mientras estudiaba diseño digital, buscó cómo empezar a tener un equipo. La estrategia fue revisar perfiles, errores y aciertos de otros pilotos para hacer un producto más refinado. De este modo logró el primer patrocinador, la UIA, para participar en el Campeonato Regional de Rally de Occidente, (CRO). Un patrocinador le fue llevando a otro.

La idea de Jerry no era ser un piloto más, quería formalidad y profesionalismo, construir un equipo oficial de rally para León; que por primera vez, en dieciséis años de ser sede, en este rally internacional la gente se involucrara. “Por eso la escudería GHR lleva un león en el logo”.

Para el 2018 corrió toda la temporada, tuvo varios copilotos porque no creía que su papá fuera la mejor opción. Tuvieron muchos rallies, en uno el motor se estaba derritiendo por el calor, en otro chocaron. Los golpeó la realidad. Empezaron los problemas: no saber si el coche estaría listo, se quedaron sin dinero, saber que no es fácil. “En este momento muchos abandonan; es desgastante, material y emocionalmente”.

Sin embargo, a Jerry le gusta hacer las cosas bien, se dijo a sí mismo: “Si me retiro, lo haré bien, sin dejar cosas inconclusas”. Pancho se convirtió en el coach de Jerry, le daba cursos, clases y lo hizo tan bien, que ya ni le cobraba. “Supongo que porque veía futuro en mí, en mi proyecto. Estábamos con las personas adecuadas, en el momento adecuado”.

Se armó un mejor equipo, ingresaron más personas. Todo se estaba haciendo más serio. “Antes yo era el todólogo, veía logísticas y reservaba hoteles, veía lo del traslado del coche, los remolques, la grúa, todo eso. Era el piloto, el community manager, era todo menos el fotógrafo”. El papá de Jerry lo apoyaba en lo mecánico, supervisaba que el coche estuviera bien. Inclusive, si hacía falta dinero, él ponía la diferencia para estar en las carreras como patrocinador, no el principal, pero era un gran respaldo, no dejaba que se hundiera el barco. Pero puso condiciones: Jerry tenía que seguir estudiando y sólo si había patrocinadores corría, y si faltaba algo él lo ponía.

Durante el 2018 Jerry corrió con varios copilotos, pero no se acoplaba con ninguno y eso fue una de las partes más difíciles, porque en el rally el copiloto es la persona más importante. “Se dice que el copiloto es como tu esposa, porque convives más tiempo con él que con ella. Tienes que estar con él con días de antelación, compartir cuarto, tiene que haber buena relación, buena comunicación. No ser amigos, pero ser compañeros de trabajo, porque se están confiando las vidas mutuamente. Si el copiloto te dice mal una nota, te puedes salir por hacerle caso y, si no le haces caso, puedes poner en riesgo también su vida. Entonces para ser copiloto se requieren más pantalones que para ser piloto, te confían su vida porque él no está manejando”.

Encontrar un copiloto fue el problema más grande, porque hay varios con mucha experiencia, pero son mayores que Jerry y si él quisiera hacer una trayectoria a largo plazo, ya no van a coincidir por las edades. Jóvenes tampoco hay muchos y se tendría que enseñar a alguien, cada uno puede tener su estilo, puede tener diferentes formas de hacer las notas. Entonces es ver si algún copiloto es compatible o se tiene que capacitar.

El plan de esa temporada, y la de 2019, siguió siendo lo que Pancho Name les enseñó: “Acuérdate que vas a hacer kilómetros, a terminar los rallies porque ahí es donde se terminan los rallies, en la meta. De nada sirve que seas el piloto más rápido y que les ganes los tramos a todos, pero en el último tramo no terminaste o chocaste o el coche falló; de nada sirve si te vas a ir con cero puntos y, si acabaste, aunque hayas sido el más lento, te llevaste alguna cantidad de puntos; entonces, el mejor fue el que se mantuvo constante”.

Jerry aprendió la lección. Comenzó a mejorar las notas, a manejar mejor las emociones, a no engancharse si tenía un error, a no frustrarse. “Porque eso te va a llevar a otro error y al final es una curva tras otra curva. Eso es el rally, la consecución de hacer curvas de manera hilada, si la riegas en una, no importa, te repones en la otra porque va a haber muchas más”.

Afortunadamente en 2019 fueron campeones absolutos, del mismo campeonato (CRO). Jerry corrió toda la temporada con su papá de copiloto, a pesar de que no siempre tienen mucho clic se dieron cuenta de que lo podían hacer y sacar adelante todo. «Mi papá me decía de broma: yo soy el de la suerte, ya no me cambies, para qué quieres copiloto”.

Con la mirada hacia abajo Jerry me confiesa: “Hay algo en todo esto que me hace ruido en la cabeza, saber que mi mamá nos espera, a ella no le gusta ir a las carreras. En mi familia sólo somos tres, mi mamá, mi papá y yo. Si para ella es difícil que vaya uno, ahora imagínate los dos. Por eso no quería que mi papá y yo estuviéramos juntos. Mis dos accidentes fueron sin él, de alguna forma nos cuidamos más cuando estamos los dos en el auto, porque sabemos que mi mamá nos espera”.

En tres años el Mini Cooper fue en ascenso, de ser un auto común pasó a ser la imagen más emblemática de una escudería. Daba recorridos en los centros comerciales a los transeúntes, se exhibía en la universidad para que los alumnos lo conocieran. Unió a los equipos deportivos de León, apareció en televisión. Pero aún teniendo todo esto, el mini no era una opción para correr en el Corona Rally México (WRC), pues su capacidad no tenía el nivel que los coches necesitan para inscribirse.

Angustiado, Jerry buscó en los reglamentos de la FIA las características que deben tener los coches para poder inscribirse. Lamentablemente en América no se cuenta con una generación de coches como los que tiene Europa, por eso el WRC tiene la inscripción más baja de locales y nacionales, porque para tener un auto con las especificaciones necesarias tienes que traerlo de Europa y eso es muy costoso. “Por meses fui a varias agencias, nos decidimos por Mazda, es el mejor coche, en relación precio-beneficio, requería menos modificaciones que otros, eran más baratos, otros con el mismo precio tenían 90 caballos de fuerza, pero el Mazda tenía 115. Al final negociamos con la marca, llegamos a un buen acuerdo”.

De las carreras Jerry le entró lleno de dedicación al tema de armar y ensamblar coches. “No lo estoy modificando, lo estoy rehaciendo. Para tener un coche conforme a los reglamentos de la FIA en Europa, no es a mi gusto, está diseñado para no quedar fuera por el hecho de no cumplir los estándares”.

Se necesitaron ocho meses de trabajo para obtener el prototipo fabricado en Guanajuato, con una suspensión totalmente personalizada en Holanda, algunas piezas en España, y hacer alianzas para lograr los mejores precios. El Mazda categoría R1 está construido y listo para correr en el WRC 2020. “Me di cuenta de que al hacer un coche FIA que cumpla estándares mundiales es de interés internacional. Empezaron a buscarnos de Suecia, Canadá, Costa Rica, Ecuador, Japón, Italia, salimos en muchos medios. A la gente le llama la atención cómo un coche de calle, un Mazda 2, en el que llevan a sus hijos a la escuela, también puede participar en un Rally Internacional”.

Jerry está seguro de que, con este Mazda en el rally, subirá el número de inscripciones nacionales. Con el tiempo planean que exista el Mazda R2, R3, R4 y hasta R5. Pero sabe que no importa cuántos autos vengan, porque él -al igual que su padre a la bodega- siempre va a aferrarse a su mini, como a la vida misma.

Porque ahí inició todo.


Fotos de portada e interiores: Carlos Batalla / SomosMass99






Luis López




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