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©Gaudencio Rodríguez Juárez
Jueves 7 de mayo de 2020
El niño se ríe en la tragedia, el viejo llora en la comedia.
– Miguel de Unamuno, Niebla
¡Cuidado!, en estos días de cuarentena, el encierro, el estrés y la incertidumbre se vuelven caldo de cultivo para el maltrato hacia los niños y niñas.
La naturaleza de la niñez es el movimiento, la curiosidad, la exploración, por lo que ahora que sus espacios se han comprimido, su desesperación e impaciencia pondrán a prueba tus capacidades de padre, de madre.
Las niñas y los niños necesitan cuidadores fuertes, cálidos y sabios. Pero, ¿cómo mantenerse claros y firmes en medio del caos, en medio de esta incertidumbre? ¿Cómo no perder la cabeza ante la frustración detonada por los comportamientos inadecuados que las niñas y niños presentan, producto de una vida que no es la adecuada para su sano desarrollo?
El primer paso para tal fin es hacerte el propósito de no lastimar a tu hijo o a tu hija, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia. Sí, la voluntad suele ser un recurso que solemos obviar, y al hacerlo perdemos la oportunidad de utilizar esa parte de nuestro cerebro, la prefrontal, encargada de frenar los impulsos desde la conciencia.
Una vez que tu voluntad está garantizada te propongo cuidar dos aspectos: 1) Tus actitudes y habilidades parentales y 2) Organizar algunos aspectos de la vida cotidiana actual, esa que hoy quedó trastocada ante la pandemia y la respectiva cuarentena.
Con relación a las actitudes y habilidades parentales, en este momento es importante hacer crecer la paciencia y la flexibilidad, el diálogo, la creatividad, el amor y el respeto.
Asume que estamos ante una situación extraordinaria que exige actitudes extraordinarias. No pretendas que tu hijo o hija se comporte como si no pasara nada. Su vida se trastocó y esto se verá reflejado en su comportamiento, pues aún le es difícil procesar las emociones, sentimientos y pensamientos que esta realidad extraña y perniciosa les provoca. Están haciendo un gran esfuerzo para transitar la adversidad. Sé paciente con sus errores y flexible al disciplinar.
Alienta el diálogo para que puedan compartir sus ansiedades y malestares, para que puedan construir acuerdos familiares para la sana convivencia en este nuevo escenario. Las horas de los alimentos y la sobremesa puede ser una gran oportunidad, por ejemplo.
Estimula la creatividad propia y la de todos los miembros de la familia para construir una nueva manera de vivir, convivir y divertirse en este contexto (los niños y las niñas podrán proponer muchas actividades, pues ellos tienen la habilidad de reír en la tragedia). Algunas cosas no se pueden hacer ahora, pero existen otras que sí, identifiquémoslas para potenciarlas y usemos toda la imaginación para implementar algunas nuevas.
Hazle sentir a tus hijos e hijas, ahora más que nunca, tu amor y protección para que se sientan seguros. No sólo se trata de decirle “Te quiero” y “Cuentas conmigo”, sino de traducir esto en actos concretos que a ellos les permitan experimentar tales cosas. No olvides que entre peor se portan más te necesitan. A mayor encierro, mayor hartazgo, por lo tanto, mayor probabilidad de que aumenten sus comportamientos inadecuados, junto con la respectiva necesidad de tu amor y protección.
Con relación a la vida cotidiana, sugiero organizar y estructurar el espacio doméstico para beneficio de todos en función de la edad, características y necesidades de los miembros de la familia.
También organiza las actividades cotidianas, lo cual implica distribuir las responsabilidades y crear rutinas y rituales que hagan más predecible el transcurrir de los días. Rutinas y rituales puede ser un antídoto para las niñas y niños contra la ansiedad y la incertidumbre del momento.
Finalmente, organiza los tiempos para las actividades, donde no falten espacios familiares, de pareja, e individuales para recuperar energías
Y si aún así, en determinado momento estás a punto de perder la cabeza, ¡detente! Retírate, toma distancia a la situación. Respira hondo y recupera tu intención de no lastimar. Una vez recuperado recuerda que de lo que hoy se trata es de proporcionar cuidado, de atravesar la adversidad. De lo que se trata es de salir librados y fortalecidos de la pandemia.
Cuídate. Cuídales; tú eres el grande, el fuerte, el sabio, el amoroso. No lo olvides. No te olvides.
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Andrew Seaman (@amseaman) / Unsplash.
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