SOMOSMASS99
LA COLUMNA ROTA
Frida Guerrera*
Jueves 7 de mayo de 2020
Nunca la voy a volver a ver.
– Gabi.
Alejandra Gabriela Escamilla Hernández es una mujer joven madre de tres hijos, dos mujeres y un hombre; una mujer que como muchas sólo buscaba el bienestar de su familia.
El 31 de enero de 1997 nació su segunda hija, a quien le puso como nombre Katherine Gabriela, una niña amante de la escuela desde muy pequeña. «Si no la llevaba al escuela lloraba, era al contrario de todos los demás niños y niñas; para ella no ir al escuela era como un castigo». Gabi recuerda a Kathy siempre tranquila, de carácter muy reservado, que amaba a toda su familia y que con cada uno siempre tenía la palabra correcta.
El 6 de mayo de 2019 «me levanté como a las 5 de la mañana, me bañé y desperté a Kathy, pues tenía que ir a trabajar. Recuerdo que se estaba cepillando su cabello cuanto me despedí: ‘nos vemos, flaquita. Apúrate, ya es tarde’. De lo apurada que andaba por irme a trabajar ni un beso le di. ¿Quién se iba a imaginar que no la volvería a ver? Ese día eran más de las 7 de la noche y ella no llegaba a la casa. Le marqué y no me contestó, le mandé un audio diciéndole que ya era tarde, qué dónde andaba. Pero nunca lo escuchó, sólo lo recibió».
Sin embargo, Gabi no se preocupó. «Había ocasiones en que se quedaba a dormir con su hermana mayor, Alejandra. El 7 de mayo, al despertar muy temprano y ver que no había llegado a dormir, revisé mi celular para ver si me había mandado mensaje, como siempre lo hacían alguna de las dos. No había ningún mensaje».
Ese día, al ver que no había llegado a casa, inició las llamadas con su hija mayor, amistades. No había señal de Kathy. Incluso llamó a su trabajo, pero su hija no había acudido a trabajar, eso sí era muy grave. Gabi me aclara que Kathy era muy responsable en su trabajo. Fue cuando después de buscar en hospitales, en el Servicio Médico Forense (SEMEFOS) de la Ciudad de México y Estado de México, Gabi acudió a poner la denuncia por desaparición en Naucalpan, Estado de México.
Entonces las noches se hicieron interminables, la cédula de búsqueda empezó a compartirse en las redes sociales. Así fue como Gabi llegó con nosotras. Para ella el infierno inició ese 7 de mayo: no dormía pensando en qué estaría sufriendo su pequeña hija. «Pensaba en la trata de personas, que a lo mejor la estaban explotando sexualmente, muchas cosas pasaban por mi cabeza y eso me llenaba de incertidumbre».
El 15 de mayo de 2019, las autoridades del Estado de México le notificaron a Gabi que había restos que tenía que identificar. Acudió a la Fiscalía donde le mostraron la ropa de Kathy, la cual de inmediato reconoció. Le informaron que habían encontrado un cráneo y unos fragmentos de huesos en Jilotepec, Estado de México. Le realizaron toma de muestra de ADN, para efectuar la confronta correspondiente y ratificar que esos restos eran los de su hija.
El 31 de mayo de 2019, en las reuniones que Voces de la Ausencia mantenían con el Fiscal de la entidad, Alejandro Jaime Gómez, él mismo le entregó los resultados positivos de la confronta: sí era Kathy. Ese día se acordó que se realizaría una segunda búsqueda, pues «me negaba a creer que fuera ella, me parecía imposible que en días hayan quedado sólo pedazos de ella».
El 5 de junio de ese mismo año se realizó, en compañía de la Comisión de Búsqueda del Estado de México y la Fiscalía de Desaparecidos, una segunda diligencia en la cual se encontraron cinco fragmentos más de Kathy.
A Kathy le gustaba mucho correr y hacer ejercicio, estaba estudiando la carrera de psicología que se pagaba trabajando; como adoraba a los animales, tenía dos perritos, una doberman de nombre Nala y un chihuahueño llamado Señor Bills.

Estoy tratando de relatarles esta historia como muchas que les he compartido desde este espacio, sin embargo no puedo dejar de decir que todas y cada una de ellas me duelen, me arrancan un pedazo de mí cada vez que debo narrar su vida, sus sueños. En este caso, debo reconocer que desde ese mayo mi vida ha estado muy ligada a Gabi, una joven mujer de 42 años que hasta el día de hoy, como cada una de las familias a las que les ha tocado vivir situaciones semajantes, no logra entender qué pasó, por qué a su pequeña si ella no tenía problemas con nadie. La he visto llorar por Kathy, conozco al Señor Billis y a Nala, lo único que le dejaron de Kathy. He acudido a la casa donde vivían, un hogar donde ahora se palpa la desolación, el dolor. Un hogar que ya había sido tocado por el temor: el nieto de Gabi, hijo de Alejandra, había estado al borde la muerte por cáncer, que afortunadamente venció. Kathy adoraba a su sobrino, y el niño es uno de los que más ha resentido el dolor de no tener a su tía cerca. Es, pues, una familia que jamás imaginó sumergirse hasta el infierno todos los días.
Durante largos meses los restos de su hija se mantuvieron en Jilotepec, para realizarle las pruebas que aseguraran que se trataba de ella. Gabi buscaba a su hija viva, «imaginaba que la iba a encontrar golpeada, no sé. Pero no la vi, no volví a verla, sólo pedazos de mi hija».
Edgar, el hermano menor de Gabi, sucumbió ante la ausencia de su hermana. En noviembre empezó a consumir marihuana, se sumergió en la negación de que su hermana estuviera muerta, tenía alucinaciones. Buscaba en redes sociales fotografías de chicas parecidas a Kathy, decía que su hermana estaba viva. Entonces Gaby tuvo que gastar todos sus ahorros y más para rescatar ahora a su hijo; inició un largo peregrinar para buscar ayuda para Edgar en medio del dolor de haber perdido a Kathy. Edgar fue internado, no estuvo presente ese 18 de diciembre en que finalmente sepultaron a Kathy en la Ciudad de México.
Gabi, aún la busca entre jovencitas parecidas a Katy. «Las veo y pienso que van a voltear y va a ser mi Kathy. Pero no, la saña fue demasiada, nunca vi su cuerpo, sólo me dejaron cachitos de ella. Todos los días veo que esto sigue, que no paran los feminicidios».
Gabi, Edgar y Alejandra intentan seguir sobreviviendo en medio del dolor de perder a Kathy, mientras que «las autoridades de la Fiscalía de Desaparecidos fueron muy indolentes, empezaron a medio hacer algo cuando mi niña ya había sido localizada en pedazos, sin piel, sin nada. La carpeta fue turnada a Feminicidios. Pero no tengo nada, Frida, es como si no hubiera avances».
Cada vez que hablo por teléfono con Gabi el alma se me rompe. Es cuando quisiera que usted las escuchara y entonces entendiera que con el dolor de ellas sería imposible jugar, o lucrar como mucha gente piensa. Las lágrimas son interminables, en ocasiones sonríen, otras tantas se aíslan, otras más no quieren hablar con nadie. Pero esos son los procesos que hay que entender, eso justamente es lo que jamás se debe de juzgar y mucho menos tratar de evitar que los expresen. De eso trata acompañar a una familia a la que le arrancaron el corazón, una familia que aprende a vivir sin ella, pero que jamás se va a resignar por haberla perdido. Una familia que se une a las miles que hay y que son olvidadas todos los días por casos nuevos, que son ignoradas por las autoridades y por la sociedad.
Gabi es parte de mí, como todas las Voces de la Ausencia, y debería de serlo también de usted. No para tenerle lástima, porque no son objeto de ello, sino para escucharla, abrazarla y, a veces, sólo mantenerse ahí cerca. Porque cuando salga de su aislamiento estará esperando en quien le haga saber que no está sola en su búsqueda de justicia y verdad. Gabi, el día de ayer, se despidió de mí diciéndome: «Sé que me he separado mucho de ti, trata de entenderme porque ni yo misma me entiendo, sólo quiero buscar justicia y saber quién lo hizo».
Alejandra, hermana mayor de Katy, quiere que usted sepa esto: «No hay día que no piense en mi hermana, fue una extraordinaria persona, una gran amiga y compañera. Era más que eso, es y fue mi única compañera. Ella solía decir que todo en esta vida, bueno o malo, era aprendizaje y aún no logro entenderlo. Sólo quisiera que se le hiciera justicia, que dejara de ser un número más para las autoridades y que de verdad hicieran algo».
¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo, de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
Facebook: FridaGuerrera Guerrera
Voces de la Ausencia, FridaGuerrera Villalvazo
Las fotos de portada e interiores se publican con autorización de la familia.
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