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Tercera llamada, continuamos

Diálogo País / Top News / 15/05/2020

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 15 de mayo de 2020

 

La «tercera llamada» que recientemente la cúpula empresarial hizo al gobierno federal en forma de propuestas e ideas para enfrentar la actual crisis sugiere, en resumen, que mediante incremento de la deuda pública se reactive la economía lo antes posible con medidas favorables a sus empresas y con cargo al erario, no sin antes disfrazarlas con el cuidado de la salud de la población y la protección de las fuentes de trabajo.

Como era de esperarse, el gobierno desestimó esa llamada, reafirmando su discurso anti neoliberal, en favor de los más necesitados.  

El llamado empresarial más parece, antes de continuar y endurecer sus acciones, una advertencia o un ultimátum para no abandonar las acostumbradas prácticas que ante este tipo de situaciones suelen privilegiar los intereses de los grandes empresarios y transferir a la nación los costos que ello implica. Recuérdese, como botón de muestra, el Fobaproa.

Cabe aclarar que desde el 1 de julio de 2018, cuando se conoció la tendencia irreversible de la votación en favor del candidato Andrés Manuel López Obrador, las fuerzas de derecha y los sectores más reaccionarios del país retomaron la campaña de descalificación y denostación que iniciaron desde su primera candidatura (para el sexenio 2006-2012), campaña en la que los epítetos de «socialista» y «comunista» fueron empleados hasta la saciedad para infundir temor en la ciudadanía. No obstante, tuvieron que recurrir a dos fraudes electorales (2006 y 2012) para evitar el triunfo del candidato opositor, hasta que en 2018, ante el vuelco de la ciudadanía en las urnas, que neutralizó cualquier intento de fraude, no les quedó más remedio que aceptar su derrota electoral.

Pues bien, cuando la oligarquía se dio cuenta que no tenía total control del poder político y que con ello se reducirían en parte sus privilegios, la campaña de descrédito contra el nuevo gobierno arreció, al grado de que algunas acciones son semejantes a las que fuerzas de derecha locales e internacionales desarrollan contra gobiernos progresistas en otros países de este continente.

Para llevar a cabo esta ofensiva se han valido de la mayoría de los grandes medios de (des) información, propiedad o aliados de la oligarquía, y de la mentira, una de sus armas favoritas. Aprovechan el elevado nivel de despolitización que aún existe y la desunión que prevalece entre las fuerzas progresistas, populares y de izquierda. Además, como defienden los mismos intereses, cuentan con el apoyo de la derecha y oligarquía internacionales.

Calificando los efectos económicos y sociales de la actual crisis como producto de la crisis sanitaria, se valen de ello para desviar la atención y ocultar las consecuencias devastadoras del capitalismo y, particularmente, su versión neoliberal, sobre la sociedad, la naturaleza y el planeta entero.

En nuestro país tal campaña intenta hacer ver todas las carencias, vicios y consecuencias heredadas del neoliberalismo, como atribuibles al nuevo gobierno, que sin ser socialista, mucho menos comunista, ha emprendido medidas y acciones que no convienen a la oligarquía, sobre todo porque, además de la reducción de sus privilegios, muestran a la población que hay maneras diferentes de hacer las cosas. Esto es inaceptable para quienes siempre han vivido del trabajo de los demás.

Confiar en que los más de treinta millones de votos, en parte conseguidos por el hartazgo de las políticas neoliberales, puedan neutralizar a las fuerzas de la reacción, sería pecar de ingenuos y pondría en peligro lo poco que se ha logrado en el intento de transformar este país.

Para evitar ese peligro es preciso desplegar una contraofensiva teórico-ideológica que mediante un análisis crítico explique nuestra realidad, ofrezca alternativas y permita encontrar salidas y soluciones a los problemas más urgentes de nuestro pueblo. Ello demandará esfuerzos por lograr la unidad de la más amplia gama de fuerzas progresistas para, desde abajo, trabajar en la forja de un programa que impulse los cambios para una verdadera transformación en nuestro país.

Lo que a la oligarquía y sus lacayos les preocupa es que el pueblo tome verdadera conciencia y decida cambiar las cosas en su favor.


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Carlos Salazar, presidente nacional del Consejo Coordinador Empresarial, el 16 de diciembre en Palacio Nacional. | Foto: Sitio oficial AMLO.






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