SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 18 de abril de 2025
A Vera, mi sobrina, un día antes de su cumple.
El pasado martes, 15 de abril, se cumplieron 64 años de un artero ataque simultáneo a tres aeropuertos militares en Cuba: el de Ciudad Libertad (La Habana), el de San Antonio de los Baños (en la actual provincia de Artemisa) y el de Santiago de Cuba.
El ataque se llevó a cabo con aviones B-26 ─norteamericanos─ con insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria. El objetivo ─no alcanzado─ de esa acción era destruir en tierra los pocos aviones de combate que tenía la Revolución, para facilitar las maniobras de los buques de una expedición mercenaria que desde tiempo antes se fraguaba, ya que al no encontrar resistencia aérea podrían efectuar sin problemas el desembarco de los mercenarios invasores. Además, al presentar a la prensa a los pilotos atacantes como desafectos a la Revolución y sublevados, se crearía confusión en la opinión pública internacional.
El gobierno revolucionario dio a conocer los hechos mediante un comunicado, el cual iniciaba:
«A las seis de la mañana del día de hoy, 15 de abril de 1961, aviones B-26 de fabricación norteamericana, bombardearon simultáneamente puntos situados en la ciudad de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, según informes recibidos hasta el presente».
Esas acciones fueron el preludio a la invasión mercenaria que ocurriría dos días después.
Durante las honras fúnebres a los caídos, el día 16 Fidel, en la histórica esquina de 23 y 12, proclamó el carácter socialista de la Revolución. En una parte de su discurso dijo:
«Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba.
«Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!».
En los primeros momentos del 17 de abril de 1961 ─con apoyo logístico, naval y aéreo de Estados Unidos─ inició la invasión en la zona de Playa Girón, en la costa del Caribe de la antigua provincia de Las Villas –hoy parte de la provincia de Matanzas–, la que fue detectada de inmediato por las Milicias Nacionales Revolucionarias.
Ese día, mediante el Comunicado Número 1 del Gobierno Revolucionario, Fidel informaba al pueblo cubano sobre la invasión, llamaba a la defensa y exponía:
«Ellos vienen a quitarnos de nuevo las fábricas del pueblo, los centrales del pueblo; nosotros combatimos por defender nuestras fábricas, nuestros centrales, nuestras minas. Ellos vienen a quitarles a nuestros hijos, a nuestras muchachas campesinas las escuelas que la Revolución les ha abierto en todas partes; nosotros defendemos las escuelas de la niñez, y del campesinado.
«Ellos vienen a quitarles al hombre y la mujer negros la dignidad que la Revolución les ha devuelto; nosotros luchamos por mantener a todo el pueblo esa dignidad suprema de la persona humana. Ellos vienen a quitarles a los obreros sus nuevos empleos; nosotros combatimos por una Cuba Liberada con empleo para cada hombre y mujer trabajadores. Ellos vienen a destruir la patria y nosotros defendemos la Patria».
Los imperialistas pretendían establecer una cabeza de playa para instalar un gobierno provisional ─listo y a la espera del llamado─, el que solicitaría «ayuda» y diera pie a la intervención militar yanqui. Contaban, también, con que al inicio de la invasión ocurrirían levantamientos de contrarrevolucionarios en distintos puntos de la isla.
El imperio puso en acción su maquinaria mediática y diplomática. La mentira y la desinformación saturaban los espacios en los medios.
La ONU celebraba el XV Período de Sesiones de la Asamblea General y estaba en la agenda ─para el día 17 de abril─ una reclamación de Cuba en relación a planes y actos de agresión por parte del gobierno de Estados Unidos; el mismo día que ocurrieron los ataques aéreos el ministro de relaciones exteriores de Cuba, Raúl Roa García, denunció los hechos, acusando al gobierno yanqui, el que pretendía ventilar sus problemas con Cuba en la Organización de Estados Americanos (OEA), una instancia que dominaban y a modo para llevar a cabo sus planes contra la Revolución.
En los medios, las grandes agencias de noticias también actuaban en complicidad con los imperialistas. Difundían «noticias» elaboradas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Era tal la distorsión de la realidad que parecían librarse dos combates totalmente diferentes; uno, que se desarrollaba en la zona de Girón y, otro, que ocurría en las salas de prensa de esas agencias y en las páginas de los periódicos que publicaban sus «informaciones». En el primero,, ganaban los cubanos; en el segundo, los invasores.
Con objeto de confundir al pueblo cubano y a la opinión pública mundial, la propaganda imperial difundía su versión. Y las agencias yanquis de noticias, «informaban»:
La Associated Press:
«Fuerzas anticastristas invadieron hoy Cuba por tres puntos y la principal ciudad en el extremo oriental de Cuba, Santiago, puede estar ya en manos de los invasores. Los milicianos de Castro ya han desertado y la batalla decisiva se realizará dentro de unas horas […]. Los desembarcos de Oriente parecen haber encontrado poca resistencia. En la región de Matanzas se realiza ahora un intento de juntar las varias ramas (sic) del asalto en un solo y potente grupo que pueda cortar la carretera que corre de oeste al este, para luego lanzar una ofensiva final hacia La Habana […]. Los invasores desembarcaron en cuatro de las seis provincias de Cuba, no haciéndolo únicamente en la provincia de La Habana ni en la de Camagüey […]. Se tienen informaciones de que se lucha en las calles de La Habana […]». [1]
La United Press:
«El primer ministro Fidel Castro se ha dado a la fuga y su hermano Raúl fue capturado. El general Lázaro Cárdenas gestiona el asilo político de Fidel». [2]
En el ámbito diplomático, las brillantes intervenciones del canciller Roa echaron abajo la farsa de la representación yanqui en la ONU (y la rapidez con que fue derrotada la invasión mercenaria no dio margen a más maniobras del gobierno de Estados Unidos en ese foro).
Por otro lado, como respuesta a la ofensiva mediática, Prensa Latina, una agencia con menos de dos años de fundada, informaba de la solidaridad internacional con el pueblo cubano y de la protesta de los pueblos y personalidades amantes de la paz, en contra de la invasión y los planes norteamericanos.
Una participación decisiva para impedir acciones contrarrevolucionarias que dieran apoyo interno la invasión fueron las acciones del pueblo ─de manera relevante: los Comités de Defensa de la Revolución─ y los Órganos de la Seguridad del Estado (G-2, al mando del comandante Ramiro Valdés); que en cuestión de horas detuvieron y neutralizaron a un importante número de desafectos a la Revolución.
No obstante la propaganda y la capacidad para difusión de desinformación de los imperialistas, la realidad, necia, mostraba totalmente lo contrario: la efímera aventura fue derrotada en 66 horas. De ello dio cuenta el comunicado número 4 del gobierno revolucionario:
«Fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional.
«Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5 y 30 de la tarde.
«La Revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que se enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un solo minuto de tregua, destruyendo así en menos de 72 horas el ejército que organizó durante muchos meses el gobierno imperialista de los Estados Unidos».
Como en las batallas diplomática y mediática, la verdad, la realidad y la rápida y contundente victoria del pueblo sobre la invasión mercenaria, pusieron a cada quien en su lugar.
Cabe destacar la batalla diplomática que, de manera simultánea a los combates por la defensa de su patria los cubanos desplegaron en la ONU, una batalla, igualmente victoriosa encabezada por Raúl Roa García, el Canciller de la Dignidad.
Las lecciones que dejan las jornadas que el pueblo cubano vivió del 15 al 19 de abril de 1961, con la Victoria de Girón, muestran que la dignidad y soberanía de un pueblo son superiores al poderío económico y a las armas de un invasor. Ello fue decisivo para infringirle al imperialismo yanqui su primera gran derrota en tierras de Nuestra América.
Esa victoria y la lección de dignidad que dieron el pueblo cubano y su dirección revolucionaria tuvieron impacto en muchos pueblos. Y las hicieron suyas.
Referencias:
[1] Bosch, Juan. De Cristóbal Colón a Fidel Castro. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003; pp. 570-571. Consultado en: http://www.fidelcastro.cu/sites/default/files/fichero_libros/De–Crist%C3%B3bal–Col%C3%B3n–a–Fidel–CastroCOMPLETO.pdf
[2] Ibid, p 571
* Miembro del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Al centro, con gafas, Fidel Castro en Playa Girón. | Foto: Representaciones Diplomáticas de Cuba en el Exterior.
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