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Números y su enunciación II

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CHISPITAS DE LENGUAJE

Enrique R. Soriano Valencia

Jueves 15 de mayo de 2025

 

La semana anterior abordé la enunciación de números. Quedaron en el tintero varios aspectos anunciados al inicio de la publicación.

Comenté que los números en cifras se enuncian en grupos de tres cuando se trata de cantidades mayores a cuatro dígitos. Precisé que no deben enlazarse estos grupos por comas, puntos o apóstrofos (‘). Anteriormente, en América se usaba coma para indicar miles y apóstrofo para millones. En la ortografía actual eso no aplica, solo un espacio. Eso se debe a que de forma tradicional en Europa la coma se usó como signo decimal y el punto para indicar miles (al contrario de América). Problemas e, incluso, disputas comerciales se sucedieron. En esas condiciones, debió intervenir el sistema de normalización internacional, llamado ISO. Para no validar una costumbre sobre la otra, se optó por asignar el mismo papel de decimal a la coma y al punto. De esta forma, ningún otro signo no numérico aplica en la enunciación de cifras cardinales más que el punto o la coma y estos servirán para separar enteros de fracciones.

Con la elección de papa León XIV se han multiplicado las explicaciones en redes de los usos de números ordinales (los que dan orden o prioridad), los cardinales y los partitivos. En reyes, duques y papas que suelen repetir nombres, para señalar su orden se aplican de forma verbal los números ordinales y se escriben con números romanos en mayúscula. Sin embargo, dado su forma extremadamente culta, y por lo tanto difícil de enunciar por algunos, se prefiere en ordinal (primero, segundo, tercero, etc.) hasta el 10, el once es indistinto (onceno u once) y a partir de ahí los cardinales o números normales. Por eso se dice Juan Pablo II (segundo) y León XIV (catorce), pero se sigue escribiendo con romano en mayúscula. La mayúscula aquí aplica porque es un nombre propio. Sin embargo, en casos en que no es nombre propio, el número romano debe enunciarse en versalita: «…art. 18, fracción II». Las versalitas son letras en minúscula con formato de mayúscula (cuando el programa informático no tenga la opción de versalita, los números romanos en minúscula –estos reciben el nombre de romanitos–).

Por supuesto los números de orden no son lo mismo que los partitivos. Aunque tienen nombres en común (del cuarto/a al duodécimo/a), se refieren a aspectos distintos. De ahí que sea inadecuado enunciar *León Catorceavo porque esta última palabra se refiere a un entero dividido en catorce partes y cada fracción recibe el nombre de catorceavo.

Los números de orden que son enunciados en cardinal (sin representación romana) suelen ser acompañados de la terminación de la palabra. Es decir, tercero –por estar terminado en la vocal o– se debe enunciar con un punto intermedio y con la vocal o en superíndice: 3.° (tercero), 3.er (tercer) o 3.a (tercera). Anteriormente, se hacía con dos líneas verticales y sobre ellas una horizontal para reconocer a la vocal volada (superíndice) y así diferenciarlo del signo de grado: 3° (tres grados).


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Foto de portada: Anne Nygård (@polarmermaid) / Unsplash.






Luis López




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