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Amenaza a nuestra soberanía

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SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 23 de mayo de 2025

 

La animadversión de los gobiernos de Estados Unidos hacia países con dirigencias de izquierda, progresistas o que simplemente se aparten de sus designios es algo irrefutable. La historia de Latinoamérica y el Caribe tiene infinidad de episodios en los que las intervenciones militares y el injerencismo de ese país lo confirman.

El hecho de contar con el aval de la Providencia para cumplir con su Destino Manifiesto y de creer que su Doctrina Monroe les confiere la propiedad de este continente, ha alimentado el supremacismo, el racismo y el expansionismo en los estratos dominantes en ese país, así como el desprecio hacia los pueblos latinoamericanos y caribeños.

El hecho de que, de manera general, el capitalismo transite por una ya larga e interminable crisis estructural y que, de modo particular, la potencia hegemónica del sistema, Estados Unidos, esté inmerso en un proceso de decadencia ─vinculado a la crisis─ del que intenta salir mediante el traslado de los costos de tal situación a otros países ─lo cual a nivel internacional agudiza contradicciones políticas, comerciales y diplomáticas─ e implica, en diferentes grados, subordinación al imperio, incrementa el peligro que ese país representa para la estabilidad y la paz en el mundo.

Si a ello agregamos que para Estados Unidos sea inaceptable que en México gobiernen sectores progresistas, entenderemos el injerencismo, las campañas de descalificación, el apoyo a la derecha, creación y difusión de noticias falsas, las amenazas relacionadas con el tráfico de drogas y otras formas de intervención yanqui en nuestro país, sobre todo a partir de que los neoliberales fueron desplazados del gobierno.

Para los yanquis, las fuerzas políticas de la derecha y la ultraderecha ─pese al desprestigio de la primera y la irrelevancia de la segunda─ son la «esperanza» para retornar al nivel de subordinación que existió durante los gobiernos neoliberales. A la vez, esas fuerzas, dadas sus condiciones, cifran sus «esperanzas» en todo tipo de apoyo del imperio, incluso en una abierta intervención militar.

En este contexto se da el arribo del nuevo embajador yanqui a nuestro país. Sus primeros contactos, antes de entregar su carta credencial a la presidenta, fueron con connotados representantes de la ultraderecha, lo cual confirma sospechas de sus objetivos en México. Aun cuando esos contactos fueron de carácter privado, son un fuerte indicio de por dónde se desarrollará la función central de la embajada yanqui. Y ello, aunque no extrañe, es suficiente motivo de preocupación.

Algunos pensamos que ante tal actitud de irrespeto del diplomático norteño correspondía, al menos, una nota diplomática que desaprobara tal conducta. Como no hubo respuesta, el representante de Donald Trump podría pensar que tiene el campo libre para fomentar las condiciones que propicien el retorno de la derecha al control del gobierno federal.

Por lo anterior, no sería extraño que se incrementen y amplíen las acciones injerencistas que tengan como finalidad el descrédito del proceso de transformación que se lleva a cabo en nuestro país y que, entre otras formas, se dé un crecimiento de los casos de violencia e inseguridad y su utilización política en favor de la derecha, así como la denostación de tal proceso, vía creación y difusión de noticias falsas o sacando provecho de los errores de personas vinculadas a él.

Si en la actualidad tanto se habla de la soberanía y su defensa, es tiempo de que en hechos se demuestre que somos un país soberano. Y recordemos que la fuente de nuestra soberanía nacional radica en el pueblo, que es el único facultado para ejercerla.

Una manera consciente y organizada de ejercer y defender nuestra soberanía, es con el apoyo e impulso a la transformación permanente de nuestro país, llevando cada acción y cada etapa a sus últimas consecuencias. Hasta hacer realidad aquello de gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.


* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México. | Foto: Ronald Johnson / Twitter.






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1 Comentario

el 04/06/2025

ml4pdi



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