SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 8 de agosto de 2025
El «orden» internacional basado en reglas impuestas por Estados Unidos en su condición de potencia hegemónica al término de la Segunda Guerra Mundial muy pronto reveló sus limitaciones y contradicciones, las que se agudizaron con la crisis estructural del sistema capitalista, a tal grado que como solución recurrieron al neoliberalismo, cuyos efectos y contradicciones no evitaron ─y en cierto modo impulsaron─ la merma de la hegemonía de esa potencia imperialista.
La oleada de amenazas y sanciones que desde el día de su segunda llegada a la Casa Blanca se ha dedicado a lanzar a todo el mundo Donald Trump, obedece a la estrategia de dominio mundial de la clase dominante estadounidense, y para ello requiere superar la crisis y recuperar su hegemonía en todos los órdenes; lo que además de elevar el nivel de tensión internacional ha causado confusión en círculos comerciales, políticos y hasta académicos.
Es tal la confusión que algunos lo han catalogado como «antimperialista»; otros ─de similar calaña─ lo han propuesto o se adhieren a la propuesta para otorgarle el premio Nobel de la Paz; según sus incondicionales seguidores, y él mismo, es el ejecutor de un mandato divino; algunos lo hacen responsable de terminar con el «libre» mercado; no pocos lo tildan de ignorante, mentiroso, ridículo, loco…
En esa confusión, que desorienta a quienes sufren los embates de este personaje, la clase dominante en Estados Unidos, a la que pertenece su presidente, lleva a cabo su estrategia de dominio mundial, como condición para cumplir con el designio divino de su destino manifiesto.
Ello ha llevado a la aplicación de políticas y medidas que tienen un marcado tinte neofascista; en este sentido, cuenta con el apoyo de importantes sectores del capital monopolista y de estratos medios compuestos por pequeños burgueses, fundamentalistas religiosos, miembros de la «aristocracia» obrera, en su gran mayoría blancos y supremacistas.
Así, sintiéndose el emperador del mundo, Trump se arroga facultades que lo llevan a niveles increíbles de injerencismo y violación a la soberanía de muchos pueblos, al grado de obligar a los países de la Unión Europea miembros de la OTAN a duplicar su gasto en armamento ─que Estados Unidos les venderá─, a comprar gas y petróleo producidos en su país y a realizar enormes inversiones para impulsar la reindustrialización estadounidense; por otro lado, aplican sanciones ─ aranceles y restricciones de viajes─ a Brasil, por el juicio a Jair Bolsonaro y su intentona golpista; a Colombia, por el juicio a Álvaro Uribe.
Mención y comentario aparte merece la sanción a India ¡por comprarle petróleo a Rusia!, aduciendo las bajas que ocasiona la guerra contra Ucrania, lo que es el colmo de la hipocresía pues Estados Unidos y sus socios de la OTAN son los principales responsables de ese conflicto; sin embargo, este emperador, para nada menciona que su país es cómplice del genocidio que se lleva a cabo en Gaza y que ha sido el principal responsable de la inmensa mayoría de las guerras y conflictos armados que han ocurrido después de la Segunda Guerra Mundial.
De los calificativos que se asignan a Trump, probablemente los que mejor lo definan son los que lo presentan como ignorante, mentiroso y ridículo, porque ha dado innumerables muestras de ello. No obstante, como oligarca con excesivo poder político y miembro de la clase dominante de su país, es ambicioso y furibundo defensor de sus intereses de clase, lo cual muestra con sus acciones y manera de gobernar a una potencia en decadencia que busca la manera de recuperar el poder, posición y privilegios que confiere la hegemonía.
Lo anterior, en parte, deja ver la peligrosidad de la actual situación internacional. Como humanidad nos enfrentamos no a un individuo desquiciado sino a un sistema que en su declive, producto de sus contradicciones, puede llevar al mundo a situaciones de peligro extremo.
Para estar en posibilidad de enfrentar tal situación es necesaria y urgente su comprensión y la unidad de los pueblos amantes de la paz. Y dado que el imperialismo apuesta al armamentismo y el militarismo como vías para ejercer su dominio, la lucha por la paz adquiere en estos tiempos una singular relevancia.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Donald Trump. | Ilustración: Donkey Jotey, vía Flickr.
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