SOMOSMASS99
Oscar Alzaga*
Jueves 21 de agosto de 2025
“Los derechos de los trabajadores antes que jurídicos son históricos, porque surgieron de sus luchas”.
– José Manuel Dip. 1976.
El maestro jurista Mario de la Cueva en su obra Derecho Mexicano del Trabajo, de 1949, definía el tema sindical así:
“La organización sindical debe ser independiente, en caso de que no lo sea, no es un sindicato: solo una simulación o un engaño.”
Y agregaba: “La función de un sindicato es defender los derechos e intereses de sus agremiados. A ello se debe su independencia; de otro modo, sería dependiente del patrón, el gobierno o un partido. No defensor de los trabajadores, solo simularlo.”
Lo señalado desde aquel tiempo, 1949, hoy sigue siendo vigente, sin duda. Lo que faltó al maestro agregar, es: ¿y cómo se identifica a un sindicato auténtico, de otro que no lo es? ¿Aunque su dirigente declare a los medios y simule ante las autoridades, que la organización sindical sí es auténtica?
Lo señalado por el maestro de la Cueva nos permite avanzar en su identificación real: si es un sindicato que no hace huelgas en varios años, para protestar y exigir que se cumplan sus derechos, deja ver su conformismo e interés por servir al patrón y no a las y los trabajadores.
O, si firma las revisiones del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) recibiendo y aceptando el tope salarial oficial, sin realizar una libre negociación colectiva, es decir, si muestra el dirigente sindical su conformismo con la imposición del patrón, del gobierno o un partido, y acepta el “tope salarial” sin protestar, es otro indicativo de la simulación sindical o de que en realidad sirve al patrón y no los trabajadores.
Mario de la Cueva acierta, en síntesis, al señalar que: el sindicato o, mejor dicho, si la dirección sindical no cumple con la Constitución ni la Ley Laboral, se trata de un engaño o simulación, no es fácil detectar para los agremiados que esas prácticas llevan a identificar a un sindicato auténtico de otro que no es auténtico, para eso es la simulación y la mentira tan de moda en la derecha, por eso no resultan suficientes los medios para identificar el engaño. ¿Por qué?
Porque los patrones, las autoridades y algunos partidos también, simulan no saberlo o ser indiferentes ante la aplicación auténtica de la Ley. Lo cual dificulta identificar un sindicato auténtico de un sindicato simulador o que sabe engañar a su base trabajadora. Porque además del engaño, los líderes simuladores, cuando se ven presionados por la base, recurren a la represión en la que se han ido preparando llegado el momento, lo cual es del conocimiento y complicidad de las autoridades.
Porque el sistema de control sindical (SCS) desde hace mucho tiempo forma parte del sistema de control económico, político e ideológico nacional y aún internacional. Y los gobierno que han impuesto el sistema político de dominación antidemocrático, son los que han extendido su control de clase, hasta nuestros días.
Es cierto, que después de los 36 años de gobiernos neoliberales de 1982 a 2018, si hubo cambios en varios aspectos: se redujo la corrupción, se redujo la entrega de los bienes y patrimonios del país con las privatizaciones, se mejoró el salario mínimo, no el tope salarial en las revisiones (anuales y contractuales), se combatió a los medios de comunicación de la oligarquía y la derecha, a Televisa y TV Azteca, al grado de ponerlos en crisis de veracidad y ventas, con las mañaneras. La política externa cambió. etc.
Pero no la política laboral, que de 2018 a 2025 siguió casi igual.
Los gobiernos y los patrones más fuertes del país establecieron el sistema de control sindical (SCS), desde 1918 que han ejercido el control sindical, casi al terminar la Revolución de 1910, dando preferencia a las confederaciones sindicales (CROM, CTM, CROC, etc.).
Y quienes han librado las luchas sociales o sindicales más importantes de los siglos XX y XXI, han sido los sindicatos nacionales de industria (ferroviarios, mineros, petroleros, electricistas, telefonistas, etc.) y los sindicatos nacionales (como el magisterio, IMSS). No así, las centrales, porque una vez que caen en los gobiernos, ahí se han quedado.
Aclaremos, México es uno de los países de América que ha vivido una intensa lucha de clases en toda su historia, destaca en el continente, sin duda, pese a que muchas veces ha sido contradictoria y ha sufrido reveses y retrocesos en manos de la derecha antinacional, pero indudablemente también extraordinaria en sus avances.
Ha vivido tres revoluciones con el pueblo armado: la de Independencia en 1810 a 1821, la Reforma y expulsión de franceses de 1854 a 1867 y la Revolución de 1910 a 1917; así como una segunda etapa de la Revolución, la lucha de clases de 1934 a 1940, con el movimiento de huelgas más grande la historia, de 1935 a 1938, el crecimiento de sindicalización de 300 mil trabajadores a 900 mil, de 1934 a 1940, un crecimiento de cooperativas sindicales como nunca en la historia y obtenido los mejores salarios y CCT pactados en esos años.
Ningún gobierno como el de Cárdenas ha confrontado tanto a los patrones del país y a los extranjeros para que se cumplieran la Constitución y leyes nacionales. Ninguna reforma trascendental cardenista fue llevada a cabo, sin las previas luchas sociales y sindicales de las y los trabajadores: la reforma agraria más importante de América, las expropiaciones: petrolera, ferroviaria, la creación de CFE, las huelgas históricas de esa etapa, sin duda las más trascendentales, etcétera.
El cardenismo fue antimperialistas y antifascista. ¿Qué otro país de América lo fue?
El charrismo sindical surgió con el gobierno de Miguel Alemán que de modo sistemático usó al ejército no sólo para reprimir luchas sindicales, también para las destituciones de direcciones sindicales, que “legalizaba” laa Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS): de petroleros en 1946 y 1949, de ferroviarios 1947, mineros 1947 y 1951, textiles, magisterio, etc. Tal política antisindical era parte de otra: proyanqui, antinacional, pro oligarca y antipopular. Apenas al iniciar ese gobierno hizo una reforma agraria anti cardenista.
A la CTM la entregó Lombardo en 1941 a Fidel y compañía. Y en 1946 la CTM expulsó a todos los que no fueran del PRI y se hizo la CTM anticomunista, etc. Evidentemente Alemán fue proyanqui (precursor de los neoliberales de 1982 a 2018). Y desde entonces se quedó el modelo sindical para los siguientes gobiernos, junto con el PRI hegemónico.
Volvamos al maestro de la Cueva a quien le falto un elemento práctico, que sólo en los hechos se detecta: ¿qué sindicatos luchan cotidianamente y cuáles no, hasta lograr que se respete Ley y se cumplan los derechos? Incluso en tiempos de represión. Porque una cosa y la otra están íntimamente vinculadas: el respeto y aplicación de la Ley y las luchas del sindicalismo auténtico.
¿Cuántos sindicatos en el siglo XXI realizan huelgas para presionar a los patrones a que cumplan la Ley? ¿Y cuántos sindicatos realizan libres negociaciones colectivas contra los topes salariales, en las revisiones de los CCT, anuales y contractuales?
Y ni qué decir de: ¿cuántos sindicatos eligen democráticamente a sus dirigentes, por voto libre y secreto?
¿Qué hicieron la CTM, COR, SUTERM y otros sindicatos charros con las reformas sobre la libertad sindical en la Constitución, en 2017, y en la Ley Federal del Trabajo, en 2019? Opusieron amparos y 500 de ellos fueron desechados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Son los mismos líderes que apoyaron la venta de los CCT para convertirlos en contratos colectivos de protección patronal (CCPP), denunciados en le OIT, como caso 2694 (México) el 5 de febrero de 2009, por la FITIM; los que apoyaron la reforma del PAN que legalizó en 2012 la subcontratación (outsourcing); los que apoyaron “la peor reforma de la historia” presentada por la CTM (Tereso Medina), la CROC (Isaías González) y el PRI en 2017 en el Senado, en contra de las y los trabajadores, sin lograr su éxito.
En 2024 se descararon, y esos defensores del pasado PRI, PAN, PRD y CTM, COR, SUTERM y otros se alinearon con Claudio X González y su candidata Xochitl y detrás de todos ellos estaban sus padrinos: los oligarcas de México y el extranjero, por eso se opusieron a la reforma del poder judicial. Que en estos días es un hecho.
¿Los sindicatos y sus dirigentes simultáneamente pueden servir a los trabajadores y a los patrones; a la vez y sin traicionar a uno de ellos?
Evidentemente no. Ya que se trata de intereses y bases económicas opuestas por naturaleza: el patrón apuesta por aumentar la ganancia cueste lo que cueste, mientras que los trabajadores venden su fuerza de trabajo y siempre tratan de mejorar su salario y prestaciones. Eso hasta el pueblo y la sabiduría popular lo conocen y comentan.
Ya desde los tiempos de Cristo se afirma en el Evangelio de Mateo, quien atribuye a Cristo estas palabras:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y no apreciará al otro. No podéis servir a Dios y el rico.
(Son) Falsos profetas … Por sus frutos los conoceréis.
En el actual siglo XXI muy pocos sindicatos han realizado huelgas, ninguna central o un sindicato de ellas, tampoco un sindicato nacional o de industria -salvo el Sindicato Minero o las secciones de la CNTE-, muy pocos sindicatos de empresa, medianos o chicos. La STPS de Calderón (2006 a 2012) y después de Peña Nieto (2012 a 2018) se enorgullecían de que en sus gobiernos no hubo huelgas, como si ellas fueran un delito.
En verdad, de 1982 a 2018, durante los 6 gobiernos neoliberales (aliados en los fraudes electorales de 1988, 2006 y 2012), el retroceso en el mundo laboral y sindical fue brutal en materia salarial, de empleo, salarios, prestaciones, violaciones a la Constitución y Ley Laboral, privatización y venta de la Nación, pactos regresivos como el que hizo la STPS entre Telmex y el sindicato, que por tercera vez reducían la jubilación del CCT, y Luisa Alcalde salió en la “mañanera” afirmando que no era una medida regresiva, sino un pacto de común acuerdo, cunado la Constitución en el artículo primero, tiene como uno de sus principios se prohíbe la regresividad o los pactos regresivos.
El Sindicato Minero realizó 32 huelgas en el siglo XXI, la mayoría por las revisiones de los CCT y otras para lograr que el derecho a las utilidades fuera una realidad y no un derecho Constitucional no aplicable, por decisión patronal y complicidad de autoridades. Siendo el Sindicato Minero el único que logra aumentos salariales arriba del tope salarial. Y cuyas revisiones de CCT son aceptadas o no, por decisión de la mayoría de la base trabajadora de cada sección, la titular del CCT. Ni que decir que las elecciones, que son decididas por la mayoría de las y los mineros.
* Abogado del Sindicato Minero y la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL), y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD).
Foto de portada (ilustrativa): Abogados en Línea en México.
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