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OSUG, flamante y atrevida

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SOMOSMASS99

 

Iván Arellano Naranjo

Jueves 11 de septiembre de 2025

 

Pero yo quiero ahora la otra mejilla del amor,

el lado no abofeteado aún por su propio silencio;

porque me he convencido de la soledad sin tregua del mar

(y lo señalo

y me agobia ese resplandor de la luna en los cabellos de los

muertos).

Ahora veo lo que tarda en llegar y escucho el sonido

(de los cuernos

anunciando la partida de caza).

– De Relación de los hechos / José Carlos Becerra.

 

¡Por fin, la OSUG es una orquesta sinfónica! Maderas a cuatro, o sea cuatro flautas, cuatro oboes, cuatro fagotes, cuatro clarinetes, tiene dos tubistas, ocho contrabajos. La intención manifestada en enero de 1992 se dirigía en el sentido de optimizar recursos, unir dos orquestas pequeñas en una con alrededor de 110 músicos instrumentistas. Los testigos afirman que tenían que ser más.

Había que echar rollo, la decisión lo amerita y necesita justificarse. El gobierno afirma que la Universidad tiene el compromiso y responsabilidad de hacer llegar con sentido humanista los beneficios de la cultura y el arte a la sociedad. Sigue, lograr un óptimo nivel de interpretación musical, de abordar con éxito el repertorio de cualquier compositor de la literatura orquestal de cualquier parte del mundo, de cualquier época. Delega esa responsabilidad y esa obligación en la Universidad de Guanajuato con los recursos humanos y materiales de la fusión de la OSUG y la Orquesta Filarmónica del Bajío (OFB). El objetivo es alcanzar una más amplia difusión de la música universal y enriquecer la vida artística en el estado y en el país, por lo menos eso es lo que se puede leer en el Decreto Gubernativo de enero de 1992.

Coloca al frente a Héctor Quintanar, alumno en el taller de composición de Carlos Chávez, con amplia experiencia en el oficio de la dirección de orquesta. En su larga trayectoria, además de compositor, se le conocía como director de la OFUNAM, de la ORQUESTA SINFÓNICA DE MORELIA e invitado a dirigir muchas otras. De vez en vez visitaba en Guanajuato a la OSUG y a la OFB como director huésped. Acepta trabajar con su amigo de la infancia Salvador Rocha Diaz, priista cercano a Salinas de Gortari, y nuevo secretario de gobierno, quien lo recomienda a Carlos Medina Plascencia, gobernador interino. Antes de todo le nombra director titular de la OFB y desde allí toma el encargo de sacar adelante el proyecto de fusión de las orquestas. Carga bajo el brazo una excelente programación.

Algo que era previsible sucedió, al parecer sin que nadie de las autoridades o el maestro Quintanar pudieran evitarlo, un número importante de integrantes de la OFB iniciaron una serie de protestas en contra del proyecto. Los inconformes eran en gran parte de músicos mexicanos que formaban parte de OFB; unos molestos se fueron de la ciudad y otros, un buen número, muestran su disgusto abiertamente en las calles, en los medios y donde pudieran contra de la fusión. La capital de Guanajuato se llena de un ambiente de inconformidad que se palpa en cualquier lugar público y en los medios de comunicación. Todo se conjugó en un movimiento que terminó por hacer a un lado la música y dar lugar a la política.

Después, o a la par de los problemas y dificultades, la OSUG inicia con grandes metas, se esperan más de 110 músicos con experiencia, con ganas de tocar música nueva para Guanajuato. La mayoría, instrumentistas jóvenes, buscan retos artísticos. De eso pedían su limosna. El resultado a pesar de las protestas fue una nueva orquesta, no la prometida, pero sí de cerca de 90 elementos. De la música que se toca al ver sus programas se antoja. Quintanar, cambia muchas tradiciones de la OSUG, piensa en convertir a Guanajuato en una ciudad importante para la música sinfónica, está convencido de que 40 años de tradición orquestal han preparado al estado para un concierto semanal que se puede repetir los domingos a mediodía. La planeación quincenal relajada de conciertos cambia por una estresante planeación semanal.

Quintanar llega con el maestro Ignacio Alcocer en el puesto de subdirector e invita, o le imponen, al maestro Mario Rodríguez como director adjunto. Con el nuevo plan, los directores descansan dos semanas del podium frente a la orquesta y dirigen una. El cambio en los atrilistas es bien diferente, apechugan cambios laborables notables, los resultados artísticos que se obtienen de un programa musical casi siempre conservador a realizar, materializar en una distancia de quince días se comprimen en siete, conteniendo una jornada de un día de descanso a la semana, cinco ensayos, dobles ensayos en martes y miércoles, jueves ensayo general y concierto en Guanajuato, viernes y sábado conciertos en municipios, y termina la semana repitiendo el concierto en Guanajuato capital a las doce del día en Teatro Juárez.

A los músicos de la OSUG se les ofrece un aumento salarial que se halla lejos del sueldo que percibía la OFB. A los integrantes de la desaparecida Filarmónica se les contrata en la Universidad de Guanajuato con un descuento a su sueldo anterior con el pretexto de que ahora tienen una seguridad laboral.

La carga, la responsabilidad de la nueva y renovada orquesta recae en primer lugar en sus integrantes. Al aumento salarial que reciben los integrantes de la antigua OSUG, dizque para emparejarlos con los que vienen de la OFB, se le da el nombre de “beca”. En realidad los músicos de la filarmónica sufren un descuento. En el caso de ellos, la “beca” tiene el fin de que no lo sientan demasiado. El estímulo no era por de faul, la Universidad pone como requisito indispensable la obligación de audicionar a todos y mediante el resultado que obtiene el instrumentista se concede una de las cinco categorías que considera la “beca”. A los pocos meses al aumento salarial “beca” se le descuentan impuestos, medida que afecta la percepción total del trabajador con lo que el aumento salarial es simbólico. Causa una gran decepción entre todos, más aún entre quienes esperaban que las condiciones laborales y económicas fueran mejores que las que prevalecían en la OFB antes de la fusión.

Se dieron nuevas defecciones y deserciones, literalmente tiraron el arpa. Entre los que se quedan, algunos, guardan la ilusión de un mejor desarrollo artístico.


Imagen de portada: Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato. | Foto: Gobierno de México.

 




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Luis López




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2 Comentarios

el 18/09/2025

hvz042

el 18/09/2025

j1z9jk



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