SOMOSMASS9
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 17 de octubre de 2025
El mundo está repleto de injusticia. Una prueba reciente de ello es el otorgamiento del premio Nobel de la Paz correspondiente al presente año, el que Donald Trump sentía suyo por haber terminado, según él, con siete guerras en los primeros siete meses de su segunda gestión presidencial, lo que alimentaría su megalomanía. Pero surgió la injusticia y el reconocimiento se lo otorgaron a la señora María Corina Machado, miembro sobresaliente de la ultraderecha venezolana y ferviente solicitante de una intervención militar de Estados Unidos en su país.
El hecho de que a tres presidentes en funciones de Estados Unidos se les haya otorgado el premio Nobel de la Paz generó expectativas en el actual mandatario de ese país, al grado de creerse merecedor de ese galardón.
Los presidentes yanquis que recibieron ese premio, además del motivo por el que se les otorgó, tuvieron otros «méritos» que elevaron su «prestigio»; a saber:
Theodore Roosevelt, presidente de 1901 a 1909, galardonado en 1906, impulsor de la política del «gran garrote» e invasiones a Haití y República Dominicana, así como la ocupación de Cuba; Woodrow Wilson, esclavista y defensor del Ku Klux Klan, ejerció el cargo de 1913 a 1921, premiado en 1919, invadió México en 1914 y 1916 y durante su gestión, además de nuestro país llevó a cabo ataques contra Cuba, República Dominicana, Haití, Panamá, Honduras y Guatemala; y Barak Obama, quien ocupó la Casa Blanca de 2009 a 2017, obtuvo el premio en 2019 y entre otras «medallas» pueden citarse invasiones a Afganistán, Libia y Siria, además de urdir el golpe de Estado en Ucrania (2014), que a la postre derivó en la actual guerra entre este país y Rusia.
Como para completar el cuadro, en 1973 otorgaron el Nobel de la Paz a Henry Kissinger, secretario de Estado, artífice del Plan Cóndor y del golpe de Estado de Pinochet a Salvador Allende, de funestas consecuencias para Chile.
Con esos antecedentes, Trump, supremacista e ignorante, delincuente convicto, cómplice de Netanyahu en el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, endurecedor del genocida bloqueo contra Cuba y acosador de Venezuela, se creyó con el palmarés suficiente para hacerse acreedor al Nobel de la Paz de este año.
Pero ¡oh decepción!, se lo dieron a quien en lo que va de este siglo, con el título de «opositora», ha buscado un cambio de régimen en su país para volver a los tiempos de sumisión y entrega al imperialismo yanqui. En esa pretensión, la oligarquía venezolana ha recurrido a intentos de golpe de Estado; a desórdenes callejeros (guarimbas) que en 2014 y 2017 provocaron decenas de muertos en la población; intento de magnicidio (2018); usurpación, con el «autodesignado» presidente Juan Guaidó, quien propició el robo de patrimonio nacional venezolano; intento de fraude electoral en la elección presidencial de 2024.
En esos, y otros intentos «democratizadores» ha estado involucrada María Corina Machado, siempre solicitando ayuda e intervenciones de Estados Unidos para imponer la «democracia» que promueve del imperio del norte.
Ese currículo pesó más que el de Donald Trump, sirvió para cometer la injusticia y privar al anaranjado magnate de un trofeo que veía ya en sus vitrinas.
Ahora, lo peligroso es que en aras de hacer crecer su listado de «méritos» el presidente yanqui agudice el acoso e intente un ataque militar que cumpla con los sueños de María Corina Machado, en correspondencia con la dedicatoria que hizo a Trump por el «galardón» obtenido.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: María Corina Machado. | Foto: Wikimedia Commons.
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