SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
Para Emilio Hernández, in memoriam.
Mi amigo y mi primer maestro de periodismo
Si bien el segundo aniversario de SomosMass99 ocurrirá a plenitud la próxima semana, escribo ahora sobre ello porque agosto y en específico este día tres, coinciden también con los primeros 100 textos que he realizado para nuestro medio de comunicación vía Persiguiendo sombras.
El título que da nombre a esta columna semanal nace de una vieja canción del ya extinto grupo español Nacha Pop. La letra creada por Antonio Vega, el fallecido vocalista de la agrupación, no tiene nada que ver con los contenidos de mis letras semanales, pero la expresión me remite a un simbolismo y a una múltiple interpretación de la realidad que bien abraza y permea al periodismo.
Porque a veces creo que el periodismo es eso, una sempiterna persecución de sombras, una misión que se antoja imposible, las sombras son escurridizas, aparecen y desaparecen, van y vienen aunque por momentos tengamos la ilusión de que las hemos atrapado, de que las hemos vencido para darnos cuenta enseguida del espejismo y al mismo tiempo, de la terquedad que nos obliga a seguir adelante.
El fallecido escritor Federico Campbell escribió en el año dos mil un libro titulado Transpeninsular. En él, Campbell narraba la historia de un viejo periodista decepcionado del oficio, un hombre que lamentaba nunca haberse entregado a la aventura de su imaginación y que ahora, en su adultez, buscaba rescatar algo de sus sueños y entregarse a ellos con esa pasión suspendida durante buena parte de su vida.
Poco después de la publicación de ese libro, me encontré con Campbell en un café de la colonia Condesa de la Ciudad de México. Quería preguntarle por qué, él mismo, había dejado de lado el periodismo para dedicarse de lleno a la literatura.
Recuerdo que hablamos poco de eso, pero en Transpeninsular estaban las respuestas que yo buscaba en palabras del propio protagonista:
“Abandoné también mis colaboraciones en los diarios de provincia y logré armar una despedida de mis remotos e invisibles lectores en la que, no sin amargura, pergeñaba unos párrafos sobre la inutilidad y la miseria del periodismo… La censura era innecesaria, no venía al caso: que se publique todo lo que sea, al fin y al cabo a nadie le importa”.
Ajeno al romanticismo del oficio, Campbell lanzaba a través del viejo periodista de su novela, una verdad a todas luces demostrada: sí, el periodismo es capaz de reventar el lado oscuro de un país y sus gobernantes y políticos; pero en sociedades con una profunda inmadurez democrática, el cinismo renace con total furia, la corrupción parece tambalearse a veces para darle paso a nuevos casos nauseabundos, un personaje más corrupto que el otro, un caso de sangre cada vez más espeso que el anterior.
Y ahí está y estará el periodismo para continuar persiguiendo sombras, para seguir “trazando rayas en el agua” (Campbell).
Hay quienes tenemos alma de suicidas intelectuales. Queremos seguir bregando y fregando aunque en ello se nos vaya la vida, queremos pensar que alguna vez el periodismo habrá de alcanzar y atrapar esa sombra escurridiza para no tener que abandonar el oficio, hartos y decepcionados como seguro muchos colegas de manera entendible lo han hecho.
Gracias a SomosMass99. 2 años. 100 textos. Aquí seguiremos.
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