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Río de Janeiro / Miércoles 8 de junio de 2016
- La acción de denuncia de la ONG Río da Paz pretende llamar la atención sobre la violencia sexual que sufren las mujeres en Brasil: 420 cada 72 horas
- La protesta llega tras varias jornadas con movilizaciones por la violación colectiva a una joven en una favela de Río de Janeiro
Un total de 420 bragas fueron extendidas esta semana en Copacabana, la playa más emblemática del la ciudad brasileña de Río de Janeiro, en una protesta para representar el número de violaciones sexuales registradas cada 72 horas en Brasil.
La protesta fue organizada por Río da Paz, una organización no gubernamental que se ha caracterizado por sus llamativas manifestaciones contra las diferentes formas de violencia en Río de Janeiro, la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos de agosto próximo.
Junto a las bragas fueron expuestas también enormes reproducciones de imágenes del fotógrafo Marcio Freitas para la exposición «Nunca me callaré». Las fotografías, de dos metros de alto por dos de ancho, fueron hechas para un ensayo sobre la angustia sufrida por mujeres que son víctimas de abuso.

«Tan importante cuanto combatir el abuso contra la mujer es exigir acciones preventivas del poder público. A cada día se hace más necesaria la implementación de políticas de educación y protección», afirmó el presidente y fundador de Río de Paz, Antonio Carlos Costa, al explicar el motivo de la exposición.
Según el activista, tales políticas tienen que ser dirigidas especialmente a comunidades de baja renta, «donde se encuentra la mayor parte de las mujeres en estado de vulnerabilidad social».
La manifestación en Copacabana se produce quince días después de que numerosas personas denunciaron la circulación de un vídeo en las redes sociales en el que una adolescente de 16 años aparece desnuda y desmayada, con sus órganos genitales sangrando, mientras que el autor de la grabación comenta que fue violada por treinta personas.
La violación colectiva, que ha conmocionado a Brasil y generado numerosas protestas, ocurrió en una barriada pobre de la zona oeste de Río de Janeiro. Tres de los acusados por el crimen fueron arrestados, entre ellos, el novio de la víctima, quien quedó en libertad por falta de pruebas.
La menor dijo inicialmente haber sido violada por 33 hombres. Los investigadores creen hasta ahora que el crimen fue cometido en momentos diferentes por unos doce hombres, primero por un grupo integrado por entre siete y nueve miembros de una banda de narcotraficantes y después por otro de tres personas.
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