SOMOSMASS99
José Antonio Bueno Saucillo*
Miércoles 10 de abril de 2019
Mal ejecutado. Limitaciones técnicas evidentes, sólo pasadero. Los ejecutores cumplieron con el avieso encargo.
Pero ante todo un proyecto mal intencionado o concebido mañosamente para inducir el pensamiento hacia un objetivo de contrahechura ideológica encaminada a construir presencias a partir de mentiras, fabricando méritos y deméritos.
La realidad se vive, no se puede sólo contar, tampoco los registros históricos de ésta se pueden disfrazar; si la tendencia neoliberal que han adoptado los gobiernos de muchos países como fórmula para que sus pueblos “vivan bien”, es hacerse de una identidad cultural que ofrezca posibilidades de sacar provecho comercial vía “turismo”, ¡qué mal lo han hecho los gobiernos pri/panistas!, han omitido juicios inteligentes en la construcción histórica de sus fundamentos en los cuales descansen esas bases culturales que se están auto exigiendo para no quedar fuera del esquema de las directrices centrales del tipo de gobierno que han impuesto, tratan de cumplir a fuerza (con calzador y sin inteligencia, ni información suficiente) esos requerimientos impuestos.
Sólo una muestra fehaciente de esto es el bodrio técnico plástico, que fue realizado en Celaya Guanajuato, sobre un muro, que forma parte del denominado andador Perfecto Aranda en la zona aledaña a la Calzada Independencia en el centro de la ciudad, en donde se plasmaron en el año 2015 unas figuras, conformando una pésima composición plástica, sin equilibrio, sobre un predominio del amarillo ocre como fondo.
Entre las figuras están las de varios personajes notables de la literatura universal, incrustando, sobre ellas, en el centro, la gigantesca figura de un escritor de origen local, violando la estatura artística e intelectual de los demás componentes de dicha composición; escogieron ni más ni menos que a verdaderos titanes de la literatura como para que resaltara por encima de ellos la “enorme” figura de Herminio Martínez, de esta forma quedó Gabriel García Márquez (Premio Nobel de Literatura) empequeñecido al igual que los también muy importantes Juan Rulfo (padre del cuento mexicano) y el señor Enrique Jiménez Jaime que fue uno de los mejores cronistas que ha tenido nuestra ciudad.
Desde luego, la principal incomodidad y crítica de contenido político/social, no es con los hacedores físicos del deplorable cuadro, es justamente para con las personas que ejercen las decisiones y que además devengan un salario por ello; de alguna manera, su trabajo requiere conocimientos e inteligencia, cuestiones de que adolecen evidentemente con muestras como ésta descrita, y otras muchas, en diferentes renglones de las administraciones municipales panistas y priístas.
Definitivamente a quien correspondió aprobar el proyecto fue al Presidente Municipal en turno; al que le haya correspondido le toca la paternidad de esta desafortunada decisión, evidencia de incultura y arbitrariedad política, autoritarismo torpe.
De lógica esencial, resulta que si yo tengo la idea o el encargo de elaborar un proyecto para pintar un mural, el cual formará parte de un escenario público, tengo que decidir primero cuáles personajes conformarán el núcleo central de la obra y después determinar sus dimensiones, posiciones e indicar acciones que tengan esos personajes; todo esto, incluyendo los elementos técnicos, constituirán el mensaje que quiero transmitir al espectador. Luego entonces… la interrogante fundamental es ¿qué mensaje se trató de transmitir a los ciudadanos con dicha “obra“?
No sólo es cuestión de ignorancia y falta de inteligencia, es también, sensiblemente, mala leche que atenta contra la inteligencia y la cultura de los ciudadanos, todos.
Señores(as) gobernantes, no se trata sólo de decorar espacios de la ciudad. La ciudad no es la sala de la casa de ningún funcionario, es la casa de todos. Celaya tiene aproximadamente quinientos mil habitantes, y la conformación cultural de la ciudadanía es heterogénea. Pero lo que no se puede, por ignorancia, es someter a los ciudadanos a convivir con imágenes que mienten; la historia no se puede borrar, la obra de los pilares culturales no se puede falsear, está ahí, es testimonio público, ahí está la obra de cada quién, no se puede falsear por decreto o decisiones políticas tontas, sin fundamentos; estas decisiones no pueden ser asaltos a la razón con salvas.
La lectura política es clara, el mensaje intrínseco es patente, pero estúpido, iluso, es una mojiganga sin patas, con el sigilo de los mal intencionados.
Pero, ¿habríamos podido esperar algo más inteligente? No, definitivamente.
Otra vez la historia habla, la historia del PAN y del PRI, la historia de la complicidad, de la omisión y el grito falso, prefabricado; encaminador, cómplice y protagonista de la desgracia del pueblo.
¡Bórrenlo!, esas imágenes se pueden borrar, a la historia nunca van a poder.
No pueden desaparecer pasados de grandeza y sustituirlos por presentes de mentiras.
¡Qué vergüenza!
Que consulten a sus asesores pagados, a sus registradores de hechos contrahechos y a los académicos farsantes que permitieron la hechura de imágenes tan burdas y ofensivas.
A este paso, y con el criterio “agudísimo” de quienes nos gobiernan, algún día de estos veremos imágenes gigantescas de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón o Vicente Fox rodeado de figuras diminutas de Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez y Lázaro Cárdenas.
Poca cultura, carencia total de decencia.
¿Qué papel jugaron los regidores de cultura de ese período y del actual?
Señores gobernantes, la estupidez no es un elemento de buen gobierno, es una muestra de mediocridad insultante.

* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Fotos de portada e interiores: Colectivo Miguel Hidalgo.
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