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SOMOSMASS99

 

Jatzibe Castro*

Miércoles 2 de septiembre de 2020

 

La literatura salva

– Benito Taibo

 

Contaré cómo, poco a poco, Veka fue perdiendo ese estado de divago, de tribulación, alejada del mundo real, refugiada en sí misma, ausente de todo y consciente de nada. Aún entre brumas, con las sombras del recuerdo y el deslumbramiento del desvarío, reconocía su locura frente a la habitual sensatez. Por ello, un día, ante un instante de claridad, a las siete de una tarde de verano, cogió su libro, su monedero con un poco de dinero, tres cartas que había escrito y echó a andar.

Tomó por General Pardiñas hasta Juan Bravo, ahí dobló a la izquierda, encontró un buzón donde depositó las cartas. Siguió por Juan Bravo y antes de cruzar la calle, se dio cuenta que algo le molestaba en el dedo gordo del pie izquierdo y al creer que era una piedrita y tratar de sacudírsela, se dio cuenta que un objeto se le había enterrado; no sabía cómo había sucedido, solo lo sentía adentro, con una puntita que apenas se dejaba ver. Ni sangre ni dolor ni algún hecho que le recordara cómo había penetrado su ser, ¿sería aquel amor que no quería dejarla y se presentaba de cualquier manera? 

No podía permitir al intruso lastimar su existencia, llegó sin esperarlo, cuando parecía que su vida caminaba con sentido. Se había hecho presente aun sin su permiso y, cuando menos lo imaginó, ahí estaba, incomodando su avance. Debía actuar lo antes posible, se sentó en el borde de una ventana y lo sacó de una, como si fuera una espinilla apretó y salió, era un mineral anaranjado. Pensó entonces que aquel intruso naranja que había penetrado inesperadamente y había salido con fácil desliz, le enseñaba la manera de proceder en el futuro cercano.

El Rastro.

Otro día salió desde temprano con un amigo que, sin serlo, decidió estar con ella. Fueron a El Rastro, un lugar que existe los domingos y no los otros días, donde la gente se pasea de un lado a otro, vagando, viendo, truequeando. ¿Acaso sería como aquel amor que existió un tiempo y permitió el intercambio de inteligencias, estilos, palabras, roces , soledades y sólo partió? 

Su partida creó en ella una nueva frecuencia en la que aprendió que podía pensar en nada, estar con alguien sin percatarse de su presencia, vagar, ver y comprar unos aretes de lágrimas de coral e imaginar que varios años después los luciría lejos de ahí. Sin pensar se despidió del amigo, dándose cuenta que no podía compartir su locura con extraños, era sólo suya y, la verdad, no le disgustaba del todo. Era otra forma de estar en el mundo, era como flotar sobre el pavimento y estar, sin saber cómo, en esa vibración que te obnubila en medio de la luminosidad de la fantasía que produce el enamoramiento desconsolado por el abandono.

Compartía el piso con amigos que sí lo eran, que la entendían porque habían sido testigos de la llegada y la estancia del amor que estuvo poco, alegró mucho, pegó profundo y partió calladamente fugaz. Con ellos andaba sin sentir, reía sin reír, se iba en su pensar, regresaba sin llegar y tomaba Pacharán. Ellos no tenían reparo, la acompañaban, la comprendían, la dejaban ser con su divago y su sentir, sin preguntas, sin reclamos.

Leer era su mejor refugio. Así conoció las historias en el Macondo de los Buendía, que se convirtieron de a poco en su motivo de existir en la nueva frecuencia. Le ofrecieron el mundo que requería, en el que penetraba fácilmente por las letras que se convertían más que en palabras, en caminos que la llevaban a escenarios, objetos, amores, tristezas y locuras recreadas en su pensar. 

Como parte de su desvarío había en ella una mirada estática que ve, no mira; un ansia loca que busca sin querer encontrar; un corazón roto que siente sin sentir y esa magia de mujer que intuye sin reconocer. En ese entonces sabía, sin estar al tanto; iba, sin saber a dónde; comía sin asimilar; fumaba sin cesar. Perdida en ese mundo, no sabía cómo hacer para salir de esa zozobra que, como la piedra naranja, entró sin permiso, se instaló por capricho y molestó, aun deseando salir del tajo.

En uno de esos días de vagar sin rumbo, se percató que sus pasos le guiaban hacia el Parque del Retiro, lo cual alegró su marcha, animó su voluntad, y fue desvelando sus inquietudes, los síntomas de su demencia, las causas de su trastorno. Cuando llegó al Retiro, sintió cómo desde lejos la tranquilidad le llamaba y mientras se fue adentrando, se fue llenando de calma. Encontró un lugar donde se quedó quieta con esa mirada que ve sin ver, ese escuchar que siente el silencio y ese sentir que deja de hacerlo, para no doler más. Tranquila en ese mundo, sintió profundamente su locura, asumiendo que con el tiempo se transformaría, como la materia, sin destruirse.

El Retiro.

Pasaron muchas historias a su alrededor mientras ella seguía estática, impávida, ida y, aun así, sintiéndose un poco menos loca. Se cansó de ver lo de afuera y prefirió la compañía de aquellas cartas que algún día Rilke le escribió a Franz Kappus. Leyó un rato y al trasladar los decires del autor a su entendimiento, tuvo la certeza de que su locura daría un giro, que recuperaría su vida con su capacidad de amar enriquecida y la convicción de saberse valiente al decidir dar, sentir, afrontar y continuar.

Se sintió clara destinataria de lo que Rilke alguna vez le dijo al joven poeta: “Siempre el deseo de que usted halle en sí bastante paciencia para sufrir, bastante sencillez y candor para crecer, llegando a intimar y familiarizarse cada vez más con lo que es difícil. Y también con su soledad en medio de los otros. En cuanto a lo demás, deje que la a vida obre a su antojo. Créame: tiene razón la vida. Siempre y en cualquier caso”.

Aretes de coral.

Después de muchos años, al releer aquellas palabras, con los aretes de coral puestos, recordó los días de locura y constató cuánta verdad había en aquellas letras que llegaron en el momento preciso, permitiendo que la certeza que requería se comunicara con su locura y le mostrara el camino de forma comprensiva, con alma, decencia, ternura y firmeza.


* Jatzibe Castro es pintora y escritora.

www.Jatzibe.com.mx

Instagram: Jatzibe_castro

Fotos de portada e interiores: Jatzibe Castro.






Luis López




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20 Comentarios

el 02/09/2020

Me hizo pensar que algún día, seremos como Veka, pero, me faltarían los aretes de coral…

el 02/09/2020

Este es un texto muy esperanzador y realista, con una voz clara y fluida, excelente Jatzibe. Un abrazo, espero serio leyéndote.

el 02/09/2020

En cuanto a lo demás, deje que la vida obre a su antojo. %

el 02/09/2020

Gracias Jatzibe por sumar a mi día, con ésta excelente lectura.

el 02/09/2020

Esa locura es en realidad exquisita
Los de fuera son los que no la entienden

el 02/09/2020

Felicidades hermosa porque está padre todo lo que escribiste te felicito con todo cariño un abrazo

el 02/09/2020

Gracias por alegrarme el momento con tu narrativa.

el 02/09/2020

Me encanta leer historias que fluyen suavemente a través de las palabras y que de la forma más bella y discreta exaltan mi imaginación. Felicidades!!

el 03/09/2020

Gracias a todos por sus palabras.

el 04/09/2020

Me encantó! Es muy agradable leer estas historias, que te hacen reflexionar, gracias amiga por compartir

    el 04/09/2020

    Gracias Gaby, por tus palabras. Que vengan de mi amiga de la primaria, es especialmente significativo.

el 04/09/2020

Un abrazo Jatzibe, emergen diversos pensamientos y caminos

el 05/09/2020

Que sutil historia, me gusto mucho

el 06/09/2020

Una delicada y exquisita narrativa Jatzibe, tu talento no tiene límites. Felicidades y aplausos desde Chile

el 06/09/2020

Hola Jatzibita!! Que hermoso escribes!!! Lo haces de una manera tal que estimulas grandemente la imaginación del lector y estoy segura que dependiendo de las experiencias de cada lector es la interpretación del mensaje de tu escritura asi como la lección que tú escritura emite. Como dice Rilke el Autor que mencionas: “La vida siempre tiene razón “ y así lo creo !! Solo que como tú texto describe se requiere de un proceso para darle la razón a la vida. Lo bueno es que cuando llega el momento correcto y las personas correctas el aprendizaje es grande y maravilloso y entonces con una gran Luz la cual no habíamos experimentado antes y hasta con gozo le damos la razón a la vida.

el 06/09/2020

Muchas gracias por compartir tus textos me gusta mucho tu manera de escribir no se puede quedar uno leyéndolo a medias invitan a leerlos hasta el final. Te admiro mucho prima tan linda!! Te quiero ❤️ feliz y bendecida noche

el 06/09/2020

Gracias por tus palabras tan bonitas Esperanza. La verdad me siento muuuuuuy escribiendo y enfrentando las visisitudes de la vida que sí creo, tiene razón, solo hay que darle chance y ayudarle a que cada vez más, tenga razón para cada uno.

el 07/09/2020

No dejes de sorprendernos nunca… tu escritura, como relatas… no puedo dejar de leer…. felicidades Vite….

el 11/09/2020

Me envuelve agradablemente el relato gracias por compartirlo. Muchas felicidades Jatzibe

el 12/09/2020

Jatzibe coincido con los comentarios de Esperanza, y sólo agregó en lo que creo sería el fondo de tu relato: no existía locura, todo gira desde su propia apreciación y de ahí, todos participamos !!
Es mi apreciación y FELICIDADES a ti Jatzibe por la capacidad de imaginar, pensar, sentir y transmitir



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