SOMOSMASS99
LA COLUMNA ROTA
Frida Guerrera*
Miércoles 9 de septiembre de 2020
«Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz».
– Tom Robbins.
El mensaje que llegó a mi Messenger aquel 24 de agosto de 2020 me heló la sangre. Las imágenes mucho más. De inmediato me contacté con «mi fuente» para tratar de indagar qué había sucedido con esta pequeña de siete años. La información -que después me enteré había sido enviada a muchos medios de comunicación- curiosamente ninguno de los «grandes medios» la había publicado. Sólo un medio muy pequeño y la nota pasó desapercibida para todas y todos.
Ese día estábamos acompañando el caso de Tabi, otra pequeña de tres años que se encontraba hospitalizada en Toluca, Estado de México. Ahí no hubo necesidad de presionar mediáticamente a las autoridades, pues ya estaban atendiendo el caso. Sólo aportamos algunos datos que investigamos para dar con el paradero de la madre de la niña, y de quién la había llevado al hospital de Temascalapa, Estado de México. En ese momento me llegó el caso de la pequeña Yaz, una niña de siete años que había sido ingresada al Hospital «La Margarita» en la capital poblana, el 21 de agosto.
El 25 del mismo mes esperé para ver si algún medio de mayor circulación publicaba la historia. No sucedió, entonces lancé mi primer twit.
El caso empezó a llamar la atención de algunas personas en redes sociales. Sin embargo, el gobernador Luis Miguel Barbosa lo ignoró dos días más. Ambos casos son sumamente graves y delicados, pero el de Yaz rozó en la total omisión de las autoridades locales de velar por el interés superior de la pequeña.
Todos aquellos que accedimos a los datos que dieron las fuentes teníamos la información del padre de la pequeña Yaz. Todos creímos la versión de que su madre era quien había provocado tanto dolor a la pequeña desde enero de 2020. El caso me llevó a llamar a la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, quien de inmediato atendió mi petición. Le hice saber del caso de Yaz el día miércoles 26 de agosto. Entonces, Mayte Rivera, presidenta del Sistema DIF municipal de Puebla, recabó con su equipo toda la información que pudieron. Acordamos vernos en el palacio municipal el jueves 27 para concretar la forma en que podrían apoyarnos. Justo ese día en la «conferencia» de Barbosa, luego de que en medios se diera a conocer que ya habíamos acudido a la presidencia municipal, el gobernador dio una primera declaración: «De la niña esta, ¿cómo se llama?, Yaz». Esas fueron las palabras que utilizó para comentar que el caso ya lo estaban atendiendo la Fiscalía y el Sistema DIF Estatal, y qué bueno, pero se tardaron.
Luego nos entrevistamos con la familia de Yaz, y fue cuando nos dimos cuenta de que, tal vez, la madre de las niñas también era una víctima.
Los padres de Yaz se separaron entre junio y julio de 2019. Rafael, el padre, desde el primer momento peleó por quedarse con Yaz luego de dudar de la «fidelidad» de Alejandra Viridiana, la madre de las pequeñas. Rafael ponía en tela de juicio que Mitzi fuera su hija, por lo que se quedó en manos de su madre abrazada por su familia, abuelos y bisabuelos. Yaz no se encontraba en manos de su madre cuando fue internada la primera vez, ni la segunda, ni la tercera. El 30 de septiembre de 2019 Rafael promovió la solicitud de custodia de ambas niñas ante la jueza del IV Juzgado de lo Familiar, Griselda Méndez Ibarra, con el argumento de que Alejandra era perjudicial para las pequeñas porque practicaba cutting (autolesiones) y que era inestable.
Durante todo ese tiempo Rafael evitó cualquier acercamiento de Alejandra con su hija Yaz. Sólo en marzo de 2020 en una de las audiencias, de lejos, fue cuando la vio rapada. Al preguntarle a Rafael qué había pasado, él sólo le informó que, como lo hacía de vez en cuando en que le permitía a la niña hablar con su mamá por teléfono, que «era una bacteria o un hongo». Alejandra le creyó, jamás habría imaginado que él la podía lastimar, «la quería mucho».
¿Y Mitzi?
Antes del día del padre, en junio 2020, Rafael acudió a la casa de los abuelos de Alejandra. Le hizo saber que él había ganado la custodia de ambas niñas y que se llevaría a Mitzi con él. La pequeña vivía tranquila con su madre y jamás presentó signos de maltrato o algún ingreso al hospital. Alejandra le creyó a Rafael y le entregó a la niña.
El 29 de junio de 2020 Rafael le dijo a Alejandra que la niña había muerto «bronco aspirada», que ni se presentará en el sepelio porque la iban a detener por violencia contra las niñas y a su hermano también por violación (sic). Alejandra, temerosa, le creyó una vez más y no acudió al funeral de su pequeña hija.
El 20 de agosto Rafael llamó a Alejandra para informarle que Yaz se encontraba muy enferma y que debía acudir a casa de su mamá (abuela paterna). Así pasó, Alejandra acudió al llamado. Rafael, una vez más la hizo responsable de todo lo que pasaba con Yaz, y de lo sucedido a Mitzi. Esa noche Alejandra se quedó al cuidado de su pequeña junto a la abuela paterna, y al día siguiente le llamaron a Rafael para decirle que Yaz no respondía. El sujeto le llamó a su actual pareja, quien fue la que llevó a Yaz al hospital en su camioneta. Alejandra y su mamá tomaron un taxi, llegaron detrás de la «vecina» y desde ese momento se quedó a lado de su hija.
Las omisiones de la Fiscalía
Desde la promoción de la custodia se giró vista al procurador de Protección a Niñas, Niños y Adolescentes del Estado para que en un término de tres días manifestará lo que a su representación correspondía. Se desconoce cuál fue su respuesta, ya que en medio de la pandemia las audiencias se suspendieron. Sin embargo, es preciso señalar que las autoridades ya tenían conocimiento del caso.
En enero de 2020, el Seguro Social le notificó al Ministerio Público el ingreso de la pequeña al hospital al presentar «abuso sexual». Yaz tuvo dos ingresos más y nadie de la Fiscalía Estatal indagó qué sucedía en torno a este caso. No fue hasta agosto, luego del último ingreso de la niña al hospital, que iniciaron investigaciones.
Nos entrevistamos el jueves 27 de agosto con María Eugenia Calderón Oliman, titular de la Fiscalía Especializada de Investigación en Delitos de Violencia de Género y de la Mujer, gracias a la intervención de Claudia Rivera. Le solicitamos se hiciera una investigación a fondo y con perspectiva de género a Alejandra, ya que desde nuestra experiencia consideramos que podría ser otra víctima de Rafael. No sucedió así. Ese mismo jueves, cuando regresábamos de Puebla, se dio a conocer la detención de Rafael y Alejandra por violencia intrafamiliar y abandono de personas.
Una vez más, como sucede en este país, la intención de dar carpetazo a dos casos que no debieron suceder si las autoridades hubieran realizado lo que les correspondía desde enero de 2020. Yaz no estaría grave de salud y Mitzi no estaría muerta.
Desde la labor que como relatora del dolor realizo, hemos ayudado a la ubicación para su detención de madres que han lastimado a sus bebés y bebas. En esta ocasión no sólo acompañamos la exigencia de justicia para Yaz y Mitzi, también acompañamos la no criminalización de Alejandra. Esperamos que esta mujer tenga una defensa acorde a su situación psicológica y emocional.
Una mujer abogada fue la primera que se acercó a la familia para «ayudar a Alejandra». La licenciada pretendía cobrar cien mil pesos por acompañar el caso, además de que en la audiencia de vinculación del 2 de septiembre de 2020 hizo declarar a Alejandra conociendo su situación emocional, lo que enterró a la joven madre. Luego de ello renunció al cargo. Ese mismo día el defensor público Marco Antonio de la Luz salió, luego de doce horas de audiencia, a gritarle a la madre y abuela de Alejandra, haciéndoles saber que la madre había sido vinculada a proceso y que lo único que les quedaba era acudir al Ministerio Público para que les dieran a conocer a cuánto ascendía la reparación del daño que tendrían que pagar, y que ya no había más que hacer con ella. Además, les dijo que la custodia de la niña quedaría en manos de la abuela paterna «porque fue la única que hizo algo por ella» (sic).
No, Alejandra no lastimó a sus hijas. La Fiscalía es cien por ciento responsable de lo que le pasó a las niñas al omitir dar atención al caso. No, Barbosa no se habría pronunciado por el lamentable caso de no haber sido porque la información se volvió mediática, igual que la Fiscalía tampoco habría tomado cartas en el asunto.
Hoy hay una niña en el Hospital del Niño Poblano (donde fue trasladada) luchando por su vida, otra «muerta» y una madre en la cárcel junto a su agresor. Una Fiscalía de Género acéfala, un gobernador pretendiendo parecer bueno cuando es el principal responsable de la tragedia que hoy embarga a esta familia.
No metemos las manos al fuego por nadie, mucho menos por una posible agresora. Sin embargo, en este caso no creemos que Alejandra sea culpable. Desde Frida Guerrera y Voces de la Ausencia seguiremos cerca de ella y su familia, pero el gobierno de Puebla aún tiene mucho que responder por su omisión y negligencia.
Y los medios de comunicación (algunos), sí, aquellos que publicaron esas dolorosas imágenes, revictimizando a Yaz, tienen mucho que aprender respecto a empatía y respeto para dejar de ser amarillistas y ser la extensión del grito de justicia, con respeto, ética y responsabilidad.
Los periodistas sólo buscamos garantizar veracidad de lo que escribimos ante quienes nos leen; de la información que dignamente recabamos todos los días.
¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
Facebook: FridaGuerrera Guerrera
Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia
La foto de portada se publica con autorización de la familia.
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