SOMOSMASS99
Víctor Corona*
Querida Nancy Wein

Querida Nancy Wein
sé
-perfectamente-
que te valgo mil vergas
mil vergas por decir algo
también sé que en tu vida
habrás dedicado 5 minutos
-si acaso-
pensando en mí.
No tendría por qué ser diferente
son las reglas de este juego
de todos los juegos
atracción y de repulsión
dicen
y yo lo sabía
-desde un principio-.
Me decían mis compas
no te muestres muy interesado
haz ver que tienes más opciones
contente
no lo digas todo
ponte erguido
vístete bien
mejora tu acento
me decían
querida Nancy Wein.
Y yo me miraba en el espejo y probaba
las camisas
una camiseta
o mejor un jersey
a lo gashupín
era sólo una entrevista de trabajo
yo lo sé
-querida Nancy-
no era nada personal
miles de vatos y morras desfilan
con sus curriculums
acumulando méritos absurdos
medallitas pendejas del esfuerzo
para ganar el lugar
para estar en el sitio buscado.
Musha mierda había pasado
mierda que no repito
por respeto a la raza que lea esto
si hay alguien que lo lea
los nervios estaban de punta
me había preparado
lo di todo
frente a mi ordenador
las 8 de la noshe en Barcelona
Las 11 en California
dos gringas
-una de ellas eras tú-
querida Nancy Wein
y un gringo
me hicieron preguntas que yo respondí
serio
emocionado
comprometido
pasaron los minutos y me fui a casa
en el tren
de noche
con frío
con un saco de pana marrón que no uso nunca
me tomé dos Modelo especial
oyendo al conejo malo.
Pasaron los días y las noshes y pensé mucho en ti
analicé cada letra del escueto mail en el que me decías
«¡te diremos algo pronto!»
cada signo.
¿Por qué escribió una exclamación?
¿por qué no me dijo que no?
Busqué información sobre ti
Nancy Wein
Encontré fotos tuyas con una sonrisa bien grande
sabes de cuales
esas perfectas
esas de seguridad
vi fotos de tu casa
de tu patio
verde
de tu vato
guapo
de tu perro
grande.
Descubrí que formas parte del movimiento Black Lives Matter
Que apoyas a Barry Sanders
¿se llama Barry ese gringo, no ?
Y la raza me preguntaba
¿ya sabes algo de Orange College?
Y yo enseñaba el mail
como tonto
como un perfecto imbécil.
Las esquinas se iban poniendo oscuras
y la gente me empezaba a decir
más vale que lo vayas olvidando
más vale que lo dejes ir
y yo me aferré
porque lo había puesto todo
sabes
como esa pinshi mezcla de expectativas
que todos los loqueros te dicen que no hagas
pues yo eso hice
Orange College.
Tú, querida Nancy Wein
te volviste una promesa
las cosas podían venir mejor
yo me fui consolando
como siempre
con los recuerdos de las emociones
resignando
aprendiendo a que no podía ser para mí
que no hay finales inesperados
en los que
-de repente-
el zarra termine ganando.
No recibí ningún mensaje durante meses
llegó enero
frío
febrero
aún más frío
y tuve que entrarle a los putazos de siempre
a dar mis clases como si fueran venganza
a alzar la voz desde los márgenes
a saber que mi voz podía ser estridente
pero que no era ni rebelde ni nada
era mi lugar
el papel que me tocaba jugar en todo este teatro.
A veces cuando volvía a mi cuarto
después de haber pasado el día con mis niños
y llovía y yo seguía enfundado en mis shorts largos
de eterno adolescente
pensaba en ti Nancy Wein
pensaba en ti y una sonrisa
me brotaba
así
casi como las tuyas
de pronto.
Pero aguanté vara y no te escribí
aguanté vara y no te llamé
preparé todas esas clases
corregí todos esos trabajos
me comí mi orgullo una y otra vez
participé en otros concursos
-concursos-
para ser profesor
-profesor de universidad-
para tener mi lugar
y volví a pensar
que estaría cerca
verga
me las curo
pero me duele
duele bien hondo
tan hondo
que ya no sé ni por qué duele.
Llegó marzo
me había fabricado la ilusión de un viaje
cayó esta pandemia
que se veía con petulancia
-de lejos-
pero luego se nos amontonaron los cadáveres
y todo quedó encerrado bajo llave
todo fue igual
o casi igual
pero sin ver el sol.
Un día lavaba los platos y recibí un mail tuyo
querida Nancy Wein
diciendo
obviamente
que habían elegido una persona
que yo era amazing
-maravilloso-
bien shilo pues
que gracias por el buen momento
muchas gracias
me agüité
me bravié
tuve ganas de estrellar el vaso que tenia en las manos
de hacer aracles de esos de despesho
pero pensé en ti
Nancy Wein
y en las diez mil vergas que te debe importar
todo esto
y acabé de lavar los platos.
Los meses han pasado
Nancy Wein
y yo soy un aferrado
aún busco mails tuyos
en la bandeja de entrada
pero no hay nada
no hay noticias.
Hace poco cumplí 40
parece cura
y también
en estos días está por cumplirse un año
cuando en medio de los cardones
y shoyas
pensé
acompañado del olor más shilo del mundo
que las cosas tendrían que ir mejor
un golpe de timón
diría el Berni
curándoselas de nosotros mismos.
Pero ya no espero
Nancy Wein
ojalá que tus luchas y convicciones
vayan por buen camino
que seas una buena y fructífera académica
de los Estados Unidos
de la Antropología Lingüística
que se preocupa por las minorías.
Hoy vi al Shilo
mi vecino de enfrente
acaba de salir de la cárcel
8 años
robó una pollería
bajé la mirada porque el Shilo siempre me pregunta
que cómo estoy
que cómo me ha ido
estoy cansado de contar historias tristes
piteras
bajé la cabeza pero el Shilo me reconoció y me dijo
perro, están bien vergas tus tatuajes
y me sonrió
y le faltaban dientes
es el cristal de Punta Banda
pero sabes qué
Nancy Wein
me di cuenta
en un relámpago
que tú y el Shilo
tienen la misma sonrisa.
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente se dedica a la investigación.
Foto de interiores: Kal Visuals (@kalvisuals) / Unsplash.
Foto de portada (ilustrativa): Michael Dam (@michaeldam) / Unsplash.
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