SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 28 de septiembre de 2020
Adelante con nuestra labor, aun cuando el viento no sople a favor,
aun cuando la realidad nos golpee la cara,
aun cuando la ingratitud escupa nuestra buena intención,
nosotros, los que intentamos llevar tantita esperanza entre tanto horror,
tenemos que salir adelante, levantarnos día a día e intentar pintar este mundo de mejor color…
Adelante, se vale respirar hondo ante los sinsabores, tomar impulso y de nuevo,
sonreír y abrir el corazón, de par en par,
para dar esperanza y amor de la manera más bonita y generosa
que conocemos, a través del arte…
Un abrazo grande, no está sola…
– Pitor Chi
La semana pasada se celebró el Día Internacional por la Paz.
Y se llenaron mis días de revoloteos artísticos: poetas, escritores, cantores, pintores, escultores, miradores, escuchadores, todos nos vimos y re-vimos en videos y fotos.
Porque son días que nos dan en nuestro mero mole.
Uno porque, sí, le vamos a la Paz, somos sus fanses. Y dos, porque el pretexto es ideal para enseñar, compartir y presumir -yo- lo que hacemos.
Y claro, si de por mí, soy del culto Tristero pues imagina cómo me puse. Que si lo que hago no sirve, no por su calidad -yo la diva, es otro de mis cultos- porque todos nos estamos degollando unos a otros, la sangre física y emocional llenando mares, que si la paz, el concepto, no es más que una utopía, que si quiero ser utopista, que si mejor quiero ser realista, que sí puedo, sí quiero, que si mejor ni puedo ni quiero: bueno, mi cerebro parecía Av. Mixcoac con Av. Insurgentes, mucho coche y poco tránsito.
Y no te iba a servir en la comida corrida de los lunes más que un poema.
El cual va de todas maneras, pero esta vez no será más que el primer plato, luego te daré miel y postre y chiles en nogada y taquitos de papas y lo que se antoje.
Tons, va lo amargoso primero.
Por tanto resistir
Por tanto resistir
Acaban doliendo hasta las manos
Por tanto resistir
Y seguir siempre luchando, peleando
Arrancando la vida
Termina uno con ganas de huir
Con ganas de desdoblarse
Así, facilito…
Con ganas de vivir de otra manera
Y de dejarle la parte de la batalla al otro
Con ganas de refugiarse en un rincón, de preferencia que sea obscuro, donde nadie nos pueda alcanzar nunca. Acurrucarse y cerrar los ojos. No oír ya nada, nunca.
Termina uno por no poder ceder jamás y por sentirse como de concreto, atrapado en una posición que no sabe uno como abandonar
Por tanto resistir
Se pierde hasta el sueño y el por qué…
Los músculos duelen, los ojos queman y ya no sabe uno ni para quién
Resistir
Es una fuerza
Una debilidad
Una costumbre

Y sí, una vez tragada la agria entrada, yo me quedé sin apetito.
Pero como soy re-buena onda – yo y el culto a mi generosidad- te comparto lo demás, lo sabroso, nutritivo y enriquecedor.
Porque me topé con una publicación de Pitor Chi, un hombre que no conozco. Y porque lo que leí me llegó directo al corazón, que no a las tripas, están llenas de tierra petrificada -yo y mi culto a lo indigerible.
Y cito:
Existió un tiempo que creímos que la rebelión armada era el mejor camino para hacer del mundo un sitio mejor…
Después, desencantados, pensamos que la revolución política era el camino. Tristes y decepcionados, nos dimos cuenta que no.
Hoy estamos convencidos que, a través del arte y la solidaridad comunitaria, aún hay esperanza…
Y aquí seguimos de pie, en rebeldía…
¿Sí o no se te quita el amargor que te metí hace rato?
Recordé mis tiempos de adolescente, en los que cantar a todo pulmón algo de la Trova Cubana era mi actividad política y luego mis tiempos de marchista ya madurita, en los que caminaba con el puño en alto, sintiendo que con eso, cambiaba al mundo. Mis tiempos de “Me pongo de pie en el peri con mi pancarta” y creo que sí, que algo logré.
Recordé mi entusiasmo al producir un disco para ayudar a las familias de los de Ayotzinapa.
La manera de darnos la mano cuando los temblores, oleadas y cielos irrumpen en nuestras vidas.
Cuando vamos por los pueblos descubriendo la cultura que nos enseñaron a ignorar.
Cuando pinto los rostros de los desparecidos o escribo de tal o cuál político o de tal o cuál sentimiento.

Recordé lo que dijo mi querido editor al proponerme tener una columna en SomoMass99: “Estoy convencido de que a través de la cultura podemos cambiar las cosas”. Y luego: “Nos llamamos así porque dicen que se necesitan 100 personas para lograr un cambio. ¿Pues qué crees?, somos más de 99”.
Y así, volví a bucear en las aguas de Yo y mi culto al idealismo.
Claro que el primer plato me sigue pesando en el estómago y claro que no pude quedarme allí. Además de que bucear me causa pánico.
Tons, pensé, mucho, bueno le gané al crucero infame de Insurgentes y Mixcoac, moví mis piedras, moví mis incertidumbres, me quedé sí, con el dolor, con el cansancio y la tentación de dejarme ir. Decidí ser cómo soy, no intentar ser más, no intentar esconderme.
Y en frágil equilibrio, decidí, por chingocientísima vez en mi vida, seguir adelante.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Fotos de interiores:
(1) Pitor Chi.
(2) Gwenn-Aëlle Folange Téry.
Imagen de portada: Ángeles desaparecidos. | Autora: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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