SOMOSMASS9
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 2 de noviembre de 2020
Mañana, al alba, a la hora en que blanquea la campiña,
partiré. ¿Ves?, sé que me esperas.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo permanecer lejos de ti más tiempo.
Caminaré con los ojos fijos en mis pensamientos,
Sin ver nada de fuera, sin oír ningún ruido,
Solo, desconocido, con la espalda encorvada, con las manos cruzadas,
Triste, y el día para mí será como la noche.
No miraré ni el oro de la tarde que cae,
Ni las velas a lo lejos que descienden hacia Harfleur,
Y, cuando llegue, pondré sobre tu tumba
Un ramillete de acebo verde y de brezo en flor.
Víctor Hugo a su hija Leopoldina
Murió
Palabra tan sencilla, tan dura y definitiva
Esta vez los que han muerto son los hijos
Y suena el viento entre las ramas, afirmando que los hijos muertos nunca están solos
Cuando pasas cerca de ella, dormidita en su urna, y le sonríes, sabe que no la descuidas. Te oye murmurar “M’hijita, te quiero” y te sonríe también.
Cuando recuerdas su silueta tan menudita, su cabello recién crecido, su andar en las barras del gimnasio, ella te siente y de alguna forma luce otra vez los moños que le ponías.
No está sola.
O cuando le sonríes a su foto, la de cuando él hablaba con el sol, ¿recuerdas? Te oye decirle lo hermoso que era, siente tu mirada y te sonríe también. Flota alrededor de ti su risa, el calor tuyo y suyo se entremezclan.
Padre y madre, abuelos, lo acompañan, le dan la mano, velan por él. No está solo.
Duérmase mi niño, duérmaseme ya.
Sí, en cada trago de soledad, él entiende tu sentir. Sabe que tu apoyo siempre fue incondicional, que odiaste su bastón pero admiraste en secreto y de viva voz su determinación. Supo pedir tu ayuda al final y tú se la supiste dar. Hoy y ayer, contigo a su lado, sigue su andar.
Y no nada más contigo, padre, madre, hermanos, mirada clavada en su mirada, de papel, pero viva en los recuerdos, a su lado siguen. No está solo.
Fue formidable mi caminar contigo sobre la tierra, y algún día será en el cielo.
Te ama, papá
Para Luis Eduardo Mendoza Estrada
Se fueron los dos, lo sé. Y luego hasta su padre los alcanzó.
Podría parecer que te quedaste sola, pero en tu mirada, en tus palabras, están ellos. A veces, miras una foto en la que están contigo y sí, te enojas: “¿Por qué se fueron todos?”, les lanzas. Y en cada bocanada de añoranza, ellos entienden tu sentir. Y estás con ellos, ni abandonados ni olvidados, no están solos.
Te cortan y soy yo quien sangra
Alejandro Sanz
Las fotos se opacan, los recuerdos se desdibujan. Queda el olor de su cabecita, única en el mundo para ti, quedan sus primeros pasos, su primera rabieta.
Queda ese día en el que te rompió los lentes, sin querer y aquel en el que sí, lo hizo a propósito. Queda la sensación de su mano en la tuya, o de su apoyo en tu hombro.
Las lágrimas siguen corriendo, si es que logras llorar, son amargas, eso no cambia, no curan, no cambian la realidad de lo que pasó.
Los amigos acompañan, torpemente a veces, insisten para que dejes la urna en otro lado, para que dejes de beber, de fumar, de lamentar. Quisieran esconder su felicidad. Tú mismo cuando comes o conversas, te sientes a veces culpable. Cuando otro hijo reclama tu atención, sientes que a su memoria fallas.
Aunque de alguna manera sigues, no sabes cómo, pero sigues.
Y entonces el viento, el de las ramas ¿recuerdas?, la voz de la vida te recuerdan cómo sonreír, como entusiasmarte. Cómo acompañar al que murió.
Los hijos muertos nunca están solos, estás tú.
Cuando se muere la carne
El alma busca su sitio
Adentro de una amapola
O dentro de un pajarito
Violeta Parra
https://www.youtube.com/watch?v=YLSalg1NizQ Hijo, tú jamás morirás
https://www.youtube.com/watch?v=S0UbnddMIoY Capitán Tapón
https://www.youtube.com/watch?v=vhHXsOPW_1A Rin del Ángelito
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Foto de portada: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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