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Día de Muertas: porque no murieron, las asesinaron

Diálogo País / Slider Inicio / Top News / 02/11/2020

SOMOSMASS99

 

LA COLUMNA ROTA

Frida Guerrera*

Lunes 2 de noviembre de 2020

 

No, no queremos que sea tradición.

– Voces de la Ausencia

 

El 25 de noviembre de 2017, Voces de la Ausencia, familias víctimas de feminicidio y desaparición de mujeres y niñas, marcharon por primera vez. Sin embargo, al siguiente año, en 2018, una agencia de publicidad me buscó para hacernos extensiva una inquietud que había nacido de una de las integrantes de esa agencia. Luego de que se diera cuenta de la magnitud del tema del feminicidio, cuando revisando la prensa se enteró que una joven mujer había sido asesinada muy cerca de donde ella se encontraba, decidió hacer algo para contribuir a detener está pandemia. Fue entonces que lo externó en su trabajo y desde su trinchera iniciaron con una propuesta, #DíaDeMuertas #3N

Grey nos buscó y consulté con las familias que acompaño en #VocesDeLaAusencia para saber si deseaban abrazar está propuesta. La respuesta de las familias fue: vamos. 

Desde 2019 dicha agencia se apartó de la iniciativa, externándonos que no quería dañar más nuestra intención de visibilizar el Día de Muertas, no porque busquemos que sea una tradición sino precisamente porque no se murieron, las asesinaron. Desde entonces la agencia de publicidad Grey ya no participa, ya no está, como si pertenecer a una agencia de publicidad y siendo mujer te negara toda posibilidad de hacer algo para que el feminicidio en este país se detenga, para que la justicia llegue a miles de familias víctimas de feminicidio.

Desde el 3 de noviembre de 2018 marchan porque el feminicidio no debe ser una tradición. No buscan eso, buscan que se instauré como el #DíaDeMuertas porque no se murieron.

Es tradicional en los altares que se ponen desde el 28 de octubre que las fotos de los familiares que han muerto por enfermedad, o de viejitos, o en accidentes, se coloquen junto con sus platillos favoritos. Ponemos sus fotos y nos regocijamos porque vendrán a comer y a convivir con nosotros; “festejamos el Día de Muertos”. Y tristemente también son colocadas las fotos de las mujeres y niñas que fueron asesinadas. Y precisamente por eso queremos sacarlas de esos altares, porque fueron asesinadas, no se murieron por una enfermedad, accidente o de viejitas. Las familias de estas mujeres no gozan, como hace la mayoría. Las familias están pensando en sus hijas, madres exterminadas, porque ellas pasan desapercibidas, siguen siendo invisibles ante la alegría de los muertos que vienen, porque quienes nos tachan de querer hacerlo una tradición se olvidan que las familias tienen eternos altares, dónde lloran todos los días; se olvidan que  van mínimo una o dos veces a la semana al panteón a buscarlas, a platicarles que sus asesinos no han sido detenidos o que ya fue detenido y sentenciado; se sientan en sus tumbas esperando escuchar en medio de ese silencio sus voces, y el único que responde es el mutismo de la ausencia. Entonces regresan a sus casas deseando encontrarlas ahí con una sonrisa y que les digan que era una broma o un mal sueño, que ya regresaron. Y hoy en medio de la pandemia, no pueden ni siquiera hacerlo, los panteones están cerrados desde abril del 2020.

Estás familias ansían todos los días ser abrazadas por ellas, y muchas veces sólo les queda el deseo de soñarlas. Quienes nos demeritan también olvidan que estos días son de depresión eterna, que mientras otros les bailan a los muertos en general, ellas están viviendo una tortura porque no tienen nada que festejar, ni siquiera disfrutan instalar el tradicional altar porque saben que ellas no vendrán y además les hace recordar la forma en la que fueron descuartizadas, quemadas, apuñaladas, baleadas, exterminadas por el hecho de ser mujeres y que ninguna lo merecía, ni lo buscó.

Respetamos las marchas que se hacen en torno a estos días para recordar a las mujeres asesinadas, tan es así que la marcha de catrinas que se lleva a cabo cada año jamás la hemos demeritado, ni ninguna otra. Durante las marchas que las Voces de la Ausencia han realizado, jamás se hecho una pinta, ni roto un vidrio. Marchan juntos, hombres y mujeres, padres, madres, hermanos, hermanas, los pequeños y pequeñas que se han quedo en medio de una orfandad muchas veces no comprendida, porque no son feministas, son familias que no pidieron estar ahí.

Este 2020, por primera vez, no saldrán a marchar como desde hace tres años lo venían haciendo. Además, durante todo el año han estado buscando justicia para cada una de las familias que se unen a esta extensa familia.

Desde que inició la pandemia algunos familiares se han enfermado, afortunadamente no perdimos a ninguno. Sin embargo, no queremos arriesgar a ningún otro miembro de las voces.

Cuando una mujer o niña es asesinada la familia completa lo es, el corazón se lo arrancan y en su lugar se enquista el dolor, el eterno llanto que a veces no se ve, el grito eterno de Justicia. Se rompe la pareja; los hijos, si los hay, se sienten olvidados; los nietos, sí, los huérfanos y huérfanas son a los que todos los días les hacen levantarse de la cama para continuar porque algunas de ellas les dejaron ese pedacito de amor. Pese a todo esto, las lágrimas brotan cuando las recuerdan, cuando algo les hace pensar en ellas, o los medios de comunicación muestran las formas en que sus cuerpos fueron encontrados. La mayoría de ellas miran al cielo buscándolas convertidas en una nube que les muestra un ángel, o las ven ahí en un colibrí o una mariposa. Entonces la sonrisa se dibuja por un instante tan efímero como esa nube, como el colibrí o la mariposa que no son eternos, pero que les dan destellos de felicidad.

Este 3 de noviembre de 2020 volverán a gritar, volverán a suplicar que quienes las miren con extrañeza entiendan que les asesinaron a sus madres, hijas, hermanas, tías, amigas. Hoy, con ese video, desde casa, desde esos eternos altares que no sólo instalan estos días, ellas viven con esa veladora eterna que jamás debe estar apagada. Sus fotografías, flores, agua y a veces su música mantienen viva la esperanza de dormir para volver a verlas.

Mucha gente me pregunta en mis redes sociales: “Frida, ¿cómo te ayudó? El tema es que no me ayudan a mí, ayudarían a decenas de familias. Tengo un poco más de 100 mil seguidores entre Twitter, mi muro personal y las páginas de Facebook Todas Duelen, FridaGuerrera Villalvazo y Voces de La Ausencia, Verdad, Justicia y Reparación.

Hoy sabemos que poca gente se va a solidarizar con estás familias, y tal vez sean inadvertidas para los medios, la sociedad y las autoridades. Otras tantas seguirán juzgándonos porque nos decimos “asesinadas”. #DíaDeMuertas representa el dolor, la indignación, el sufrimiento de todos los días; representa a decenas, centenares de familias rotas, desechas, invisibles; constituye los eternos altares que se instalan en las casas de estas familias en luto perpetuo.

No pretendemos más que seguir haciendo conciencia, exigir justicia por todas, porque las 11 mil 200 vidas arrancadas desde enero 2016 a la fecha, que fueron arrebatadas, aniquiladas, destrozadas; 11 mil familias hoy no tienen nada que celebrar. Porque sus hijas, madres, hermanas, sobrinas, tías, no merecían ser exterminadas, mucho menos de la forma en que se las quitaron.

Por eso gritan que #ELFEMINICIDIONOSEAUNATRADICIÓN, #JUSTICIAVERDADREPARACIÓN. #PORQUENOMURIERONLASASESINARON #FEMINICIDIOEMERGENCIANACIONAL. Hasta que #NIUNAMÁS sea una realidad más que un hashtag.


¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.

* Comunicadora libre, bloguera mexicana.

@FridaGuerrera

Facebook: FridaGuerrera Guerrera

[email protected]

Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia

La foto de interiores se publica con autorización de Alejandra.

Imágenes de portada: Frida Guerrera / Voces de la Ausencia.






Luis López




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