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Nadie atrás, nadie afuera

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Agustín Ramírez Agundis*

Miércoles 11 de noviembre de 2020

 

No le encuentran. Le buscan y le escarban, pero nada más no dan con algo que les sirva como soporte. Los grupos conservadores se manifiestan totalmente opuestos a las acciones de la 4T, sólo que no dan muestras de tener argumentos válidos para sostener su posición. Las consecuencias son obvias: critican, protestan, reclaman, atacan sin ton ni son, pero sus acciones poco eco tienen entre la gente.

Los conservadores han venido denunciando que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador perjudica intencionalmente a ese sector de la población al que le denominan clase media. Veamos algunos de los señalamientos publicados por los medios impresos a lo largo de la actual administración:

“El propósito final es adelgazar la clase media y ampliar la base de los pobres y marginados, y, desde allí, buscar que el proyecto político de López Obrador se mantenga en el tiempo”. Alejo Sánchez Cano, Clase Media en Riesgo, El Financiero, 09-04-2020.

“[El mandatario mexicano] cumple en lo económico con la primera tarea del avance al socialismo, que es adelgazar a la clase media, propiciando el deterioro de sus soportes históricos: pequeños y medianos negocios, escuelas privadas”. Rubén Cortés, Comunismo, López-Dóriga Digital, 31-08-2020.

“Nada cuesta imaginar el siguiente escenario: La recesión económica del 2020 arrasa empleos formales, negocios viables, adelgaza a la clase media, hace pasar la línea de la pobreza, hacia abajo, a 10 o 12 millones de personas. La economía se encoge, se contrae la inversión privada. Millones de mexicanos quedan a la intemperie, sin empleos”. Héctor Aguilar Camín, Utopía de la república pobrista/3, Milenio, 20-05-2020.

“La preocupación del sector empresarial y la queja constante de una clase media que se encoge a pasos agigantados, subyace en que el noble origen del plan de austeridad y venta de activos se ha pervertido para satisfacer un proyecto electoral en beneficio del partido en el gobierno”. Manuel Narváez, Deténganlos, se llevan nuestro dinero, Diario de Chihuahua, 20-06-2019.

Interesado por conocer cuál es el sector de la población al que le denominan clase media realicé una búsqueda en la red. Lo primero que encontré es que el término es bastante vago, no existe una definición precisa y aceptada por todos, es decir, diversos organismos e investigadores parten de criterios que ellos mismos establecen. Algunos toman en consideración únicamente el ingreso de las familias, otros sólo el gasto, unos más tanto el ingreso como el gasto.

El INEGI ha elaborado una metodología que aplicó en el año 2000 y en el 2010 con base en los datos obtenidos a través de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH). La metodología tomó en cuenta 16 indicadores cualitativos y el gasto per cápita de las familias. A partir de estas variables desarrolló un modelo para clasificar a los hogares en siete estratos. 

Los indicadores seleccionados son: cuartos en la vivienda, televisores en el hogar, cantidad de computadoras, gasto en carne de res o puerco, carne de pollo, alimentos y bebidas fuera del hogar, servicios del hogar, cuidados personales, educación, cultura y recreación, servicios de conservación de la vivienda, regalos, luz y agua, telefonía e internet, tenencia, tarjetas de crédito y adquisición de activos.

Una vez estratificada la población en función de esos indicadores, se tomaron en consideración otras  variables, como la propiedad de la vivienda, el acceso al mercado de trabajo formal, la jerarquía ocupacional  y el nivel de instrucción para separar los siete estratos, urbanos y rurales, en clases sociales. Así, los estratos urbanos 1 y 2 junto con los estratos rurales 1, 2, 3 y 4 conforman la clase baja, los estratos urbanos 3, 4, 5 y 6 aunados a los estratos rurales 5, 6 y 7 componen la clase media y sólo el estrato urbano 7 constituye la clase alta. 

Aplicando esa metodología, los resultados del análisis en el 2010 concluyeron que el 1.71% de la población mexicana estaba en la clase alta, el 39.16 en la clase media y el 59.13 en la clase baja.

De acuerdo a la manera como fue concebido el estudio del INEGI, clase social baja no es sinónimo de pobreza. “No necesariamente todos los miembros de clase baja son pobres en el sentido de que caigan debajo de un umbral normativo de ingresos y de acceso a bienes y servicios públicos […] la pobreza más que constituir una clase social en sí misma es una condición que puede presentarse con mayor probabilidad para un segmento […] de la población del país. Eventos catastróficos al interior del hogar como la pérdida súbita del principal proveedor o la presencia de una enfermedad o accidente grave entre sus integrantes pueden ser factores decisivos para que ese segmento incurra en pobreza, lo mismo que un episodio de hiperinflación o una recesión económica profunda […] la condición de pobreza fluctúa más que la pertenencia a una clase social propiamente dicha. Así pues la clase baja, lo mismo que la clase media, resulta un segmento heterogéneo pero estable en el que se presentan distintas situaciones de previsión frente a la adversidad, de cercanía a los mecanismos de protección del Estado y de pertenencia a redes de solidaridad grupal”[1].

En resumen, todo un vericueto para dividir a la población mexicana en clases sociales con base en la concepción y la ideología capitalista que a toda costa pretende ocultar o, al menos, maquillar el origen de la profunda e intensa desigualdad que el sistema socioeconómico genera de manera espontánea.

Precisamente antier se presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición aplicada en 2019. Éstos indican que el 29% de los mexicanos sufren hambre y hay días que se quedan sin comer, 45% de la población está obligado a dedicar dinero para gastos médicos por no contar con la atención médica pública, 17% de los niños entre uno y cuatro años muestran intoxicación por plomo, 46% de las mujeres entre 12 y 19 años han estado embarazadas y el 75% de los adultos viven con sobrepeso y obesidad.

El propósito “Por el bien de todos, primero los pobres” que desde hace mucho tiempo ha venido expresando López Obrador les ocasiona a los conservadores rabia y desesperación. Les es imposible comprender por qué el presidente de México está empeñado en atender las necesidades de ese casi 60% de la población mexicana que ellos mismos estimaron se encuentra en la clase social baja.

Cualquiera con voluntad y un mínimo de sesos comprenderá que el vocablo “primero” no es lo mismo que “únicamente”. En ese sentido, el propósito de la 4T está sintetizado, como parte del  Plan Nacional de Desarrollo, en la frase No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie afuera, que se desdobla en el siguiente párrafo: “Propugnamos un modelo de desarrollo respetuoso de los habitantes y del hábitat, equitativo, orientado a subsanar y no a agudizar las desigualdades, defensor de la diversidad cultural y del ambiente natural, sensible a las modalidades y singularidades económicas regionales y locales y consciente de las necesidades de los habitantes futuros del país, a quienes no podemos heredar un territorio en ruinas”[2].


[1] Rodrigo Negrete y Ana Miriam Romo, Cuantificando la clase media en México: un ejercicio, INEGI, septiembre de 2014.

[2] Gobierno de México, Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, 30 de abril de 2019.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo, de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Foto de portada: Jan Baborák (@janbaborak) / Unsplash.






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