SOMOSMASS99
Víctor Corona*
Look inside of my soul and you can find gold and maybe get rich
Look inside of your soul and you can find out it never exist
I can feel the changes
I can feel a new life, I always knew life can be dangerous
I can say that I like a challenge and you tell me it’s painless
You don’t know what pain is
How can I paint this picture?
When the color blind is hangin’ with you?
Fell on my face and awoke with a scar
Bitch, Don’t Kill My Vibe
– Kendrick Lamar, 2012
(Mira dentro de mi alma y podrás encontrar oro y tal vez hacerte rico
Mira dentro de tu alma y podrás descubrir que nunca existió
Puedo sentir los cambios
Puedo sentir una nueva vida, siempre supe que la vida puede ser peligrosa
Puedo decir que me gusta un desafío y tú decirme que es indoloro
No sabes qué es el dolor
¿Cómo puedo pintar esta imagen?
¿Cuándo el daltónico está contigo?
Cayó en mi cara y desperté con una cicatriz
Perra, no mates mi vibra.
– Kendrick Lamar, 2012)
Pierrot

Lo recuerdo como si fuera hoy
-hay recuerdos que parecen quedarse fijos en el tiempo-
bien clavados en esa memoria
selectiva
autodestructiva
había acabado el doctorado
sentía que la iba a romper
-tu trabajo está bien shilo–
-es auténtico-
-es bravo-
No usaban esas palabras
usaban ese lenguaje verguero de los académicos
ese
que parece como si estuvieran hechos a mano.
Yo me crecía
a escondidas
mirándome en el reflejo de los cristales
sin decir nada pero recordando
–pinshi memoria-
mi jefa preocupada porque solo le quedaban 20 pesos
mi padre empeñando el viejo mosquetón en la tienda de Don Villa
mis carnales y yo durmiendo en un cuarto sin ventanas
la madre del Berni pagándome la inscripción a la uni
Nora regalándome unas latas de atún y de sardina
la Mariloca llevándome café por las mañanas
esas mañanas desérticas mojadas por la brisa
leyendo juntos esas páginas de Rayuela
como si nos fuéramos a amar toda la vida.
Mi jefe decía lentamente
-bien temprano-
como si fuera un insulto
una sucia vanidad
un capricho ajeno para nosotros
con ese asco de la resaca las mañanas
-literatura-
-literatura-.
Pero yo me sentía como el vato ese de Coetzee
-así-
envuelto en un traje de llamas
atravesando toda las miserias
volando a ras de mar
pelícano plateado
pupilas dilatadas
de jaipo
encantado
cubierto por una pinshi capa protectora
una capa bien shila
como hecha a mashetazos de palabras entrelazadas.
Lo recuerdo como si fuera hoy
cuando me miraba en el reflejo
diciendo
-es todo morro-
-te la rifaste-
pensando
ahora solo me falta romperla.
El barrio ya estaba lejos
y hasta hablaba un pinshi idioma
-que pocos años antes ni sabía que existía-
y decían
qué bien que se ha integrado.
Me pasearon por algunos programas de radio y televisión
-hasta me hicieron reportajes-
de esos que hacen los antropólogos
que muestran las contradicciones del buen salvaje
yo agradecido
por supuesto
contento
esperando mi momento
para romperla.
Empecé a dar clases
-obvio-
yo estaba tan cabrón, los estudiantes dijeron
-este vato es diferente-
-este vato está super cura-
No usaban esas palabras
sino esas que usan los jóvenes de aquí
que suenan como a broma
como doblaje raro.
Yo seguía creciéndome
ya la estoy rompiendo
-pensaba-
con un ímpetu extraño
con esa capa shila hecha a mashetazos de palabras entrelazadas.
Pero las cosas no iban tan bien
yo solo miraba lo que quería ver
-vato zarra-
solo pensaba en lo que para mí era importante
iba desdeñando códigos importantes
lenguajes secretos de una universidad endogámica
Una noche una profesora me dijo
ets un romantic
això és dolent?
sempre s’acaben penjant.
Acabé ese curso bien crecido
como esos profes de las pelis
de pelis cursis
esas que cuentan que un morro humilde lo consiguió
cambiar al mundo
y que todos quieren
que todos sonríen
pensé
ya la estoy rompiendo.
Lo recuerdo como si fuera hoy
-hay recuerdos que parecen quedarse fijos en el tiempo-
bien clavados en esa memoria
selectiva
autodestructiva
no me renovaron el contrato
todos me decían que pronto encontraría algo
no encontré nada.
Mi hijo nació
y apenas tuve tiempo para darme cuenta
un shingo de pastillas me hacían estar despierto
y otro shingo me hacían estar dormido.
Me dijo una funcionaria del INEM
tu curriculum es difícil
deberías de cambiar de profesión
-por supuesto que sí-
levantó su mirada
que también entreveía también un shingo de pastillas
buscamos personas para recoger residuos nucleares
casi dije que sí pero pensé
mi capa no está hecha para eso.
La situación era dura para muchas personas
-y como la memoria es selectiva-
no recuerdo cómo soportamos el madrazo
yo seguía esa idea de que tenía que romperla
que mi trabajo estaba bien shilo
que era auténtico
que era bravo
y me fui en busca de eso
dejando mi casa
dejando a mis hijos.
Y estuve en todas partes
di clases de todo y para todos
volví al barrio
y me fui a otros barrios
me adapté a todo
conocí a un shingo de raza
me decían
-tu trabajo está bien shilo–
en francés
en inglés
y yo igual
cuando me miraba en el espejo
me crecía pensando
igual
en esas mañanas desérticas mojadas por la brisa.
Y me gustaba tanto que me dijeran esas cosas
que me convertí en el payaso ese Pierrot
ese que es el más triste
que hace reír a todos
pero que solo desea colgarse
en una media luna falsa
de tramoya de teatro de tercera.
Y la memoria es cabrona
porque a estas horas de la noche
las pastillas se confunden y no saben
si hacerte dormir o despertar
y acarrean toda la muerte
todo el desamor
toda la renuncia
pero en el reflejo del espejo ya no está el vato que la iba romper
se quedó hecho añicos
pedacitos de memoria ensangrentados
que en la noche brillan
rojos
resplandecientes
como palabras entrelazadas a mashetazos.
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente es profesor-investigador por la Universidad de París VIII-Vincennes-Saint Denis.
Foto de interiores: Sage Friedman (@sagefriedman) / Unsplash.
Foto de portada: Nigel Tadyanehondo (@nxvision) / Unsplash.
Comparte en Facebook
Twittéalo








