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Sunak lleva el apoyo británico a Israel a un nuevo extremo

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SOMOSMASS99

 

David Cronin / Declassified UK

Martes 17 de octubre de 2023

 



Gran Bretaña tiene una larga e innoble historia de apoyo a Israel y a su ideología estatal, el sionismo. Sin embargo, nunca antes un primer ministro británico había dado a Israel tanta carta blanca para cometer cualquier crimen que deseara.



 

Rishi Sunak ha dado la plena aprobación británica al arrasamiento de Gaza.

A última hora del 7 de octubre, el primer ministro tuiteó: «Estamos inequívocamente con Israel». Sunak había expresado su «total solidaridad» a Benjamin Netanyahu, agregó el tuit.

Como Netanyahu había prometido una «gran venganza» tras la ofensiva liderada por Hamás esa mañana, no había lugar a dudas sobre la señal que Sunak estaba enviando.

En pocas palabras, Sunak llevó la política exterior británica a un nuevo extremo.

La «poderosa venganza» de Israel se perfila como el bombardeo más destructivo de su historia contra Gaza y sus 2,3 millones de habitantes.

Una «poderosa venganza» avalada por el número 10 de Downing Street.

Hay una larga historia de apoyo del Reino Unido a las guerras de Israel.

«Un verdadero acto de guerra»

A través de la Declaración Balfour de 1917, Gran Bretaña patrocinó el proyecto de colonización sionista. Gran Bretaña, que gobernó Palestina desde la década de 1920 hasta la de 1940, dio una serie de pasos concretos hacia la realización de los objetivos del proyecto. Al hacerlo, Gran Bretaña allanó el camino para la Nakba, la expulsión masiva de palestinos.

Sin embargo, desde que Israel se estableció formalmente en 1948, la relación de Gran Bretaña con ese estado ha implicado una serie de giros.

En 1956, Gran Bretaña y Francia utilizaron a Israel para hacer su trabajo sucio.

En una reunión secreta en Sèvres, un suburbio parisino, durante octubre de ese año, se urdió un plan para atacar a Egipto por su nacionalización de la Compañía del Canal de Suez (una empresa anglo-francesa y un actor clave en el transporte marítimo internacional).

«El ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña abogó por que Israel cometiera ‘un verdadero acto de guerra'»

Moshe Dayan, el jefe militar israelí que participó en esas discusiones, reveló posteriormente que el plan puesto sobre la mesa allí se presentó como una iniciativa británica. Selwyn Lloyd, entonces secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, abogó por que Israel cometiera «un verdadero acto de guerra», escribió Dayan en sus memorias.

El ataque israelí a Egipto –y las artimañas de Gran Bretaña y Francia– provocaron una airada respuesta de Estados Unidos. Como potencia mundial dominante, no podía tolerar la idea de que Gran Bretaña actuara sin su autorización.

Bajo la presión de Estados Unidos, se decretó un alto el fuego más tarde en 1956, aunque no antes de horrores como algunas masacres en Gaza.

El fiasco de Suez puso a Gran Bretaña en su lugar. Fue de vital importancia para hacer que Gran Bretaña se comportara como un socio menor de la superpotencia estadounidense.

Israel bombardea Gaza. | Foto: Democracy Now!

Los amigos laboristas de Israel

A pesar de haber sido reprendido por sus negocios turbios, Gran Bretaña siguió proporcionando una valiosa ayuda a Israel. Harold Wilson era un gran admirador del sionismo. Eso se puede ver en su libro El Carro de Israel.

El gobierno que Wilson encabezó en la década de 1960 se mostró complaciente con las solicitudes israelíes de armas. Entre 1965 y 1967 se entregaron a Israel cientos de Centuriones, carros de combate de fabricación británica.

En junio de 1967, Israel utilizó esos tanques en su invasión de territorios árabes.

Se ha documentado que los comandantes militares israelíes fueron «guapos» al elogiar el tanque. El tanque «aparentemente hizo mucho más de lo que se esperaba de él», según un memorando redactado por la embajada británica en Tel Aviv.

La guerra de junio de 1967 fue el comienzo de una ocupación militar de Cisjordania (incluida Jerusalén Este), Gaza y los Altos del Golán que persiste hasta el día de hoy.

Las numerosas declaraciones británicas que se han emitido posteriormente contra la ocupación –y, en particular, contra la construcción de asentamientos– deben ser vistas con escepticismo. La verdad es que la ocupación fue posible gracias a las armas británicas y que la élite política británica estaba satisfecha con ese hecho.

Un documento británico clave, aunque poco conocido, sobre Israel data de mayo de 1968. Escrito por Michael Stewart, entonces ministro de Asuntos Exteriores, afirmaba que «la supervivencia de Israel como Estado independiente es un aspecto fundamental de nuestra política en Oriente Medio».

Sin embargo, el documento indicaba que Gran Bretaña también deseaba cultivar relaciones sólidas con los países árabes. Por esa razón, recomendó a Gran Bretaña que mantuviera un «equilibrio aproximado de fuerza militar» entre Israel y sus vecinos.

1973 y 1982

Tal pensamiento explica cómo Gran Bretaña respondió a la guerra de octubre de 1973 entre Israel y varios estados árabes, encabezados por Egipto.

En esa ocasión, Gran Bretaña detuvo el suministro de armas tanto a Israel como a varios de sus enemigos árabes.

Incluso se impidió que los aviones estadounidenses que llevaban armas a Israel aterrizaran en las bases militares británicas. La medida era necesaria, se le dijo a Washington, ya que Gran Bretaña no deseaba antagonizar a los proveedores de petróleo árabes de los que se había vuelto dependiente.

Los israelíes «han estado compartiendo con nosotros su última experiencia de batalla»

Margaret Thatcher era la primera ministra de Gran Bretaña, y libraba su propia guerra para retener las Islas Malvinas, cuando Israel invadió el Líbano en 1982.

Sus pensamientos sobre la invasión se pueden encontrar en una carta a Ronald Reagan, entonces presidente de los Estados Unidos. Sostuvo que había «una necesidad urgente de una política equilibrada» y que «el apoyo ilimitado a Israel solo puede conducir a una creciente polarización y desesperación en el mundo árabe».

Si no ilimitada, Gran Bretaña había dado a Israel un apoyo significativo antes de la invasión. Más de 100 soldados israelíes recibieron entrenamiento en Gran Bretaña entre 1981 y 1982.

Un memorándum de julio de 1982 del Ministerio de Defensa británico confirmó que los israelíes «han estado compartiendo con nosotros su última experiencia de batalla».

Ese afán por aprender de las tácticas israelíes estaba en contradicción con las declaraciones públicas. Thatcher denunció las masacres en Sabra y Chatila, campos de refugiados palestinos en la zona de Beirut, como un «acto de pura barbarie».

Las masacres fueron llevadas a cabo por los aliados libaneses de Israel, la Falange, y con ayuda israelí. La reacción de Thatcher –sincera o no– es, por lo tanto, probablemente la denuncia más fuerte de Israel o de un representante israelí por parte de un primer ministro británico.

Apoyo obligatorio

Tony Blair, a quien Thatcher miraba con gran afecto, nunca se atrevió a dirigir un mensaje similar hacia Israel.

En cambio, Blair apoyó con entusiasmo la guerra de Israel contra el Líbano en 2006. Reflexionando sobre esa guerra en sus memorias, Blair afirmó que los soldados de Israel estaban involucrados en una lucha épica entre «modernidad y atavismo».

«Blair apoyó con entusiasmo la guerra de Israel contra el Líbano en 2006»

Cabe recordar que Blair se encontró con el rechazo de sus colegas de partido por su apoyo a la agresión israelí. Blair incluso se quejó de que «sufrió» (su palabra) por su postura, que «probablemente me hizo más daño que cualquier otra cosa desde Irak».

Es poco probable que Rishi Sunak sufra por su abrazo a Israel. Aplaudir a Israel se considera obligatorio en 2023 para los líderes de los dos principales partidos británicos.

Hay pocas esperanzas de que la élite política británica dé un giro de 180 grados y empiece a tomarse en serio los derechos de los palestinos. El cambio solo puede llegar a través de la movilización masiva de la gente común en Gran Bretaña o en cualquier otro lugar.


* David Cronin es editor asociado de The Electronic Intifada, un sitio web centrado en Palestina. Su último libro es Balfour’s Shadow: A Century of British Support of Zionism and Israel (La sombra de Balfour: un siglo de apoyo británico al sionismo e Israel).

 

Imagen de portada: El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, marzo de 2023. | Foto: Declassified UK.






Luis López




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