SOMOSMASS99
Jatzibe Castro*
Miércoles 18 de octubre de 2023
Inmersión
Asistes a una exposición que se llama “Superficies inestables”.[1] Con la referencia de los promocionales, supones que será interesante. Los colores y las formas te granjearon y ahí estás, ante dos puertas de madera abiertas que, aunque no ves, te dan la bienvenida. Sabes que te introducirás en una nueva experiencia y te propones dejar fluir tu materialidad y tu consciencia.
Ante tu vista, que por instinto baja hacia el piso, aparece un escenario de doble dimensión, atrayente sí, también desconcertante. Abajo, donde posarás tu pie al dar el paso, hay vidrio transparente dividido por juntas negras y delgadas y debajo del vidrio un espacio de poco más de un metro, que ocupa toda la habitación de la exposición, conformado por lo que parecen ruinas de una vieja hacienda o convento, con piedras incrustadas en cemento con desniveles, escalones, pasillos, lo que parece fue un acueducto y una fuente estilo colonial, entre otras cosas. Esa área atrae tu humanidad y al intentar aproximarte, incluso con cautela, te da la sensación de vacío, sabes que tus pisadas estarán limitadas por el suelo de cristal, sin embargo, eso no alivia la sensación de que, si andas, te caerás sin remedio.
A la vez que combates el temor, en el plano que se presenta frente a tu mirada viendo de frente, percibes luces de colores que se encienden y disuelven en cámara lenta e iluminan y oscurecen obra plástica con figuras geométricas y líneas infinitas que parecen moverse como efecto de los reflejos luminosos. Las luces también alumbran y apagan las ruinas del subterráneo, y esa luminosidad intermitente que te jala y detiene, va generando la confianza que necesitas para seguir adelante. No obstante, tu ser se debate entre dar pasos, mirar, dejarte sentir y tener miedo.
Lo primero, tienes miedo, inseguridad a cada paso, el vacío te jala al grado de sentir que se te corta la respiración y, sin embargo, caminas con la precaución de un felino al acecho, aun cuando sabes que no hay peligro, que el vidrio te protege de caer. Lo segundo, sigues caminando con cautela, te dejas guiar por la sensación que te provoca la inmersión y la incertidumbre que te llama, mas, al encontrarte en medio del espacio no sabes qué hacer. Tercero: miras, observas, aprecias la obra plástica y sus formas que aparecen y desaparecen ante tu vista, te das cuenta de lo engañoso de lo aparente, sabes que el movimiento es falso, que las imágenes están fijas, al igual que el suelo de cristal y las ruinas subyacentes. Cuarto: juntándolo todo te das permiso de sentir, y cuando distingues que un dejo de ansiedad va creciendo dentro de ti, decides salir. Ya afuera respiras profundo, te liberas y recorres en forma de recuerdos inmediatos lo que pasó ahí dentro.
No entiendes todo lo que provocó la doble dimensión, la intermitencia lumínica, las imágenes y hasta los sonidos que hasta que recuerdas haces conscientes. Eran voces sobre la sensación de encierro, de quienes estando presos descubrieron el valor intrínseco de la libertad. Libertad que les coartaron a partir de su decisión de delinquir, lo que muestra que su encierro se debió al ejercicio de su voluntad, sin importar el motivo.
Fueron momentos en que sentiste la inestabilidad en el estar y la libertad de atreverte y, aun así, sentir temor ante la posibilidad de equivocarte y titubear ante lo que te rodea a cada paso que das. No es cosa fácil aventurarse, reconocer las sensaciones que provoca el entorno, apreciar ante ellas lo que agrada y lo que no, lo que harás con ellas, los siguientes pasos. En este caso, reconoces las sensaciones que te provocó haberte dejado atrapar, recapacitas, las dejas pasear por tu cuerpo y por tu mente, las asimilas, te armas de valor y deseas y decides volver a entrar.
La segunda vez, cuando ya sabes lo que enfrentas, la cosa es bien, pero bien distinta. El dar paso hacia lo conocido, aunque reciente, es diferente, y ante la certeza puedes disfrutar con amplitud la aventura, tu abertura y te congratulas de haberte atrevido.
Nota:
[1] Superficies Inestables, es la nueva experiencia inmersiva del artista venezolano, Damián Suárez en alianza con Lutron, una marca líder en control de iluminación. www.cdmxsecreta.com/superficies-inestables-claustro-de-sor-juana/
* Jatzibe Castro es pintora y escritora.
Twitter: JatzibeCM
Instagram: Jatzibe_Castro
Imagen de interiores: Experiencia inmersiva «Superficies inestables». | Foto: Alfonso De Béjar / Claustro de Sor Juana, Ciudad de México.
Imagen de portada: Experiencia inmersiva “Superficies inestables”. | Foto: Claustro de Sor Juana, Ciudad de México. | Intervención: Jatzibe Castro.

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