SOMOSMASS99
Luis Genaro Molina Álvarez* / SomosMass99
Miércoles 21 de mayo de 2025
El mundo se encuentra en una transición histórica donde varios procesos generales definen el rumbo que tomará la humanidad en el siglo XXI. Enumeramos algunos de los más relevantes, el primero es la transición de la actividad económica desde el eje del Atlántico hacia el eje asiático. El segundo se incluye en esta transición y es la disputa por la hegemonía de Estados Unidos en contra de China. El tercero tiene que ver con el fin de la globalización neoliberal donde el “libre mercado, la no intervención y el predominio de las transnacionales” delinearon el rumbo de la actividad económica. El cuarto se refiere a los cambios en el sistema de alianzas y bloques económicos entre países, donde cobra fuerza el Sur Global (BRICS+ principalmente) mientras que el G7 tiende a la fragmentación y la insignificancia. En quinto lugar, la guerra europea entre Ucrania y Rusia, aunque para ser honestos debe definirse como la guerra de Occidente contra Rusia, entendiendo que las fuerzas de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y otros participan directamente en contra del gigante euroasiático. En sexto lugar, debemos considerar la revolución científico-tecnológica con epicentro en China, basada en vehículos eléctricos, paneles solares, semiconductores, inteligencia artificial, trenes de alta velocidad, robots, industria aeroespacial y vehículos aéreos no tripulados, entre otros. Por último, la emergencia de un nuevo paradigma de desarrollo y cooperación internacional, donde el bienestar social compartido y la fractura de las relaciones de dependencia y subordinación hacia los antiguos centros imperiales son vitales para el avance de los pueblos.
Estos procesos marcan el cambio histórico del capitalismo del siglo XXI, sin que las antiguas fuerzas económicas, políticas, institucionales, sociales y culturales puedan contenerlos. El imperialismo hegemónico se muestra incapacitado ante la simultaneidad y evolución de procesos resultantes de la irresoluble crisis multidimensional que pospusieron durante décadas. Así como la pandemia del Covid-19 mostró sus limitantes e incapacidades para gestionar y resolver la crisis mundial, los efectos negativos acumulados como la miseria y desigualdad; la crisis y devastación medioambiental, el parasitismo, la especulación y financiarización; el monopolio y la nula innovación; o la deuda y la desdolarización, entre otros, mostrarán que sólo pueden solucionarse mediante profundos cambios en los cimientos capitalistas, imperialistas y fascistas de Occidente.
Pero lo más alarmante para ellos es que las soluciones están en marcha y a la vista de la humanidad. En 2021, China acabó con la pobreza extrema (más de 800 millones de chinos salieron de la pobreza en 40 años) (Ferrer.2022:25). Durante el primer trimestre de 2025 las emisiones de dióxido de carbono de China empezaron a reducirse debido a sus enormes inversiones en energías renovables, permitiéndole duplicar las capacidades eólicas y solares del resto del mundo. Además, se llevó a cabo el proyecto de reforestación más grande a nivel mundial, un muro verde de más de 4,500 kilómetros. En 2025 China lidera la venta de vehículos eléctricos (más de 11 millones y casi la mitad del total mundial) y en las vías férreas de alta velocidad, más de 45,000 de los 71,000 mil kilómetros mundiales (Wikipedia.2025), la alternativa de electromovilidad frente al calentamiento planetario y la permanente posposición de Occidente, pues las petroleras y automotrices de motor a combustión se aferran a sus ganancias monopólicas. Por último, desde 2024 China avanza en la producción de energía nuclear a partir del torio empleando la sal fundida como refrigerante; ello permitirá producir mayor energía, más segura, con menores costes y consecuencias medioambientales, lo que sin duda atenta en contra de los monopolios nucleares estadounidenses, japoneses, coreanos y europeos (General Electric-Hitachi; Westinghouse Electric Company, KEPCO E&C, SKODA JS).
La narrativa de Occidente intenta deformar y ocultar los avances económicos y científico-tecnológicos. Una nueva generación de medios de producción está en marcha, serán la base de un nuevo ciclo de expansión económica, y ya no se encuentran bajo control y monopolio occidental, por el contrario, y esto es quizás lo más alarmante para Occidente. El Partido Comunista tiene decisión dentro de las empresas estatales estratégicas (más de 2/3 del total) y participación e influencia en la mayoría de las privadas. El Estado lleva a cabo una planificación económica de largo plazo que supera de lejos “las bondades del libre mercado y la no intervención”. Frente a ello, se intentan establecer ideas como: “Los chinos están robando a las empresas occidentales sus conocimientos, los chinos violan los derechos humanos y tienen campos de reeducación, el gobierno es una autocracia, los chinos endeudan a los países y se quedan con sus recursos», etcétera, etcétera, etcétera. Más allá de los elementos de prueba que se puedan aportar para sostener estas afirmaciones, lo cierto es que tenemos una abundante literatura histórica y evidencia estadística contemporánea de lo que ha significado para los pueblos del mundo el imperialismo, el colonialismo y el fascismo, todos ellos ligados ineludiblemente al desarrollo y enriquecimiento de Occidente. Utilizaron las revoluciones industriales y los medios de producción (destrucción) para someter, explotar y saquear todos los continentes. Esa es una verdad histórica que nadie puede negar. Pero cuando nos dicen que los chinos quieren hacer lo mismo que ellos le hicieron al mundo, es como cuando el ladrón grita agarren al ladrón. En verdad, no hay región en el mundo que no haya padecido y contribuido al desarrollo de Occidente.
Tan sólo “Estados Unidos lanzó 251 intervenciones militares desde 1991 y 469 desde 1798” (Norton.2022). Gran Bretaña reconoce 83 intervenciones a nivel mundial desde 1945 (Curtis.2023), aunque si contabilizamos los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, la cuenta asciende a 116 (Wikipedia.2025). Francia ha participado en al menos 130 operaciones en el extranjero desde 1963 (Ministère des armées.2025), aunque posterior a la Segunda Guerra Mundial y antes del 63 deberíamos de agregar Indochina, Argelia, Túnez, Camerún y Sahara Occidental. Si incluyéramos al resto de Occidente (Alemania, Italia, Japón y Canadá), la lista sería interminable, pero ya podemos darnos una idea del “maravilloso” mundo que ayudaron a “construir” en su propio beneficio. Todo esto es producto del capitalismo imperialista y su bastardo fascista, que se turnan la dirección dependiendo del momento histórico, el ciclo económico o el entorno geográfico.
Por su parte, la diplomacia china habla de una comunidad global de futuro compartido, el bienestar común de la humanidad: “La modernización china es la modernización de la prosperidad común para una enorme población, el avance material y cultural-ético coordinado, la armonía entre la humanidad y la naturaleza y el desarrollo pacífico” (Consejo de Estado, RPCh. 2023). Algo de esto se expresa en los proyectos e inversiones llevadas a cabo por la Iniciativa de la Franja y la Ruta, anunciada en 2013 por el presidente Xi Jinping, que impulsa activamente el crecimiento y desarrollo económicos mediante las inversiones y construcción de infraestructura en comunicaciones y transportes, el impulso comercial y el intercambio político-cultural. Desde su inicio y hasta 2024 la inversión total en más de 140 países ha superado los 1,071 millones de millones, pero si se contabiliza la información desde 2005, el monto asciende a los 2,500 millones de millones (AEI.2025). Es pertinente destacar que los criterios de esta inversión están lejos de la condicionalidad y transferencia de activos, tan recurrentes en Occidente.
Y mientras China se encarga de construir puertos, carreteras, ferrocarriles, plantas de energía y redes de telecomunicación, la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional creada por el gobierno estadounidense en 2022 tiene como objetivo explicito contrarrestar la Iniciativa de la Franja y la Ruta, según la Ley de Mejor Utilización de Inversiones que Conducen al Desarrollo (BUILD en inglés). Un elemento de su política exterior es: “Proporcionar a los países una alternativa sólida a las inversiones dirigidas por el Estado por parte de los gobiernos autoritarios y los competidores estratégicos [de los Estados Unidos] utilizando las mejores prácticas con respecto a la transparencia y las salvaguardias ambientales y sociales, y que tienen en cuenta la sostenibilidad de la deuda de los países socios” (Congreso.gov.2025). Esta es una muestra de la desesperación de Estados Unidos, ya que el objetivo explicito es frenar al “enemigo”, además de que sus “aportes” al crecimiento y desarrollo siguen siendo pírricos en relación al enorme potencial industrial y constructor chino. Y queda la duda si se podrá sostener la inversión externa en un país que tiene más de 36.8 millones de millones de deuda (122% de su PIB), y si agregamos la deuda de las empresas, los ciudadanos y los estados la cifra se elevaría a 103 millones de millones (341% de su PIB). A esto se agregan los déficits gemelos (fiscal y comercial), donde el Estado gasta más de lo que ingresa por Impuestos (Trump intenta recaudar más con aranceles) y mejorar la balanza comercial mediante la reducción de las importaciones y el aumento de las exportaciones (reindustrializando Estados Unidos), pero está lejos de lograr los resultados deseados. Este esquema de deudas se ha sostenido desde los años setenta del siglo XX gracias al superávit en la cuenta de capital y al uso del dólar como moneda de reserva y comercio internacional, pero tiene los días contados debido a los cambios económicos y geopolíticos en curso.
La estrategia de Estados Unidos para posponer y revertir la pérdida en su hegemonía se ha desplazado hacia el ámbito militar, tratando de evitar la consolidación del triángulo asiático conformado por China, Rusia e Irán. Un espacio geográfico irrigado por las inversiones de la Franja y la Ruta (China a Europa) y por el Corredor Internacional Norte-Sur (India a Rusia), además de la firma de numerosos acuerdos estratégicos entre estos tres países. El expansionismo de la OTAN hacia las fronteras rusas y el golpe de Estado en Ucrania en 2014, allanaron el camino para un gobierno fascista que aceleró la agresión contra la población de origen ruso en Ucrania. El resultado fue la Operación Militar Especial de Rusia en 2022. Esto concretaba los planes de Occidente, ya que según sus cálculos la guerra permitiría debilitar uno de los ejes, generaría condiciones para el colapso y aislaría a los otros socios. La guerra aún no concluye, pero ya se puede hablar de una derrota de Occidente; su esfuerzo colectivo para inyectar armamento no ha frenado al complejo industrial militar ruso y la población ucraniana ha sido sacrificada con la esperanza de desangrar a Rusia. Las sanciones no frenaron a la economía rusa que en este contexto rebasó a las economías alemana y japonesa (PIB por Paridad del Poder Adquisitivo; Wikipedia.2025 y CIA.2025), posicionándose en el cuarto lugar después de China, Estados Unidos e India. El “aislamiento internacional” no se concretó, como quedó de manifiesto en el 80º Aniversario de la Gran Guerra Patria. Por el contrario, ha consolidado su poder económico, político y militar, y un sistema de alianzas internacionales que reforzarán el multipolarismo expresado por el BRICS+.
Esto abrió una fisura entre las élites occidentales. De un lado, las atlantistas promotoras de la globalización se aferran a la idea de derrotar a Rusia y posteriormente avanzar sobre Irán y China. Del otro lado, las continentalistas que pugnan por la intervención estatal y el proteccionismo económico para reindustrializarse. Son estas últimas las que intentan modificar el rumbo de la estrategia, negociando con Rusia un alto a la guerra y reorientar los recursos occidentales en contra de China (Geopolitical Economic Report.2025), pero se topan con resistencias en Europa y Oriente Medio, donde Israel continúa desestabilizando la región por su ambición territorial generando uno de los mayores genocidios registrados en la historia de la humanidad en contra del pueblo palestino, amenazando y provocando a los iranís, apropiándose del territorio sirio y bombardeando al pueblo yemení. No está claro que el gobierno de Trump continuará apoyando incondicionalmente al criminal y genocida Netanyahu; más bien la preocupación central es cómo frenar y alcanzar a los chinos.
Aún no está claro hacia dónde se inclinará la balanza, pero el tiempo juega en contra de Occidente, pues los cambios geoeconómicos, geopolíticos y científicos tecnológicos apuntan a una transición histórica que se puede retrasar, mas no cambiar. América Latina y México se encuentran dentro del proceso de reestructuración capitalista estadounidense lanzado por Trump, por lo que los lazos de dependencia y subordinación serán reforzados para acrecentar los flujos de ganancias hacia aquel país, al tiempo que se busca expulsar a China de la región.
Referencias:
[1] http://www.economia.unam.mx/vigenciayretos/vigenciayretos5.pdf
[3] https://ecologicalprocesses.springeropen.com/articles/10.1186/s13717-023-00455-8
[5] https://worldpopulationreview.com/country-rankings/high-speed-rail-by-country
[9] https://www.declassifieduk.org/the-uks-83-military-interventions-around-the-world-since-1945/
[10] https://www.cheminsdememoire.gouv.fr/en/history-overseas-operations-french-armed-forces-1963
[12] https://www.aei.org/china-global-investment-tracker/
[13] https://www.congress.gov/crs-product/R47006
[14]https://www.dfc.gov/sites/default/files/media/documents/DFC_AnnualReport_2024_v6.pdf
[15] https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_GDP_(PPP)
[16] https://www.cia.gov/the-world-factbook/field/real-gdp-purchasing-power-parity/country-comparison/
[17] https://www.youtube.com/watch?v=KRJIymzuRGU
* Luis Genaro Molina Álvarez es Licenciado en Economía, Maestro y Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor de Economía Política y Hegemonía Mundial y Capitalismo Contemporáneo en la Facultad de Economía de la UNAM.
Imagen de portada: Cubadebate.
Comparte en Facebook
Twittéalo








