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La OSUG y la Orquesta Filarmónica del Bajío

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SOMOSMASS99

 

Iván Arellano Naranjo

Jueves 7 de agosto de 2025

 

Escribo mi carta para decirles

que esto es lo que pasa: estamos enfermos

del tiempo, del aire mismo,

de la pesadumbre que respiramos,

de la soledad que se nos impone.

– Los demonios y los días (1956) | Rubén Bonifaz Nuño.

 

Llega a Guanajuato Capital la Orquesta Filarmónica del Bajío, como un reflejo de lo que ha sido la fundación de las orquestas en México a partir de los años setenta. Al referir nuestra dirección hacia los funcionarios del siglo pasado no podemos escapar, nos vemos rodeados de autoritarismo puro, machismo, imposición y conducta patriarcal. El dedo del patriarca señala y todos lo siguen puntualmente, en orden, sin necesidad de ponerse de acuerdo.

Pero claro que hay sus diferencias. Enrique Bátiz Campbell no tiene los antecedentes de director de coros y director de orquesta como Sergio Cárdenas. Es un buen pianista estudiado en Julliard que en algún lugar tiene la fortuna de conocer a Carlos Hank González, que, a su vez, tiene como padrino a Isidro Fabela. Hank González de profesor de primaria en Santiago Tianguistengo, Estado de México, de la nada se convierte en un referente dentro del PRI y en millonario. “La moral es un árbol que de moras”, “un político pobre es un pobre político”, “quien no transa no avanza”, grandes aportaciones históricas del período del  profesor dentro de la  política nacional.

Hay dos orquestas que vale pena mencionar. José Sandoval, es poco conocido. Sirve señalar que el maestro, pianista al igual que Bátiz, fundó la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil del Instituto Nacional de Protección a la Infancia con la anuencia, protección y amadrinado de doña Esther Zuno de Echeverría en 1975. Una Orquesta que apenas logró cerca de cuatro años de vida. Detrás del proyecto, de la idea, se ha mencionado a Eduardo Mata, quien no logró encontrar eco, apoyo que sí otorga a Sandoval un proyecto que no estamos seguros que haya nacido con él. Mata, si fuera así, no pensaba crear una Orquesta Infantil y Juvenil para ser su director. Era muy cercano a José Antonio Abreu, el creador en 1975  del Sistema de Orquestas Venezolanas, un proyecto muy ambicioso dirigido principalmente a los niños y niñas de escasos recursos, que hasta la fecha todavía da resultados.

Casi seguro que por ahí iba dirigido el interés de Eduardo Mata. Hasta su muerte que fue muy prematura, era invitado frecuente de la Orquesta Venezolana Simón Bolívar, uno de los resultados del trabajo del maestro José Abreu. En México, se inicia una serie de movimientos a partir de la llegada de José López Portillo a la presidencia. La señora Carmen Romano de López Portillo adquiere un papel de primer orden en el ambiente de la cultura. La señora era aficionada al piano, instrumento que estudiaba en el Conservatorio Nacional de Música. Ahí su maestro fue Fernando Lozano, quien era un muy joven pianista que desde años atrás se acercó a la dirección orquestal.

A partir de 1970 aparece en la programación de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes dirigiendo ópera. El impulso decisivo lo recibe de Carmen Romano, para variar, esposa de otro presidente. La intención, se dice, en un principio era nombrarlo director de Sinfónica Nacional, orquesta que tenía fama de ser exigente, selectiva, con su director, desde que rechazaron de forma muy clara y tajante  a Carlos Chávez. La mejor decisión que tuvieron desde arriba, para no chocar de frente con los músicos de la Sinfónica Nacional, fue la de “armarle una nueva orquesta”: la flamante y nuevecita Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Para ello, contó con todo el presupuesto. Y con mucha suerte.

Thatcher, Reagan. Gorbachov no habían llegado. Pero ya se anunciaban más libertad, menos normas, menos leyes para los señores del dinero, no tanta protección para el sector laboral, menos poder a los sindicatos. Y de Carter, que hubiera podido servir de contrapeso, muchos pedían su salida. Los artistas quedan en la indefensión, entre ellos los músicos. Cundió el desempleo en todas las áreas. La “Dama de Hierro” y sus políticas liberales contemplan como se mostraba tarjeta roja a las manifestaciones del arte y la cultura, y lo que hacen en el mejor de los escenarios es dejarlos que se rasquen con sus propias uñas.

La señora Thatcher, cuando fue a la primaria tuvo clases de piano, literatura y poesía. No obstante carecía de sensibilidad. Los músicos se contaron entre los perjudicados, buscaron otros  espacios, excelentes instrumentistas europeos y estadounidenses estaban disponibles. Lozano, lo mismo que Bátiz, ofreció buenos salarios.

La Orquesta Filarmónica del Bajío (OFB), entonces, mejoró sustancialmente en su convocatoria de audiciones los sueldos que se pagaban  en Guanajuato. Puro humo, compitiendo con las remuneraciones que se ofrecían en México, con lo que atrajo muy buenos instrumentistas, la orquesta tomó como capital fundamental a un grupo de músicos jóvenes mexicanos, otros de Europa del Este con una excelente preparación que venían buscando chamba y a un grupo de músicos mexicanos y extranjeros que trabajando de base en  otras orquestas del país se integraban a los conciertos de OFB si las actividades de sus orquesta se los permitían, ya que para ellos significaba sobre todo un “hueso”.

Un detalle relevante, significativo, trascendente, fue que las orquestas nuevas que se fueron creando desde los años setentas ofrecían no solo buenos salarios sino que al extranjero le prometían el sol, la luna y las estrellas. Muchos de ellos, al darse cuenta que la situación no era la que les habían contado, abandonaron las orquestas, se iban a otra donde podría irles mejor; otros, de plano dejaban el país.

Todavía la OFCM y la OSEM no resuelven satisfactoriamente sus problemas laborales y de jubilación. Varios integrantes de la OSUG decidieron audicionar para el maestro Sergio Cárdenas. Al parecer, todo bien, aunque al poco tiempo la mayoría regresó a la OSUG siendo bien recibidos y, con los que pudo, el director les demostró su rencor y nada más les dijo adiós.

Yo sólo pretendo hablar con alguien,

decir y escuchar. No es gran cosa.

Los demonios y los días (1956) | Rubén Bonifaz Nuño.


Foto de portada (ilustrativa): Adamara (@adamara_kr) / Unsplash.

 




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Luis López




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