SOMOSMASS99
Iván Arellano Naranjo
Jueves 21 de agosto de 2025
“La característica más notable del oído es su capacidad de distinguir frecuencias de vibraciones y transformarlas en distintas impresiones tonales…….. Algunas personas tienen lo que se llama un tono absoluto, o sea la capacidad de localizar cualquier sonido en la escala musical. Es una capacidad poco común, y su posesión es una buena cualidad para un músico”.
– S.S. Stevens en enciclopedia Salvat, Universitas.
Teatro Principal versus Teatro Juárez. La primera sede de la OSUG fue el Auditorium de la Universidad, y pronto cayeron en que no era el mejor lugar para una orquesta y se mudaron al Teatro Principal. Tardaron veinte años en cambiarse. Era un teatro que inició actividades en el siglo XIX, se le comenzó a llamar “Principal”. Sin embargo, cuando a finales de ese siglo se colocaron los cimientos del Teatro Juárez que se construía al lado del Templo de San Diego, el antiguo teatro Principal se vino abajo en atención y fue hasta principios del siglo del XX, al estallar la revolución, de forma práctica desapareció para la cultura. Para su mala suerte, en los años treinta se quemó quedando como un terreno baldío.
En 1950, el espacio se recupera y se construye un nuevo Teatro Principal que se inaugura en 1955. Se dedica, entonces, a cumplir las demandas y ofertas culturales de los universitarios. Desde que lo conocieron los músicos no quedaron satisfechos con la acústica del lugar, pasando por alto que por fin ocupan una sede estable de la que han carecido hasta 1973. Siempre que algún artista se refiere al Principal, va a comentar acerca de la acústica. Lo positivo, aún así, consiste en que dejan de vagar y peregrinar por Guanajuato capital en busca de un espacio en donde se les permita estudiar. A veces mediante oficio se les daba permiso de ensayar y dar conciertos en el Juárez, a costa de los resabios y malos modos de los encargados del Teatro que eran colocados en esas funciones por funcionarios del estado. Bueno, tienen una sede, pueden ensayar y dar presentaciones sinfónicas.
El Teatro Juárez lo construyó el gobernador Florencio Antillón a finales del siglo XIX, en la época en que el ilustre Porfirio Díaz todavía dictaba en el país. Se inauguró para ser el centro de las actividades culturales. Así fue, en un sentido muy, muy amplío. Al llegar 1972 y ser considerado sede del Festival Internacional Cervantino, ya tenía una historia muy nutrida. Había sido sede de peleas de gallos, peleas de box, bailes, presentaciones de opereta y zarzuela, mítines políticos, informes de gobierno y cine de la ciudad. Un rato después, en enero de 1987, Rafael Corrales Ayala lo otorga como sede de la nueva Orquesta Filarmónica del Bajío (OFB).
Un año antes, por negociaciones de Mario Rodríguez Taboada o porque el teatro era subutilizado, y en ocasiones parecía como las casas abandonadas, fue que la OSUG realizó varios performances en el flamante Teatro Juárez. A pesar de que su acústica no es para presumir, con pena los músicos regresan al Principal en 1987, dejando el espacio libre para que lo ocupe la OFB. El Teatro Juárez se cuida mejor y en 1989 se le empieza a dar mantenimiento sin dejar de ser sede de la nueva orquesta sinfónica. No hay ruido, todo es terso, suave, amable. La OFB al Juárez y la OSUG al Principal, sin bronca, todo en paz y armonía absoluta. Cada quien en su lugar.
¿Es posible que una vez que tenemos orquesta sinfónica desde 1952 y que para 1987 tenemos dos, alguna vez habrá existido un funcionario que haya pensado en que la ciudad de Guanajuato, sede de dos orquestas sinfónicas y del FIC, considerado el festival cultural más importante en Latinoamérica, necesita una sala de conciertos? Una sala de conciertos es un oasis para el sentido del oído. El mayor enemigo del sonido no es el silencio, ni la música. Ante el panorama o paisaje sonoro, el principal enemigo del silencio, de la música y del oído es el ruido. También de la salud, un número importante de músicos de orquesta tienen problemas en el oído, en primer lugar, debido a que no cuentan con un buen lugar de ensayos, o sea, no tienen una sala de conciertos. Hay que agregar que se comenta entre los especialistas de la audición que la pérdida del oído y el alzheimer guardan relación cercana, y si no se estimula una audición de calidad más riesgo corres de perderla.
La sala de conciertos, repetimos, es un oasis que se ofrece a los que gustan de fomentar buenas costumbres de salud auditiva. Basta darse una vuelta por cualquier ciudad de cualquier parte del mundo, más o menos grande, para que llegue un momento en que el oído quiere, necesita huir, de los aeropuertos, de los malecones y de los puertos, de las calles llenas de ofertas, de los mercados y de los supermercados, de los estadios, de los autódromos, de los conciertos de rock a todo lo que dan y de aquello que es capaz de usar al máximo los equipos de “sonido”. No digamos, de las bombas, de las armas de alto poder. El oído, la música, el silencio y el paisaje sonoro se la pasan pidiendo una oportunidad, más aún entre los que producen las guerras y los armamentos, los carros y las motocicletas a escape abierto.
Los músicos en Guanajuato han solicitado una sala de conciertos. Las autoridades y funcionarios, no todos, han contestado y motivado el diálogo, aunque sin llegar a nada. Un gobernador en reunión sobre el tema informaba que él consideró convertir al Auditorio del Estado en una sala de conciertos, pero el proyecto se frustró en el camino cuando se hicieron los estudios correspondientes. La estructura del Auditorio del Estado, que había inaugurado el presidente Carlos Salinas de Gortari en los noventas, no podría soportar los trabajos para cambiar a una Sala de Conciertos.
En el año de 1992 se fusionan las dos orquestas por decreto presidencial y la OFB, con todos sus bienes, pasa a formar parte de la OSUG. Y, ese año, la orquesta universitaria presume contar con dos sedes: el Teatro Juárez y el Teatro Principal. El ruido que se produce con la decisión es tan fuerte que llega a todos lados.
“Amo a las locomotoras como cualquier otro pudiera amar a los caballos o a las mujeres”.
– Arthur Honegger.
Imagen de portada: La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato entre las butacas del Teatro Juárez, en octubre de 2023. | Foto: Universidad de Guanajuato.
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