SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez
Psicólogo / [email protected]
Es un ser vital, mítico, fundamental. Amoroso, ambivalente, preciso, ambiguo. Todo junto. Arquetipo del inconsciente colectivo. Sinónimo de lucidez, frescura y paciencia, lo mismo que de confusión, estrés y desesperación.
Con el tiempo su nombre va cambiando. El bebé la nombra a la mitad, ¿porque la percibe incompleta?: “Má”. Para el infante es “Mami”. Para el adolescente: “Madre”, “Jefa”.
El adulto hace suyos todos los nombres y los utiliza de acuerdo a la relación tejida a través de los años y en función de la circunstancia específica: ordinariamente: mamá; cuando hay confianza o prisa: má; cuando el hijo o ella está vulnerable: mami; enojado o solemne: madre; reverente: jefa; enfermo: mami; enferma ella: mamita; muerta: jefecita.
En vida se le ama y se le odia. Cuando muere se le extraña, se le idealiza.
Se le invoca en cualquier lugar y momento: en la m…, me vale m…, no tienes m…, a la m…, ch… a tu m…
Las hay adolescentes, adultas, ricas, pobres, de diversos tamaños y colores; biológicas, adoptivas, sociales…
Unas gestan y crían. Otras crían sin haber gestado.
Unas dejan ver la luz con el parto, otras con su guía y sabiduría.
Desempeñan su función en condiciones favorables o desfavorables, solas o acompañadas, con los hijos biológicos y con los que no lo son, por ejemplo, las que trabajan en las casas-hogar e internados.
Son todo terreno, lo cual no es un halago sino una injusticia.
En la práctica aciertan y fallan, rompen y reparan, hieren y acarician, empujan y abrazan, nutren e intoxican, enferman y curan, miran e ignoran, ayudan y estorban, frustran y alientan, liberan y chantajean, dan leche y hiel. Cada una en distinta dimensión.
Lavan, planchan, cocinan, cuidan, educan, limpian, disciplinan, protegen, curan, aconsejan, de lunes a viernes y fin de semana. Todo por el mismo sueldo: ninguno. Usufructo.
Para algunas es una elección, para otras una imposición.
La sociedad las festeja un día. El Instituto Mexicano del Seguro Social las utiliza como imagen de logotipo, muchas empresas como mano de obra barata, la mercadotecnia como ícono del hogar, el mercado como una oportunidad para la venta de planchas, licuadoras, leche, detergentes, teléfonos, etcétera.
Son el motor de la familia y de la sociedad, pero no siempre cuentan con suficientes recursos para tal labor: a la mayoría se les exige efectividad y eficiencia a cambio de micro reconocimiento; se les responsabiliza y culpabiliza en exceso para ocultar la irresponsabilidad paterna y del Estado.
En el corazón de cada ser humano existe una madre: hada, bruja, santa, vampira, guerrera, fantasma…
El bebé mama de la mama de mamá, y en ese acto la hace suya. El huérfano la busca, y si no la encuentra, la construye en su mente; el adoptivo se humaniza en su mirada; el maltratado la idealiza para no odiarla; el bien tratado la honra y la disfruta.
Para el niño es el todo y la nada, la Verdad, principio y fin, fuente del saber, alguien omnipotente y omnisapiente: tiene los atributos de diosa.
Algunos la aman porque la necesitan, otros la necesitan porque la aman.
Con ellas la vida es compleja pero posible. Sin ellas es compleja y oscura.
Yo tuve una madre suficientemente buena. Ya murió, pero mientras la recuerde (y me la recuerden) vivirá.
Este 10 de mayo y diario, un saludo y un reconocimiento a toda madre.
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