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Al periodista le robaron su computadora; lo habían amenazado

Sociedad Estado / Top News / 29/06/2015

Agustín Galo Samario y Martha Camacho / SomosMass99

Comonfort, Gto. / Domingo 28 de junio de 2015

 

El viernes, unas horas después de hallar asesinado al periodista Gerardo Nieto Álvarez, el procurador de Justicia, Carlos Zamarripa Aguirre, dio por descartado que su muerte tuviera relación con su trabajo periodístico. Ello a pesar de que al comunicador le encontraron dinero en los bolsillos de su pantalón, en la cartera y en una de las muñecas un reloj “caro, de algunos miles” de pesos. Lo único que le robaron fue su computadora, donde guardaba información.

De acuerdo a testimonios recabados entre personas de su círculo cercano, Gerardo Nieto ya había sido “amenazado varias veces. Es muy claro con quien estuvo, (el asesino) es de ellos mismos. Por eso solamente se llevaron su computadora. Las autoridades saben lo que pasó, tienen su teléfono, saben quién le llamó la última vez y saben a quién le habló él”.

Las oficinas del semanario El Tábano se localizan en la Plaza Nuevo Siglo.
Las oficinas del semanario El Tábano se localizan en la Plaza Nuevo Siglo.

La preocupación por lo sucedido al periodista afecta sobre todo a sus familiares. De entre ellos se alza una voz que dice: “Tememos por nuestra seguridad, ya no seguiremos” con la publicación de El Tábano, el único medio de comunicación que circulaba en este municipio. Otros, conocidos de la víctima, comentan: “Había algunos que le decían ‘miéntame la madre aquí, pero no en tu periódico’. Por no callarse muchos lo habían hecho su enemigo”.

SomosMass99 visitó el sábado este pequeño municipio y lo que encontró fue un ambiente de tensión, personas dolidas por el fallecimiento del reportero, director y propietario del semanario que se editó por lo menos durante ocho años y cuyos contenidos estaban dedicados principalmente a temas políticos.

En Comonfort saben que asesinaron a un periodista, los que lo conocían coinciden en que eran un hombre amable.
En Comonfort saben que asesinaron a un periodista, los que lo conocían coinciden en que era un hombre amable.

Los testimonios recabados dan cuenta de que el comunicador no acostumbraba tomar de más ni era violento, como pareció haber sugerido el procurador general de Justicia, Carlos Zamarripa Aguirre, cuando el viernes descartó que el asesinato estuviera relacionado a su labor periodística: “Estuvo por lo menos con más de dos personas ingiriendo bebidas en ese lugar en que se encontró», las oficinas de El Tábano en los altos de la plaza Nuevo Siglo. «Pareciera que fue una discusión en torno a esta reunión que tuvo», siguió el funcionario, para finalmente rematar: «Reitero, de acuerdo a estos datos preliminares que tenemos, sí, sí lo podemos descartar».

Sin embargo, la constante entre los consultados es: “Ahorita no dé nuestro nombre, no queremos nada. Los medios ya publicaron que fue una borrachera y no es cierto. Tenía dinero en su pantalón, en su cartera y un reloj caro, de algunos miles de pesos, pero nada se llevaron. Lo único que se robaron fue su computadora”.

Desde la mañana del viernes algunas personas que conocieron de cerca al periodista empezaron a desfilar ante el Ministerio Público. El tiempo para rendir su declaración se alargó por horas, más incluso que las que tuvieron que esperar los familiares para que les entregaran el cuerpo.

El acceso al edificio donde tenía sus oficinas Gerardo Nieto permanece cerrado.
El acceso al edificio donde tenía sus oficinas Gerardo Nieto permanece cerrado.

El periodista fue velado toda la noche en la comunidad Empalme Escobedo, de esta misma demarcación, y sepultado a las cuatro de la tarde del sábado en el Panteón Dolores. En un ambiente de preocupación y tristeza de los dolientes -amigos, vecinos, compañeros de andanzas y familiares- que no permitió entrevistas grabadas, videos ni fotografías, sólo fue posible hacer anotaciones en una libreta.

Cuentan que a Gerardo Nieto le gustaba la forma en que Víctor Trujillo, personificado como Brozo, decía las noticias. “Por eso escribía su columna La Pura Neta. Él quería abrir un canal de tv por internet; el nombre de su programa ya lo tenía, Sabor a Café, con ese mismo estilo, como el de Brozo”.

Del periodista, un hombre humilde, y de la creciente inseguridad

En Comonfort es mediodía del sábado, la plaza principal luce en todo su esplendor, en la iglesia se celebra una boda. Parece un día más, sin embargo en el pueblo todos saben que un día antes asesinaron a un periodista, algunos lo conocían de nombre, otros cruzaban saludos con él a diario, todos ellos coinciden en que era un hombre amable.

En contraste con esa imagen del comunicador, el policía, el tendero, el vendedor de comida, primero con temor, luego ya en confianza, comparten que la ciudad ahora es más insegura. El agente que cuida la Plazuela Dr. Mora dice que los crímenes no son raros en el municipio, que hay uno a la semana. Amarrados, acuchillados, degollados, a unos luego los arrastran las camionetas y nadie dice nada, platica. Y es que aquí no hay periodistas, nadie toma fotos, nadie publica nada.

El semanario que dirigía Gerardo Nieto es de corte esencialmente político.
El semanario que dirigía Gerardo Nieto es de corte esencialmente político. Su familia decidió que no lo editarán más.

En el camino de buscar las publicaciones del día que den cuenta del crimen, recorremos la calle principal. No hay un puesto de periódicos, todos los ejemplares se venden en las tiendas; medios regionales y estatales se expenden ahí. En ninguna encontramos El Tábano, el semanario que escribía Gerardo Nieto.

La oficina de Nieto se localiza en la Plaza Nuevo Siglo, ahí fue donde lo encontraron muerto la mañana del viernes. Para llegar al acceso hay que atravesar un pasaje repleto de negocios de comida, ropa y bisutería; el lugar bulle de gente.

“Ayer llegamos a abrir el puesto a las 10 de la mañana y había un montón de patrullas, no dejaron poner ningún puesto”, relata el vendedor de aguas frescas mientras mira hacia la entrada de las oficinas de El Tábano y agrega que sólo conocía de vista al difunto.

Todos los días pasaba por aquí. “‘¿Buenas tardes, ya mero?’, nos decía”. Quien habla ahora es la dependienta de una ferretería. Platica que desde el jueves ya no lo vieron pasar y el viernes conocieron la triste noticia de su deceso. Ella sí guardaba en el lugar un ejemplar de El Tábano del 18 de mayo; también recuerda a Gerardo Nieto como un periodista crítico.

Miguel Ángel Prado Camacho es el dueño de la ferretería y uno de los amigos más cercanos del periodista asesinado. Aún conmovido por la partida de Gerardo Nieto, a quien acaban de sepultar en el Panteón de Dolores en Empalme Escobedo, el hombre relata que lo conoció hace como 12 años. “Somos priistas, y teníamos un grupo llamado Alianza Ciudadana”.

“Nos reuníamos de vez en vez como grupo y como amigos, hablábamos de política. Él como periodista era muy crítico, publicaba las notas en las que él creía. Vivía humildemente de lo poco que sacaba con el semanario, nunca lo vi recibir dinero por golpear a algún personaje de la política”, comenta.

Miguel Ángel Prado nos revela un rasgo del periodista. Ayudaba a mucha gente, les apoyaba con la gestión de recursos. Bajó mucho dinero para casas diferentes en la colonia Álvaro Obregón y en la comunidad Palmillas del Picacho, entre muchas otras. También lo hizo para consolidar proyectos productivos, con el interés de que la gente de escasos recursos tuviera becas, cibers, tortillerías y hasta una carpintería.

Relata entonces lo que acaba de vivir hace unas horas. “En misa hubo mucha gente agradecida con él. Vi gente llorando, mucha que no creí que lo haría”.

Don
Miguel Ángel Prado era uno de los amigos más cercanos del periodista. «Sólo le puedo decir que era un hombre honesto que escribía en lo creía».

De sus largas pláticas con Gerardo, dice que nunca se pusieron de acuerdo para hacer algo ilegal. “En este proceso electoral fui precandidato del PRI a la alcaldía y perdimos, luego peleamos por la vía legal pero no se pudo”.

De sus últimos días de vida recuerda que el miércoles los compañeros del grupo tuvieron una reunión en la bodega de Luis López. De ahí Gerardo se fue caminando y ya no lo volvieron a ver, hasta el viernes que fue encontrado en su oficina. Un espacio que tenía apenas un escritorio, una sala y cinco sillas. Y aclara: “No, no era su casa como se publicó en los medios. Él dormía en un cuartito como a 200 metros de ahí”.

Miguel Ángel Prado hace en voz alta una pregunta que le lastima. «Le damos vueltas a todo y no hallamos por qué. Debe investigarse a fondo, se necesita un estudio de huellas», dice. Y es que al difunto sólo le robaron su computadora, ni el dinero, ni un reloj caro que llevaba puesto desaparecieron.

Gerardo Nieto es de Empalme Escobedo, aunque radicaba en Comonfort. Deja cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres. De su trabajo se le recuerda porque nunca pidió nada para él, prueba de ello es la modesta vida que llevó hasta el último de sus días. “Yo no quiero nada, yo me voy a morir un día y nada me voy a llevar”, decía.

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