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¿Censurar el arte?

Diálogo Estado / Raúl Muñiz Torres / Top News / 10/02/2016

SOMOSMASS99

 

PERSIGUIENDO SOMBRAS

Raúl Muñiz Torres

 

Una de las secuencias cinematográficas más hermosas que he podido apreciar en el inicio de una película, es la que el director danés Lars Von Trier, presenta en su obra el Anticristo. En ella, se narran con una belleza visual hipnótica, dos momentos antagónicos de la existencia humana: un matrimonio hace el amor mientras sus cuerpos y la expresión de ambos refleja el placer y la felicidad de la intimidad.

Al mismo tiempo, su pequeño hijo, ajeno a la pasión de sus padres, sale de su habitación. El niño camina con un oso de peluche en las manos, se acerca peligrosamente a la ventana, afuera cae una nevada intensa, el hijo pierde el equilibrio y se precipita al vacío junto con el osito, en tanto sus padres continúan expresándose su pasión.

La escena ocurre en cámara lenta y mezcla la pasión y felicidad de dos seres que se aman profundamente y a la par, relata en la caída del niño, uno de los dolores más intensos que puede sufrir el ser humano, la muerte de un hijo.

La historia, después, narra el conflicto emocional que les produce a los padres el trágico y paradójico fin de su hijo, él, un psicólogo que tratará de ayudar a su esposa a sobrellevar el sufrimiento y ella que parece ser, nada logrará confortarla.

El Anticristo es así, una historia de escenas violentas en la psicología de los personajes aderezada por una poesía visual que el espectador agradece a pesar de la crudeza de la historia y la crueldad emocional a la que desciende el matrimonio incapaz de superar el dolor.

Pues bien, en Francia una organización conservadora interpuso una demanda para censurar la cinta de Lars Von Trier argumentando que las escenas de sexo cuasi explícito y las imágenes tan crudas y violentas que presenta la película, no pueden ser apreciadas por un público menor de 18 años.

Las autoridades han dado la razón a dicha demanda y censuraron la película lo que dificulta la distribución del film y su posible inclusión en la pantalla televisiva. Cabe aclarar que la película del director danés fue estrenada hace ya siete años y hasta hoy se le asesta dicha limitante.

Para un sector de la población, parecería obvio que la decisión de acotar la obra de Lars Von Trier es una opción adecuada para no “contaminar” la inocencia de los jóvenes a quienes históricamente les asignamos una incapacidad total para discernir entre aquello que moralmente dividimos entre bueno y malo.

Pero la gran pregunta es si el arte (que la película de Von Trier lo es) es susceptible de ser censurado y considerado al mismo tiempo, dañino.

¿No es precisamente a través de la manifestación artística que el ser humano puede entender mejor su naturaleza?, Andrei Tarkovsky, el genial cineasta ruso expresa en su libro Esculpir el tiempo, que “el arte refuerza lo mejor de lo que es capaz el hombre: la esperanza, la fe, el amor, la belleza, la devoción o lo que uno sueña y espera”.

Quizá uno de los grandes errores de nuestra época, es haberle hecho creer a la juventud que no es capaz de lograr muchas cosas, haberles prolongado en demasía la adolescencia y hacerlos sentir como inválidos emocionales que necesitan, para todo, la visión del adulto que también fue joven y quizá también mutilado y subestimado en su capacidad de decidir por sí mismo.

Por ello, ciertos sectores de la población se han comprado la idea de que incluso la manifestación artística, puede dañar el concepto del mundo al joven que se empeña a su vez, en convertirse en inválido emocional, sin saber que es en acciones como la de censurar, donde se le condena a una cortedad de criterio en donde el futuro, el arte y los artistas pagarán esa visión tan diminuta de la realidad.

Cuando he leído la nota de la censura del Anticristo en Francia, pienso en mi propia experiencia y agradecido rememoro a mis padres que me permitieron desde muy joven, incluso desde muy niño, experiencias lectoras y artísticas sin que mediara jamás una expresión materna o paterna de preocupación por lo que mi mente consumía con furor y pleno placer infantil y juvenil.

El Anticristo, como muchas y grandes películas de autores geniales, es una recomendación cinematográfica que debiera permitírsele ver a todos los jóvenes que deseen comprender, discernir y apreciar la estética del cine incluso si la edad que los asiste aún no alcanza eso que llamamos el mundo adulto.

Ver para creer que el llamado séptimo arte activa las neuronas y abre la percepción del mundo que los censores no pueden ni imaginar porque están demasiado ocupados en oscurecer su existencia e intentando lo mismo con la de los demás.

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Luis López




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1 Comentario

el 11/02/2016

Considero que el arte,la ficción,no debería tener limitación de edad para su disfrute.La mente,incluso la infantil,discierne por si misma que lo que esta bien do o leyendo es ficción,y por consiguiente ajeno a la realidad y este discernimiento lleva al pensamiento a plantearse preguntas que no entran en contradicción con la vida real del menor y si enrtiqueciendola.



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