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Una cuerda de vida: así fue el décimo memorial de Pasta de Conchos

Sociedad País / Top News / 22/02/2016

SOMOSMASS99

 

Al-Dabi Olvera, Mariana Saravia y Daliri Oropeza

Másde131

México, D.F. / Domingo 21 de febrero de 2016

 

¿Cómo hacer un memorial?

Un memorial es para verles de nuevo el rostro.

Un memorial es para sentir.

Un memorial es para darse ánimo.

 

Estas reflexiones vienen de integrantes de la organización Familia Pasta de Conchos a 10 años de que 65 mineros quedaran enterrados después de una explosión en una mina de Grupo México.

“Voy a volver aquí las veces que tenga que venir hasta que los logremos rescatar” dice Elvira Martínez, una de las viudas.

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Elvira Martínez, viuda de Pasta de Conchos.

No es necesario poner una placa, mucho menos levantar una estatua; un memorial vivo tiene eso, personas. Puede ser en silencio, puede ser con una misa, pero algo importante es que no se vuelva parte del paisaje, que no retome el lenguaje de quien agravió a la persona o el hecho que recordamos, sino que lo ponga en crisis.

La procesión empieza con dos toques de caracol y un canto a Santa Bárbara, patrona de los mineros. No es de más de cincuenta metros, pero trae el camino, el recorrido de quienes bajaron desde la región del carbón de Coahuila desde un día antes por la mañana. Con los jesuitas que ofician la misa había una pastora presbiteriana.

“Vamos a empezar este memorial enfrente a este lugar, frente al símbolo del poder tan duro que nos tiene aquí. Aquí en nuestras espaldas hay responsables de un homicidio industrial. Para que no se nos olvide, pero que no siga pasando”.

Cuatro toques de caracol prehispánico purifican el lugar. Enfrente de los curas jesuitas y de Familia Pasta de Conchos hay una ofrenda. En el centro hay una cruz hecha con piedras de carbón, un elemento que da vida y muerte: da trabajo a la región, trae accidentes y destrucción ambiental. Alrededor de la cruz, están los nombres de los 65 mineros, y luego, una cuerda amarilla.

La cuerda es la que uno debe seguir si ocurre un accidente en una mina.

Es la que lleva el mensaje, a ella va atada la palabra.

La cuerda rodea el símbolo de Familia Pasta de Conchos.

La cuerda, de alguna manera, es la guía para el rescate.

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La procesión empieza con dos toques de caracol y un canto a Santa Bárbara.

Hablan las familias, ya no son sólo las de Pasta de Conchos. Comienza un padre cuyo hijo minero fue levantado por un cártel. Habla un habitante de Cloete que casi ya no puede salir de su casa por los tajos perforados alrededor de su pueblo. Habla un joven y cuenta la anécdota de un hijo de mineros:

“Nos dolió mucho la pérdida de mi padre, lo extrañamos mucho, nos gustaría que hubiera justicia para las personas que fallecieron y no fue por casualidad sino intencionalmente.

“Es un daño que da a los jóvenes, no tuvo un cuerpo a quien llorarle ni dónde desahogarse. Es muy incómodo tener un familiar atrapado.

“El carbón se saca a sudor y trabajo, no tenemos otra cosa más que sacarlo, pero el dinero va para los que tienen concesiones, o las roban y explotan el carbón. Abusan de su poder.

“Gracias a todos por estos años, porque mes con mes están presentes recordando a nuestros familiares. Gracias por lo dado y seguimos haciendo en este día memoria a ellos, no hay perdón para los culpables. Seguimos en pie y a Germán Larrea le decimos que no olvidamos y vamos a estar viniendo hasta rescatar lo que es de nosotros”.

Ahí están los viejos mineros que sufrieron accidentes, regalan bolsitas del chile que produce su cooperativa. Ya vieron que en la región no sólo se puede sacar carbón, que hay otra forma de trabajar.

Al principio, a cada uno de los asistentes, hasta integrantes de este medio, recibieron una tela bordada con el nombre de cada uno de los mineros. Después de que las familias prendieran diez velas por sus años de búsqueda, colocamos los bordados detrás de ellas.

¿Colaborar como medio en esta actividad?

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“El carbón se saca a sudor y trabajo, no tenemos otra cosa más que sacarlo, pero el dinero va para los que tienen concesiones».

Sí, pues nuestro trabajo es la memoria y mira hacia el futuro.

Termina el memorial, con la idea de continuar la búsqueda y la organización en la región del carbón, ahí está la cuerda, por esa cuerda, viene una bandera amarrada que dice: “la vida se respeta”. Si la cuerda fuera de Fox, de Calderón, de Peña Nieto, diría: “la vida se compra”. Cuando se llegue al final de la primera cuerda, la paz llegará para estas familias.

Para no olvidar

La región de Nueva Rosita, ubicada en el Estado de Coahuila al noroeste de la república, es considerada una de las zonas de mayor producción de carbón y otros minerales que son muy codiciados por las empresas nacionales e internacionales. Desde que se estableció la empresa Grupo México, antes llamada ASARCO a inicios del siglo XX, han ocurrido una serie de muertes de las cuales la empresa no busca hacerse responsable.

Hace exactamente diez años, en la madrugada del 19 de febrero del 2006, 65 mineros quedaron enterrados en la Mina 8, Unidad Pasta de Conchos propiedad de Grupo México de Germán Larrea, la causa principal de este accidente fue la falta de seguridad, supervisión e higiene en donde gran parte de los mineros que quedaron enterrados, entre ellos 40 personas, laboraban para la empresa contratista General de Hulla, otros 20 eran sindicalizados por Napoleón Gómez Urrutia y los otros cinco eran trabajadores de confianza.

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Se realizaron labores de rescate únicamente por un par de días. Mientras, el presidente Vicente Fox mandó un mensaje diciendo que “pedía a Dios por los mineros”.

Después del accidente se realizaron labores de rescate únicamente por un par de días, mientras que el presidente en turno, Vicente Fox, mandó un mensaje diciendo que “pedía a Dios por los mineros” y el Secretario del Trabajo anunció cinco días después que los mineros habían muerto gracias a las pruebas de agua realizadas por la misma empresa y por la PGJE.

El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, logró encubrir la falla administrativa de la empresa Grupo México y en el 2009 envió a 200 policías con armas largas y perros con la finalidad de correr a los familiares de los mineros que habían tomado Pasta de Conchos para regresarla a la empresa, de igual manera continuaron los hostigamientos hacia los abogados, familiares y defensores de derechos humanos de los mineros.

Durante el 2011 las muertes ya no se presentaban como “accidentes” espontáneos sino más bien eran ocasionadas por omisión, complacencia, y corrupción por parte de las mineras. En ese año morían alrededor de 2 mineros por mes, los familiares devastados, comenzaron a unirse poco a poco al movimiento de Pasta de Conchos. Dos años después en la explosión del Pocito murieron 33 mineros, 7 de ellos en las mismas condiciones de siempre: sin salida de emergencia, sin equipo de seguridad, sin registro en el IMSS y como siempre, los dueños de las minas no quieren hablar del caso ni ser juzgados por su negligencia.

Actualmente se ha negado a los familiares acudir a la mina para rescatar los restos de los trabajadores, sin embargo durante estos últimos años, la Organización Pasta de Conchos ha logrado cerrar 30 minas clandestinas, correr a pseudo empresarios que buscan hacer negocio pero que siempre vuelven porque no se les castiga y también están en construcción dos viveros en el poblado de Cloete con el objetivo de cultivar alimentos de consumo cotidiano que no se venden en el pueblo.






Luis López




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