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Marcas como productos

Diálogo Estado / Enrique Soriano Valencia / Top News / 07/04/2016

SOMOSMASS99

 

CHISPITAS DE LENGUAJE

Enrique Soriano Valencia

Jueves 7 de abril de 2016

 

Hace unos días subí a Facebook una evaluación de palabras poco comunes. Como el sitio es español, algunos de mis contactos confesaron fallar en un vocablo poco usado en México: esparadrapo.  El Diccionario de la lengua española en una parte lo define como «Tira [con adhesivo en su extremos] excepcionalmente como apósito directo…». Se trata de lo que aquí en México llamamos ‘curitas’.

El nombre ‘curitas’ de estas cintas le viene de la marca. Los estudiosos de los mercados llaman a fundir una marca con el producto denominación genérica. Sin embargo, en gramática se denomina a este fenómeno, antonomasia.

Para los empresarios es la condición ideal (hasta cierto punto) que el consumidor confunda nombre con el producto. Ello garantiza mayores ventas. Pero si llega a enraizar demasiado, entonces el efecto se pierde y alguien pudiera solicitar ‘curitas’ de una marca diferente.

Casos como esos abundan. Recuerdo de pequeño que al pan de caja le llamábamos ‘pan bimbo’, independientemente de la marca (también era la única disponible). Hubo un tiempo en que a las bebidas gaseosas se les llamó genéricamente ‘cocas’ (por fortuna pasó rápido esa temporada). Y ni se diga de los pañuelos desechables, que a la fecha todavía la gente les llama ‘kleenex’ (clínex).

Pero quizá resulte no tan fácil descubrir otros casos. Tenemos por ejemplo la palabra ‘rímel’. Se trata de un cosmético que sirve para endurecer y ennegrecer las pestañas. Técnicamente se le debe llamar ‘máscara’. Sin embargo, es raro escuchar a alguien que diga «¡Se te corrió la máscara!». Incluso, supongo que si alguien así lo enuncia nadie sabría interpretar lo que está diciendo. Es más común oír «¡Se te corrió el rímel!». El inventor de esa máscara fue el francés Eugene Rimmel, innovador en la cosmética y la higiene (inventó varios enjuagues bucales). Como empresario afincado en Londres, desde esa ciudad proyectó mundialmente el uso de la máscara para pestañas, famosa porque no era tóxica.

Se le llama olla express al trasto de cocina herméticamente sellado para una cocción con más rapidez, esto es una olla de presión. El detalle es que ese nombre fue registrado como marca para las ollas de este tipo fabricadas por la empresa Ekco en los Estados Unidos. Su popularización se debió a que verdaderamente ahorró tiempo y energía calórica (obtenida mediante gas, carbón o leña). Entonces, fue natural la confusión de la marca con el tipo de trasto de cocina.

Los casos abundan: granola es la mezcla de cereales y semillas (también es marca, ¿eh?); las crayolas son en realidad crayones; el nescafé es café soluble; el chocomilk debía ser un batido con chocolate y leche en polvo (pero ahora incluso a los batidos con frutas así le llaman); diúrex es una cinta adhesiva; toper (Tupper) son los recipientes plásticos de cierre hermético; resistol es pegamento blanco para madera (que muchos lo aplican para diferentes tipos de ellos); cotonetes son los hisopos (segmento plástico redondeado con extremo de algodón); postip (Post it) fragmentos de papel con segmento de baja adhesión; y nintendo a los dispositivos para los llamados juegos de video.

Quizá haya por ahí otras marcas que ahora se me escapan. El detalle es que podrían posicionarse en la mente de la gente desconocer el nombre aplicable.

Ahora, ortográficamente, como marcas, todos estos nombres deben escribirse con mayúscula inicial. Sin embargo, cuando ocupan el lugar del producto, por ser sustituto elemento común, la letra inicial debe ser minúscula.

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Luis López




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1 Comentario

el 07/04/2016

La clave, Enrique es tu penúltimo párrafo: olvidar usos y funciones por la marca; ignorar historias incluso : portola me mandaban comprar en la tienda, cuando visitaba a mi familia en la Comarca Lagunera. ¿Y eso qué es? Tú así la pides, niño. En Guanajuato eran sardinas. Peor aún porque muchos años después estando en Portland Oregon vi el edificio de tabiques rojos y pintadas «Portland’ s abulón, salmón. .. no era cualquier lata de sardinas … y así «esquimos» y «limonadas» en el DF…



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