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Diálogo Estado / Top News / 26/07/2016

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Alfonso Díaz Rey*

Martes 26 de julio de 2016

 

Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo…

¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!

Fidel. La historia me absolverá

 

Hoy se cumplen sesenta y tres años de la gesta que cambió el rumbo de una nación: el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, año en que se conmemoraba el centenario del natalicio de José Martí.

El 10 de marzo del año anterior, a pocas semanas de la celebración de elecciones presidenciales, un grupo de militares encabezados por Fulgencio Batista dieron un golpe de estado para evitar su derrota electoral, desconociendo la hasta esos momentos vigente Constitución de 1940 e instaurando unos “Estatutos Constitucionales”.

Un joven abogado que entonces contaba con veinticinco años, con la Constitución bajo el brazo, demandó a Batista y los demás golpistas ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales. Ese joven era Fidel Castro Ruz. No obtuvo respuesta alguna del Tribunal.

Ante la inacción de los partidos políticos y fuerzas que se oponían a Batista, optó por organizarse con quienes como él estaban contra la corrupción y por la independencia total de su patria.  

Con mucho esfuerzo, sacrificio y en absoluto secreto se organizaron y entrenaron poco más de mil hombres y mujeres jóvenes, entre los que había obreros, empleados, campesinos y estudiantes, de los que por falta de armamento solamente 156 participaron en las acciones de ese día, 135 en Santiago y veintiuno en Bayamo, en una acción distractora y para evitar el envío de refuerzos a Santiago.

Debido a fallas y eventos imprevistos el resultado de las acciones en la madrugada del 26 de julio de 1953 fue una derrota en el aspecto militar, no así en términos políticos ya que significó el principio del fin de la dictadura. No obstante el resultado, el ejército tuvo tres veces más bajas que los atacantes, lo que provocó la ira del dictador quien ordenó el asesinato de diez participantes en el asalto por cada soldado muerto en esa acción, razón por la que días después de esa fecha continuaban apareciendo cuerpos torturados y asesinados que eran reportados por el ejército como muertos en combate.

Los sobrevivientes fueron juzgados. Durante el juicio quedó clara la actitud de respeto a la vida e integridad de quienes por momentos fueron sus prisioneros, actitud diametralmente opuesta por parte de jefes, oficiales y tropa que convenía a sus intereses complacer al dictador Batista y se prestaron a torturar y masacrar a jóvenes indefensos que se habían rendido.

El juicio a Fidel se dio en desarrolló en condiciones tan adversas de aislamiento y presiones de todo tipo que él mismo tuvo que asumir su defensa; su alegato quedo registrado en un extraordinario documento: La historia me absolverá.

Fidel y sus compañeros fueron trasladados al Presidio Modelo, en Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, lugar en el que reforzaron sus convicciones y del que salieron en menos de dos años, ya que  por la presión del pueblo fueron amnistiados y por razones de seguridad decidieron por el exilio.

En su exilio en nuestro país los patriotas cubanos se reorganizaron. La madrugada del 25 de noviembre de 1956, a bordo del yate Granma, 82 expedicionarios zarparon de Santiago de la Peña (entonces un pueblo de pescadores frente a Tuxpan, Veracruz) para continuar la lucha iniciada un 26 de julio tres años atrás; lucha que concluyó con el triunfo de la revolución y la huida del dictador y sus más cercanos secuaces, la madrugada del 1 de enero de 1959.

El 26 de julio fue decretado en Cuba como Día de la Rebeldía Nacional, rebeldía que complementada con el poder de la dignidad del pueblo hizo posible el triunfo de la revolución y la recuperación de su soberanía nacional y popular.

Y son, precisamente, la rebeldía, la dignidad y soberanía de ese pueblo factores que explican el por qué ha podido resistir y vencer ante las amenazas y ataques del imperialismo y superar los obstáculos que la realidad y la adversidad han puesto en su camino, y son al mismo tiempo ejemplo para otros pueblos. Ejemplo que nuestro enemigo común ha tratado vanamente de impedir que se difunda desde ese 1 de enero de 1959.

Hoy, a 63 años de la gesta del Moncada, en el año 58 del triunfo de la Revolución y a escasos días del cumpleaños número noventa de Fidel, la historia hace tiempo que lo absolvió y Martí está más vivo que nunca.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.






Luis López




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