SOMOSMASS99
Martha Camacho / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Domingo 23 de octubre de 2016
Son las 11 en punto de este domingo y Elena Poniatowska sale al escenario del Teatro Juárez. Su sonrisa lo llena todo. Jorge Volpi, director del Festival Internacional Cervantino hace una breve presentación de la escritora. Ella completa, te faltó decir que soy abuela, no nacional, pero sí de 10 nietos.
La presencia de Elena Poniatowska en el Teatro Juárez constituye el broche de oro para la clausura del XLIV FIC en la parte literaria y académica. Sentidas ausencias de otros dos premios Cervantes, Fernando del Paso y Jorge Edwards, por razones de salud, explica Volpi .
Elena lee, Elena habla de los muchos y muchas Quijotes que hay en el mundo, en nuestro México, porque luchas sobran. De los Sanchos, de la lealtad como un valor esencial y de las muchedumbres de refranes que asoman verdades y que parecen disparates.
Como si los invocara, si de Quijotes y Sanchos se habla, a la misma hora, a solo unos pasos del Teatro Juárez , en el Foro Inundación, un grupo de normalistas de Ayotzinapa ofrecen una conferencia de prensa para difundir su lucha y para decir al mundo que porque siguen desaparecidos sus 43 compañeros, porque no los olvidan, siguen de pie.
Elena habla de sus orígenes, de cómo llegó a México, de cuando niña leyó el Quijote en francés y creía que era un santo “San Quijote” y de cómo atesoró su libro, forradito. De los refugiados españoles que vinieron a nuestro país huyendo de la guerra civil, también ellos fueron Quijotes, dice.
Y en su lectura la palabra mantear surge una y otra vez. ¿Saben en qué consiste mantear? En que cuatro o más te avienten al aire mientras los demás ríen de tus caídas. Y caes, rebotas, vuelves a caer. “Caerse es siempre una vergüenza”. La vida mantea a más de uno.
Me identifico con Sancho porque también vivo desde 1953 en medio de una muchedumbre de refranes y de palabras que he recogido en miles de entrevistas y crónicas. En mi caso 63 años de palabras ajenas son muchos años, dice. Y es que la autora de la Noche de Tlatelolco ha recogido las voces del México que duele, de los sin voz, de los que no se rinden. Advierte que el papel escrito también se mantea, como en el terremoto de 1985, miles de palabras volaron por los aires, rotas, cortadas en tiritas de colores. Las palabras han sido vapuleadas pero también han abrazado a miles en México, otras acaban empapadas y van al caño de las inmundicias, concluye. Alegorías de las plumas pagadas, de los que callan, de los que esconden, de los que adulan, pienso.
Elena se revela adoradora del Quijote, como una guía de vida para que no la desampare ni de noche ni de día y que “su vista de mí no parte”.
Y añora la presencia de Fernando del Paso, con quien comparte el fervor por el caballero de la triste figura. Del Paso escribió el Viaje alrededor del Quijote, relata. En una de sus páginas afirma que después de cada derrota don Quijote se refugia en el recuerdo de sus lecturas. “También nosotros hemos recurrido a libros y opúsculos después de un fracaso”.
¿Y Sancho dónde se refugiará? En los recuerdos de las aventuras de su señor, en el calor de su choza junto aTeresa Panza, en la ilusión de la ínsula barataria, con su retahila de refranes. Quizá el refugio de Sancho sea mejor que el del caballero. Elena nos regala con otra enseñanza: Quien añade saber añade dolor
Admiro al gordito Sancho Panza, confiesa, su fidelidad, sencillez, inteligencia natural y pragmatismo son dones que poco se ven.
Viene entonces el recuerdo y la añoranza de otro premio Cervantes: Carlos Fuentes. Él escribió Cervantes o la crítica de la locura, donde dice que el Quijote perdió dos veces el juicio, primero cuando lee y luego cuando es leído.
“Don Quijote es un embajador de la lectura y si en cada nueva lectura el personaje pierde el juicio, es porque sabe que no seremos los mismos cuando pasemos por sus páginas. Arremetemos contra el mundo sin importar si llevamos en la cabeza una bacinica o el mismo yelmo de mambrino”.
“Según el ruso Nabokov, Cervantes no supo aprovechar una oportunidad de oro. Ya que no quiso enfrentar a su Quijote con el Quijote apócrifo de Avellaneda. Y hubiera ganado éste, dice el autor de Lolita. En la vida siempre gana la mediocridad sobre el genio y el fraude sobre la verdad y la valentía. Con eso pueden pensar en televisa”.
El público ríe con la mención a la televisora más popular en México. La autora de De noche vienes, sin embargo sentencia: La verdad es como el sol, no se pueden tapar con un dedo.
Quienes vivimos de y para los libros tenemos mucho de Quijote. La invocación al santo de su adoración retorna, en su nombre y en el de Fernando del Paso dice:
«San Quijote de la Mancha, ruega por nosotros, no nos desampares. Somos tus escuderos, somos tus aposentos, los guardianes de tus ideas, somos tus sortijas y tenemos la virtud de hacernos invisibles. Sobre todo porque vivimos en un país por ahora opaco. Estamos entre maleantes e incapaces. Queremos alzarnos en todas las batallas que frente a ti nos disponemos a ganar».
Foto de portada: Agustín Galo Samario / SomosMass99



Comparte en Facebook
Twittéalo








