SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Domingo 23 de octubre de 2016
En la ruta del dolor, con Guerrero y la noche trágica de Iguala como punto de partida, cuarenta estudiantes de la escuela normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa arribaron a esta ciudad en el último día del Festival Internacional Cervantino. Al grito de «¡26 de septiembre no se olvida!», invitaron a los guanajuatenses a caminar juntos en la larga lucha por la justicia, a organizarse y tomar acciones, a desafiar al poder. «Aquí estamos y aquí seguiremos. Para vivir morimos, para morir vivimos».
Entraron por Salamanca, el sábado, y esta tarde se adentraron en la que durante tres semanas, desde el emblemático 2 de octubre, fue tierra cervantina. Llegaron para recordarnos todos que fue aquí donde hace más de 200 años nació la gesta de independencia, para dar cuenta del parte de daños de su estado, que se repite en el país entero: precarización de la economia, corrupción, represiones, desapariciones, injusticias, impunidad, crisis de derechos humanos.
«Aquí estamos, pueblo de Guanajuato. Venimos de Guerrero, que forma parte del cinturón de pobreza. De ese Guerrero donde existe el municipio más pobre del país, de ese Guerrero tan dolido, tan golpeado, tan azotado por el crimen, tan azotado por los gobiernos corruptos. Venimos de ese Guerrero a este Guanajuato. Venimos a mostrarles nuestra lucha, a que oyeran de viva voz que aquí seguimos, que aquí seguiremos. Y aquí estamos, y aquí seguiremos. ¿Por qué? Porque ya van dos años de nuestros compañeros desaparecidos, ya van dos años de que el gobierno nada más está mintiendo, de que nada más da largas a los familiares y a nosotros, de que nada más le ve la cara de idiota al pueblo, de que no lo toma en cuenta, de que no cumple sus derechos. Llevamos dos años y más exigiendo justicia para nuestros compañeros caídos y desaparecidos. Hace poco asesinaron a otros dos compañeros, en 4 de octubre, cubriéndolo de crimen organizado, de un asalto. Así asesinaron a nuestros compañeros», dijo Gustavo Miranda Escobar, estudiante normalista del segundo año.
Los golpes seguirán
Nueva escala en el largo recorrido en busca de los 43 desaparecidos la fatídica noche del 26 de septiembre de 2014. La cita a emprender la marcha desde el Jardín Embajadoras fue antecedida por una conferencia de prensa en la que se dijeron convencidos de que los ausentes están vivos, de que los encontrarán, de que están dispuestos a dar todo por ellos pase lo que pase, de que finalmente habrá justicia, así tarde diez años.
Desde ahí emprendieron la marcha, al grito en recuerdo del Che Guevara: «Compañero comandante, tu muerte será vengada». Y una disculpa y un aviso: «Pueblo, disculpa, no queremos molestar pero este gobierno nos obliga a protestar» y «Cuidado, cuidado, Guerrero estado guerrillero». Siempre con el acompañamiento de miembros de la Constituyente Ciudadana Popular de León, Salamanca, Irapuato, Guanajuato y San Miguel de Allende; de la Asamblea Popular Guanajuatense, de Amnistía Internacional, el Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación y de activistas llegados de otras partes del país. Como Julia Klug, Carmen Pallares y Raquel Muñoz, que denunciaron que el sábado en la Alhóndiga de Granaditas fueron despojadas por policías federales y estatales de pancartas, playeras y volantes en los que protestaban contra Enrique Peña Nieto y exigían la aparición con vida de los normalistas. Acompañados también por La Catrina, El Catrín y La Parca, que antes, divertidos, criticaron al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, y otra vez a Peña Nieto por emprender una reforma educativa sin haber leído siquiera tres libros.
En el trayecto hacia la Plazuela de San Roque, donde los esperaba el grupo CLETA (Centro Libre de Experimentación Teatral y Artistica), hicieron una parada frente al Teatro Juárez. Ahí, Santiago Villa Guerrero, estudiante de nuevo ingreso, dijo estar convencido de que los 43 normalistas fueron desaparecidos por el Estado y alentó a los guanajuatenses a ser solidarios en su lucha.
Otro joven tomó el micrófono para afirmar que «todo el Estado fue el involucrado» y que «EPN tiene las manos manchadas de sangre. Pedimos verdad por lo sucedido el 26 de septiembre, justicia para los 43 y castigo para los culpables», demanda que más tarde se repitió en la Plazuela de San Roque.
Gustavo Miranda fue el que le puso nombre a los problemas por los que atraviesa el país. Dijo estar seguro de que los golpes contra su escuela continuarán, que seguirán reprimiéndolos. Pero que eso no importa porque tienen claro que lo mejor que pueden hacer por sus compañeros caídos y desaparecidos es tenerlos en la memoria y «en nuestro ejemplo», por todo lo que aportaron, por lo que les enseñaron. Por todo lo valioso que hay en su escuela como cuna de la conciencia social, que acerca a los hijos de los campesinos y a los hijos de la pobreza de México.
«Aquí estamos y aquí seguiremos, pueblo de Guanajuato. Esperamos que nos abracen en nuestra lucha, en esta lucha que sabemos que será larga, que no es de un año, de dos, de tres, será de décadas. Por eso es necesario caminarla juntos, por eso es necesario empezar a mover el cerebro y el corazón, y empezar a tomar acciones, con organización. Como estudiantes, como pueblo, como campesinos, como trabajadores es necesario desafiar al poder, es necesario quitar a los que nos estorban. Es necesario.
«Hemos visto personalmente cómo nos agreden, cómo quieren cerrar nuestra escuela, cómo quieren desaparecer la educación pública en todo México. Hemos sentido la represión en carne viva, hemos sentido los gases lacrimógenos, hemos sentido, como espuela, más represiones, y sabemos que esta represión seguirá existiendo, seguirá y se extenderá. Hemos visto la pobreza, que a los trabajadores se les paga una miseria y que el pueblo sigue manteniendo un yugo de explotación. Cada vez más se empuja la economía hacia la precarización, cada vez más el dólar sube y el peso baja, cada vez los productos encarecen más. Eso se extenderá por todo el país, queramos o no. Hemos visto cómo sigue la cerrazón de los medios de comunicación.
La mirada de la policía
La marcha siguió. Pasó por la presidencia municipal y al llegar frente a la Basílica de Guanajuato ya los esperaba un grupo de policías federales y una agente estatal que grababa en video a los participantes y anotaba en libretas los pormenores de la manifestación. Los uniformados pudieron escuchar todo eso que se gritaba a todo pulmón: «Subió la gasolina, subió el frijol, para el gobierno esa es la modernización»; «quisieron cortar una flor, pero no pudieron con la primavera»; «si el Che viviera, con nosotros estuviera»; «ni con tanques ni con metralla, Ayotzi dejará de protestar»; «cuando el pueblo se levante temblará la tierra, desde la costa hasta la montaña»; «gobierno maldito, reprimir es un delito»; «el uniformado también es pueblo explotado».
Igual que las consignas, la atenta mirada policiaca siguieron hasta llegar a la Plazuela de San Roque. Ahí, un grupo de actores de CLETA ya esperaba a los normalistas con una representación en la que se criticó «al jefe» y a los policías que los vigilaban a lo lejos. Se pidió justicia y la aparición de los 43, porque «vivos se los llevaron, vivos los queremos».
En ese lugar volvió a tomar la voz Gustavo Miranda: «Sabemos que no todos los estados son iguales, pero en todos se empuja la represión, las reformas estructurales. Todo eso se viene. Cada vez se hace la historia. ¿Y qué vamos a hacer? Si no eres parte de la solución, eres parte del problema. Entonces vamos a abrir nuestra mente, nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestras ganas de actuar. Esta vida te da de dos opciones: estar en la jugada o quedar de espectadores. Es así de simple, así de sencillo. Es hora de actuar, es hora de organizarnos, es hora de ver qué es lo que tenemos que hacer para construir una justicia definitiva, no de las instituciones, no del poder, no de la PGR, sino del pueblo organizado que decida sin instituciones, sin partidos, sin lacayos del poder económico. Por eso estamos aquí y aquí seguiremos».
Patricia Rodríguez, de Amnistía Internacional, dijo que los esfuerzos del gobierno federal por encontrar a los normalistas han sido muy lentos y nada articulados. «Hemos señalado las omisiones en los distintos niveles, estatales y federales. La intención es apoyar para mantener vigente el tema, que la gente pueda entender que no es un asunto cerrado, que la verdad histórica no es admisible. Insistimos en que hay otras líneas de investigación que no están siguiendo, como la del trasiego de heroína. Sabemos que los estudiantes desaparecidos no fueron llevados en un grupo, sino que en tres».
Dijo que Amnistía Internacional ha recomendado que el delito de desaparición forzada sea tipificado de acuerdo a estándares internacionales, para que agentes del Estado y civiles puedan ser considerados victimarios en caso de que incurran en esa práctica. Y que en cuanto a la atención a las víctimas, que las leyes permitan declarar en lo inmediato la desaparición de personas para que se garanticen los derechos del ausente y de la familia.
La manifestación concluyó pasadas las 19:00. Con insistentes llamados a la solidaridad, como para no estar solos. Con una canción que pedía fin a la impunidad y por justicia para los 43 ausentes. Fue así que por segundo año consecutivo el nombre de Ayotzinapa volvió a recorrer las calles guanajuatenses durante el último día de actividades del Festival Internacional Cervantino.






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