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La muerte

Diálogo Estado / Gaudencio Rodríguez Juárez / Top News / 02/02/2017

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©Gaudencio Rodríguez Juárez

Jueves 2 de febrero de 2017

Muerte sin previo aviso, o sea, la vida que se detiene.

Y puede detenerse en cualquier momento.

Paul Auster, La invención de la soledad

 

La vida es sólo un momento.

Es curioso que siendo el ser humano el único animal capaz de saber que morirá algún día, nos deshagamos de tal capacidad, instalando en su lugar el olvido, o la negación, o la omnipotencia.

Pero para eso está la muerte, la puntual, firme, impertinente, constante y eficiente muerte, para recordarnos el ciclo de la vida. Para subrayar nuestro rasgo transitorio. Para evidenciar nuestros límites. Para recordarnos que desde que nacimos comenzamos a morir. Para darnos la oportunidad de vivir con responsabilidad cada minuto. Para hacernos saber que ella no es más fea que su hermana la vida.

Me gusta pensar que la vida es una obra de teatro que vamos escribiendo en el acto, sin borrón y cuenta nueva, sin corrección ni juicio, sólo actuación. Una obra donde somos actores y escritores. Donde cada uno va decidiendo, con la libertad posible, su libreto. Y la muerte es el gran final. El cierre del telón.

Entonces vienen los aplausos (muchos o pocos). El auditorio guarda un minuto de silencio, unos días de luto, unas semanas de reflexión, unos meses de duelo y, en ocasiones, unos años de reacomodo y resignificación de la pérdida.

J. Merced
J. Merced Rodríguez. Foto: Cortesía de Gaudencio Rodríguez.

Con la muerte viene el balance de lo vivido, pero en ausencia del protagonista. Su obra queda en la memoria de los vivos, contribuyendo a sus respectivos guiones. Por eso es conveniente honrar a nuestros difuntos, porque su testimonio nos humaniza y nos proporciona referencia para el crecimiento. Recordémoslos siempre para que no se nos mueran nunca.

Le otorgamos poder a la muerte porque la desconocemos, y, para disminuir la angustia y el temor que nos provoca, le damos una explicación. De ahí que cada cultura, cada religión y cada persona, tenga la suya. Por ejemplo, a muchos les tranquiliza pensar que la muerte no es más que un momento en la biografía, biografía que continúa en el “más allá” o de otro modo o en otro cuerpo.

¿Por qué morimos? Porque vivimos. Así de corta y concreta es la respuesta. Aunque no creo que esa pregunta aporte algo importante a nuestra existencia. Más útil y trascendente resulta preguntarnos: ¿Para qué vivimos? ¿Para qué vivo? Preguntas líquidas, con respuestas no siempre fáciles, pero que invitan a la búsqueda constante de una respuesta personal que, al encontrarla, dará sentido a nuestra presencia en la Tierra, posibilitando una vida respetuosa, plena, solidaria, apasionada, sin deudas significativas, lista en todo momento para el cese.

¿Por qué pensar y hablar acerca de la muerte? Porque entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre, decía el escritor austriaco, Stefan Sweig.

La finitud vivida en conciencia es un acto de humildad, de responsabilidad. Por eso me encanta que siempre nos estemos despidiendo, porque no sabemos cuando llegará  nuestro fin.

Por tal motivo, no olvidemos decir en cada despedida lo que corresponda: Te quiero, Me importas, Significas mucho para mí, Gracias por tus atenciones, Te deseo lo mejor, Bendiciones, Te llevo en mi corazón, Que te vaya bien, No estás sola, Salúdame a los tuyos, Felicidades…

Por eso no olvidemos dar lo mejor de nosotros en cada acto, en cada mirada, en cada palabra, en cada pensamiento, en cada acción, en cada tarea o trabajo, en cada vínculo.

Que la muerte no se muera nunca, porque entonces la vida se haría imposible.

Merced Rodríguez Domínguez, mi padre, fotógrafo profesional durante seis décadas, murió el 29 de enero de 2017 en Cd. Manuel Doblado, Guanajuato, a la edad de 80 años. Gracias por tu testimonio de bondad, servicio, responsabilidad, humildad, paz, amor y trabajo.

 

Psicólogo / [email protected]

Foto de portada: Dominio público de Pixaay.

 






Luis López




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1 Comentario

el 16/04/2017

hermoso me encanto siempre esta ligada vida-muerte muerte-vida si uno no deja de olvidar a sus difuntos ellos viven entre nosotros. gracias



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